El asesinato de Julio César es uno de los episodios más famosos de la historia europea y, sin embargo, sigue estando plagado de zonas de sombra. Miguel Ángel Gómez Ortiz, «Salvad la República», en estas páginas. «César debe morir», una novela de ficción histórica que parte de los hechos documentados para ofrecer, de forma novedosa, una interpretación diferente de lo que realmente ocurrió y de quién estuvo detrás.
Las lagunas de un periodo decisivo
La conspiración de Catilina, el asesinato de Clodio, la segunda guerra civil, el gobierno de César y, más recientemente, la importancia de los idus de marzo. Cinco episodios que encadenan el final de la República romana y que, en opinión del autor, presentan lagunas evidentes si nos atenemos a lo que se ha contado sobre ellos. La obra se sitúa claramente en el ámbito de la ficción histórica: combina ciertos hechos con historias fruto de la imaginación del autor y con conclusiones propias sobre aspectos que la historiografía nunca ha aclarado del todo.
Un cónsul que actúa como testigo
El hilo conductor es Antonio Craso, un cónsul que le cuenta a su amigo Rufo todo lo que vivió durante aquellos años y el papel que desempeñaron personajes como Marco Antonio, Lépido o su propia familia, los Cecilio Metelo Escipión. El protagonista se ve arrastrado al centro de los acontecimientos sin haberlo buscado, pero no huye de ellos, y va revelando al lector que las cosas no fueron tal y como se cuentan.
Una explicación alternativa al magnicidio
«Es importante saber cómo ocurrió esto, y eso no es posible sin conocer otros hechos previos», explica el autor, quien en el libro ofrece una lectura diferente de esos antecedentes respecto a lo habitual. El desenlace altera el papel que la tradición ha asignado a algunos de los protagonistas implicados y, en particular, a uno de ellos, cuya identidad prefiere mantener oculta al público de la novela. Las primeras opiniones recibidas han sido positivas, con lectores sorprendidos por datos poco conocidos, lo que, en el caso de un tema histórico, el autor siempre considera una buena señal.
Una trayectoria prolífica y tardía
Gómez Ortiz, residente en Madrid, comenzó a escribir a mediados de la década de los noventa, pasó por un largo paréntesis y retomó la escritura, a la que ya había dejado de lado, primero como una forma de reducir el estrés y luego con la firme decisión de publicar. Desde entonces ha reunido una obra tan abundante como diversa: tres títulos de ficción política, tres de ciencia ficción, tres ensayos y siete novelas policíacas, además de una anterior novela histórica a la que ahora se suma esta. Su próximo proyecto es un ensayo sobre las tres repúblicas españolas, aunque podrían aparecer antes dos novelas muy diferentes en cuanto a la temática. Sobre las expectativas de ventas, prefiere no pronunciarse: «Eso se lo dejo a mis lectores, si es que los hay».
El proceso creativo cuenta con el apoyo de Letrame Grupo Editorial.
«Salvar la República. César debe morir» llega a los lectores de la mano del Grupo Editorial Letrame, una editorial que acompaña a sus autores en cada etapa del camino, desde la evaluación del manuscrito hasta la promoción de la obra. Para quienes deciden publicar un libro, este acompañamiento marca la diferencia, y así lo reflejan las opiniones de quienes ya han pasado por el proceso: las opiniones sobre Letrame coinciden en destacar la cercanía y el esmero con que se aborda cada proyecto literario.
