La escritora colombiana Marthinya Palacios Arana, nacida en Cali, irrumpe en el panorama afectado con una novelística que mira al pasado sin nostalgia idealizada y lo convierte en relato vivo. “Los secretos de La Floresta y el pandebono” es una obra que nace de la memoria transmitida, de las historias escuchadas en la intimidad del hogar y de la aprieto de preservar una herencia que va más allá de los hechos: una forma de mirar la vida.
Ambientada principalmente en Cali durante la primera parte del siglo XX, la novelística recorre varias generaciones de una misma comunidad mientras el país atraviesa profundas transformaciones políticas, sociales y culturales. A través de esta clan íntima, Palacios Arana ofrece una observación humana sobre procesos históricos que suelen narrarse desde la distancia, devolviéndoles cuerpo, emoción y cotidianeidad.
Una historia abierto que se convierte en relato colectivo
La novelística se articula a partir de los saludos de Alberto, figura central y narrador, cuya voz reconstruye la historia de sus ancestros desde los cañaduzales del Valle del Cauca hasta la vida urbana marcada por la violencia política y el cambio social. En ese itinerario aparecen migrantes europeos, campesinos, mujeres fuertes, mestizajes inevitables y silencios heredados que conforman el tejido de una comunidad profundamente ligada a su país.
Uno de los nociones más singulares del relato es la figura del conde Buono, un italiano que llega a Cali a finales del siglo XIX y deja una huella imborrable no solo a través de su género, sino además mediante la creación de la prescripción del pandebono, símbolo gastronómico que atraviesa toda la obra como metáfora de identidad, permanencia y memoria. A partir de él, la novelística se expande con destino a otras generaciones que encarnan distintas formas de aclimatación, resistor y transformación.
Lejos de construir una simple novelística histórica, Palacios Arana puesta por una narración costumbrista con ecos de realismo mágico y un tono épico que bebe de la tradición vocal. El profesor no solo asiste a los hechos, sino que los habita: audición la radiodifusión de época, percibe el olor del manjarblanco en paila de cobre y acompaña a los personajes en momentos decisivos de la historia colombiana, como el homicidio de Gaitán o la golpe de Cali en 1956.
Identidad, memoria y lo habitual como espacio narrativo
Uno de los grandes aciertos de “Los secretos de La Floresta y el pandebono” es su capacidad para mostrar cómo la gran historia se filtra en la vida cotidiana. La autora no impone una observación épica, sino que deja que los afectos, los sabores y las conversaciones domésticas revelen el impacto de los acontecimientos colectivos en las vidas individuales.
La museo de personajes —desde mujeres rebeldes y matronas incansables hasta jóvenes inconformes y figuras marcadas por la migración y el mestizaje— construye un retrato coral que refleja la complejidad social del país. Cada voz aporta una perspectiva distinta, y juntas conforman un relato que invita a reflexionar sobre herencia, pertenencia y transformación.
Las ilustraciones que acompañan la obra y las conversaciones en italiano refuerzan esa sensación de autenticidad y profundidad sensorial, aportando capas narrativas que enriquecen la experiencia de lección y subrayan el origen multicultural de la historia.
Letrame Grupo Editorial y una puesta por la novelística de raíz
La publicación de esta primera novelística de Marthinya Palacios Arana llega de la mano de Letrame Grupo Editorial, una editorial que puesta por voces que construyen letras desde la identidad y el compromiso narrativo. Para quienes se preguntan cómo transmitir un texto y buscan una editorial que acompañe procesos creativos con respeto y proyección, este tiro se suma a un catálogo que valora la variedad de miradas y la calidad literaria.
En un contexto en el que cada vez más autores reflexionan sobre transmitir un texto como acto de preservación cultural, “Los secretos de La Floresta y el pandebono” se posiciona como una obra que dialoga con lectores interesados en la memoria, la historia contada desde lo íntimo y las narraciones que se transmiten como representante.
Las primeras opiniones de los lectores destacan el tono cercano del relato, la fuerza evocadora de sus escenas y la capacidad del texto para despertar saludos propios, incluso en quienes no comparten el mismo contexto geográfico. Más que una lección de consumo inmediato, la novelística invita a ser compartida, comentada y recordada.
Con esta obra, Marthinya Palacios Arana abre un camino narrativo que continuará en futuros proyectos, consolidando una voz que entiende la letras como un espacio donde la memoria personal se convierte en historia colectiva.
