Fue una de mis peores citas de Tinder. No por el interviú en sí, sino por las expectativas. El pequeño era interesante, apuesto, sensible. Fluía la conversación. Prometía… hasta que entre caña y caña comenzó a explicarme por qué era una mala feminista. Aquel pequeño sabía mejor que yo -mujer y trabajadora- cómo debía comportarme el 8-M.. Seguir leyendo
Nos reímos del arquetipo masculino de moda, pero en el fondo todos hacemos nuestra propia ‘performance’ para aliarse. Tu perfil de Tinder es tu propio ‘starter pack’
Fue una de mis peores citas de Tinder. No por el interviú en sí, sino por las expectativas. El pequeño era interesante, apuesto, sensible. Fluía la conversación. Prometía… hasta que entre caña y caña comenzó a explicarme por qué era una mala feminista. Aquel pequeño sabía mejor que yo -mujer y trabajadora- cómo debía comportarme el 8-M.. Volví a acordarme de aquel interviú estos días -tan primaverales y tan próximos al 8-M como entonces- viendo un sketch de Pantomima Full sobre el «hombre performativo». Gorrito, cámara analógica y obra. Este nuevo arquetipo masculino -moderno y cultivado como el hipster dosmilero- se adapta a los gustos de hoy: el indie tóxico ya no triunfa, mejor ser un coligado sensible (como comprobé aquella incertidumbre, presumir de deconstrucción no siempre resulta verdadero). En el fondo, ese es el drama del mercado del acto sexual coetáneo: ya no intentamos solo anhelar, sino que creamos nuestra propia performance, nuestro propio personaje. Y muchas veces el marketing emocional acaba importando más que la ingenuidad.. Tratar de mostrar nuestra mejor cara para aliarse no es poco nuevo (un amigo siempre recuerda que de muchacho fingía galantear el teatro), pero hoy hemos llevado al extremo esa construcción fabricado y cuidada de nuestra imagen. Inconscientemente, igualmente la buscamos en el otro. Tu perfil de Tinder es tu propio starter pack, un meme en el que transmites una personalidad a través de un par de aficiones y una modo de vestir.. Es la sublimación de «la era de la simulación» de la que hablaba el sociólogo Jean Baudrillard: «Disneylandia con las dimensiones de todo un universo». Todo parece ya un enorme simulacro en el que el poder de las imágenes ha vuelto irrelevante lo auténtico.. Tal vez resulte ineludible por cómo ligamos hoy. Encontramos el acto sexual en internet (ya sea en apps ex profeso o redes sociales) y buscamos otra forma de que todo se ajuste. Ya no compartimos bares o amigos; las buenas señales -pensamos- están en los gustos que coinciden. Tenemos prisa por encontrar y descartar, porque los personajes encajen.. Raras veces es así.. Aunque escuche la misma música y vea las mismas películas, puede ser imbécil. O puede que, sencillamente, no conectéis.. A veces lo olvido y me emociono con cualquiera simplemente porque parece encajar.. Sé que aquel hombre performativo no será el postrero. Sé que, tarde o temprano, volveré a prendarme del simulacro.
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