Uno se acerca a Sólo asesinatos en el edificio por sus estrellas y se queda por su humor, su estética y su calidez. Y también por sus estrellas. Si es martes, es asesinato, algo así pasa. Uno se acerca por referencia a Sólo asesinatos en el edificio y se queda por sus estrellas. La serie de Carlos Vila, creador de Los misterios de Laura, recién estrenada en Disney +, cuenta con un reparto ganador. Para proyectos como éste son los premios a la mejor dirección de casting. En el caso de Martes, es asesinato, el premio sería para Juana Martínez. También para Vila, que bien sabe que una serie que empieza con Luisa Gavasa siendo pasivoagresiva y Carmen Ruiz siendo más pasivoagresiva todavía no puede no gustar (a mí). Son dos de las actrices más divertidas de España y, si las pones en el partido loco que es si es martes, es asesinato lógicamente brillan. . Seguir leyendo
Hay ingenio en los diálogos de una serie que reúne a dos de las actrices más divertidas de España, Carmen Ruiz y Luisa Gavasa
Uno se acerca a Sólo asesinatos en el edificio por sus estrellas y se queda por su humor, su estética y su calidez. Y también por sus estrellas. Si es martes, es asesinato, algo así pasa. Uno se acerca por referencia a Sólo asesinatos en el edificio y se queda por sus estrellas. La serie de Carlos Vila, creador de Los misterios de Laura, recién estrenada en Disney +, cuenta con un reparto ganador. Para proyectos como éste son los premios a la mejor dirección de casting. En el caso de Martes, es asesinato, el premio sería para Juana Martínez. También para Vila, que bien sabe que una serie que empieza con Luisa Gavasa siendo pasivoagresiva y Carmen Ruiz siendo más pasivoagresiva todavía no puede no gustar (a mí). Son dos de las actrices más divertidas de España y, si las pones en el partido loco que es si es martes, es asesinato lógicamente brillan. . La otra gran referencia de la serie es Si hoy es martes, esto es Bélgica, un pequeño clásico de la comedia. En esa película de 1969, un grupo de turistas viaja a Europa en coche. Porque me estoy inventando el turismo. Los protagonistas de Si es martes, es asesinato, también hacen turismo en autobús. Concretamente en Lisboa. En el inquietante hotel en el que se alojan en la capital lusa, Fernando (Pedro Casablanc) muere en la bañera de su habitación. O más bien le hacen morir. Y qué mejor manera de pasar las vacaciones que combinarlas con una investigación criminal amateur. A este plan se apuntan una encantadora dama canaria (Ana Wagener), un atractivo golfo (Alex García), un matrimonio con un hijo raro (Biel Montoro) y la temible Pilar, Luisa Gavasa como matriarca de una familia adinerada que qué demonios hace conduciendo hasta Portugal si son tan buenos. No cuela. Tampoco encaja que Fernando, el muerto, formara parte del grupo. Como en portugués el Cluedo también se llama Cluedo, me quedo sin frase ingeniosa para terminar este párrafo. De eso, ingenio, hay de sobra en las escenas y diálogos de si es martes, es asesinato. Esas frases funcionan aún mejor porque están dichas por actores perfectamente elegidos. Ana Wagener, la actriz española que mejor combina un altísimo perfil profesional con una presencia como celebrity casi nula, compone un personaje fascinante, una señora que podría estar tanto en una serie de Sally Wainwright como en, efectivamente, sólo asesinatos en el edificio. Porque es Amy Ryan, Miriam Margolyes, Lily Tomlin y tu vecina de al lado. Mola y repele. Pero especialmente genial. . Por si es martes, es asesinato Wagener se encuentra con caras mucho más comunes en las alfombras rojas. Alex García e Inma Cuesta le resultan muy familiares. Y el programa sabe que saben. Debido a esto, ambos entran en papeles que encajan muy a propósito en el estereotipo. La Pura Ana Wagener también lo es. Además, el chico raro. Y el viajero descalzo (¡vive Carmen Ruiz! ). Algunos necesitan ocultar algo. Probablemente todos ellos. Los programas de televisión que aparentan ser Martes y son asesinato son por definición formaicos y orgullosamente formaicos. Su mejor práctica no es la originalidad de su planteamiento, sino una ejecución descarada, frenética y multicolor. Y un reparto mágico. Como en el Cluedo, cualquiera puede ser culpable. Y como en el Cluedo, todos los juegos son similares. Bien jugados, todos son divertidos. Los mejores jugadores son los que no permiten que el juego sea aburrido. No es monótono ni inventariable en una fábrica de tornillos gracias a Luisa Gavasa, Carmen Ruiz, y Ana Wagener.
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