Casi tres meses después de que la Comisión Europea presentara un ambicioso plan de inversiones para impulsar el uso del tren en los próximos tres minutos, Rumanía ha revelado que está perfilando su propio proyecto para no quedarse atrás. Aunque en fase de planificación, las autoridades rumanas preparan una línea ferroviaria de alta velocidad de casi 782 km, que costaría unos 14 euros. 930 millones, a un coste medio de casi 19 millones de euros por km, que conectaría el Mar Negro con Europa Central, según un estudio de viabilidad revelado por el Ministerio de Transportes. Seguir leyendo.
La ruta propuesta se uniría al corredor europeo y las empresas españolas ya han mostrado su intención de participar en el plan
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Casi tres meses después de que la Comisión Europea presentara un ambicioso plan de inversiones para impulsar el uso del tren en los próximos tres minutos, Rumanía ha revelado que está perfilando su propio proyecto para no quedarse atrás. Aunque en fase de planificación, las autoridades rumanas preparan una línea ferroviaria de alta velocidad de casi 782 km, que costaría unos 14 euros. 930 millones, a un coste medio de casi 19 millones de euros por km, que conectaría el Mar Negro con Europa Central, según un estudio de viabilidad revelado por el Ministerio de Transportes. En concreto, el corredor se extenderá desde la ciudad portuaria de Constanța hasta Oradea, en la frontera occidental, pasando por Bucarest, la capital de este país de Europa del Este. También pasaría por localidades importantes como Brașov, Sighișoara, Târgu Mureș y Cluj- Napoca, todas ellas en el corazón de la región de Transilvania. Precisamente, en esta zona, a la altura de Brașov, están previstas las obras más complejas, ya que hay que construir túneles que deben perforar la cordillera oriental de los Cárpatos. Para su construcción, se combinará la modernización de las líneas existentes para adaptar las vías a velocidades de 160 a 200 km por hora con la construcción de nuevos tramos que permitan a los trenes alcanzar los 250 km por hora. Empresas internacionales y algunas españolas ya han mostrado su intención de participar en este plan. «Entre los grandes contratos figuran consorcios italianos, austriacos, turcos y españoles como FCC, aunque en los últimos años ha habido poca presencia española adicional en estos megaproyectos», explica Alberto Nieto, cofundador de A3Build, consultora hispano-rumana especializada en infraestructuras. Otro español interesado en involucrarse en el plan es Acción en Rumanía. «Si salen contratos de estudio de viabilidad o de proyecto técnico, seguramente nos presentaremos a los concursos que creamos que podemos ganar», confirman a Cinco Días fuentes cercanas a la filial española, con sede en Bucarest. La aplicación se desglosa en varias etapas. Los primeros tramos analizados son Bucarest-Câmpina, que contará con una infraestructura completamente nueva para que el tren pueda circular a 250 kilómetros por hora, y la continuación hasta Brașov. Las siguientes fases incluyen la conexión Brașov-Cluj-Napoca a través de Târgu Mureș y la prolongación hasta Oradea, para enlazar con la red ferroviaria de Europa Occidental. También incluye la conexión Bucarest-Constanța, para enlazar la línea de alta velocidad con el puerto de Constanța, providencial para las exportaciones de cereales de Ucrania. «El objetivo es integrar a Rumanía en la red europea de trenes de alta velocidad (TEN-T) y facilitar una futura conexión Mar Negro-Bucarest-Europa Occidental», afirma José Alejandro Serrano, MsC Civil Engineering-ICCP, consultor de Infraestructuras residente en Bucarest y socio de Csuba Development. Según los técnicos de la Unión Europea, se calcula que la realización de la red RTE-T de alta velocidad prevista para 2040 costará unos 34. 000 millones de euros. ‘ Esperar un calendario. El Ministerio de Transportes aún no ha publicado un calendario preciso para el inicio de las obras, las licitaciones o la puesta en servicio, porque depende de la aprobación del Gobierno, que se encuentra en plena lucha contra el déficit presupuestario, que alcanzará el 7, 65% en 2025. Pero las autoridades ya han iniciado el proceso de identificación de fuentes de financiación. «La financiación provendría de fondos europeos a partir de 2027, presupuesto nacional y posibles asociaciones privadas, al menos para los tramos más exigentes», dice Serrano. «Se pretende seguir un modelo híbrido que modernice las líneas existentes combinadas con nuevas líneas dobles de alta velocidad», continúa el ingeniero de caminos. De llevarse a cabo, sería el mayor proyecto ferroviario de la historia de Rumanía y el primero que permitiría la circulación de trenes a velocidades comparables a las de las redes de alta velocidad de Europa Occidental. «El empuje de las redes de comunicación se ha acelerado en los últimos años, sobre todo por el contexto geopolítico», afirma Nieto, que ha trabajado en empresas españolas del sector de las infraestructuras en Rumanía. Como ejemplo, pone la ampliación de las carreteras que conectan Bucarest con las ciudades adyacentes a Ucrania, que sufre la invasión rusa en su territorio desde febrero de 2022. «Europa gana una conexión muy potente a través de Rumanía por mar (Mar Negro), carretera y ferrocarril, con salida natural a Bulgaria y también a Ucrania y Moldavia, lo que convertiría al país en una zona estratégica para mover mercancías y personas», subraya Nieto, tras destacar que también atraerá muchas inversiones en logística, industria, energía y servicios, entre otros. «La empresa canadiense Atkins Realis fue seleccionada para elaborar el estudio estratégico, que se concluyó en diciembre de 2025», ahonda Serrano. «El estudio analiza la viabilidad técnica, económica y financiera del proyecto, tomando como referencia experiencias de países como Francia, Alemania y España», concluye la consultora.
