España ha aumentado las compras de gas a Estados Unidos casi un 100% en todo el pasado 2025, el primer año completo del segundo mandato de Donald Trump como presidente de Estados Unidos. Según los datos publicados esta misma semana por Enagás, operador de infraestructuras gasistas, con participación pública, las importaciones desde Estados Unidos han pasado de 56, 435 GWh entre enero y diciembre de 2024 a 111, 660 GWh en el año recién finalizado, lo que supone casi duplicar estas importaciones cuando está a punto de cumplirse un año desde que el pasado 20 de enero Trump tomara posesión con el Capitolio. Seguir leyendo
Las empresas españolas aumentan las adquisiciones al país norteamericano tras las presiones del presidente de EEUU a Europa para elevarlas y las sanciones a Rusia
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España ha aumentado las compras de gas a Estados Unidos casi un 100% en todo el pasado 2025, el primer año completo del segundo mandato de Donald Trump como presidente de Estados Unidos. Según los datos publicados esta misma semana por Enagás, operador de infraestructuras gasistas, con participación pública, las importaciones desde Estados Unidos han pasado de 56, 435 GWh entre enero y diciembre de 2024 a 111, 660 GWh en el año recién finalizado, lo que supone casi duplicar estas importaciones cuando está a punto de cumplirse un año desde que el pasado 20 de enero Trump tomara posesión con el Capitolio. En el mismo periodo, las entradas de este hidrocarburo desde Rusia se han hundido más de un 40%, según revela Enagás. En concreto, las compras de gas del país gobernado por Vladímir Putin han pasado de 72, 360 GWh en 2024 a 42, 629 GWh el año pasado. También hay otros países importadores que han modificado sustancialmente sus ventas a España, pero en menor medida que los anteriores. Se mantiene en niveles similares Argelia, históricamente el principal suministrador de gas a España gracias, sobre todo, a las exportaciones que llegan a través del gasoducto Medgaz, la interconexión que une el país norteafricano con Almería a través del mar Mediterráneo. Argelia vende unos 130. 000 GWh de gas natural al año, también en 2025. Por el contrario, Qatar, uno de los países con más reservas mundiales, ha reducido sus ventas casi a la mitad: de 11, 281 GWh en 2025 a 6, 403 GWh en 2025. Tras el acuerdo arancelario Washington-Bruselas. El fuerte aumento de las compras de gas a Estados Unidos se produce después de que la Administración Trump redujera el nivel de aranceles a la Unión Europea a cambio del compromiso europeo de elevar las compras de petróleo a su país. Fue en agosto cuando se decidió aplicar un arancel fijo del 15% para la mayoría de los productos europeos que entran en su mercado, incluidos coches y semiconductores, como forma de acabar con las amenazas de hasta el 30% o más, como llegó a plantear desde su llegada al sillón presidencial. A cambio, Bruselas se comprometió a importar productos energéticos estadounidenses, incluido gas natural licuado (GNL), petróleo crudo y combustibles nucleares, por un valor total aproximado de 70. 000 millones de dólares en unos tres años (unos 64. 000 millones de euros en la actualidad). Este compromiso funciona como incentivo comercial y geopolítico: comprando energía a EE. UU. , la UE busca diversificar el suministro energético (especialmente tras la crisis del gas ruso debida a la invasión a gran escala de Ucrania por Putin desde 2022), al tiempo que amortiza la presión arancelaria. En este agitado panorama geopolítico, no pueden pasarse por alto la crisis social en Irán o la guerra en Gaza, donde Israel mantiene la ofensiva, ambos puntos clave para el mercado energético mundial. El cambio de suministradores energéticos españoles no se limita sólo al consumo nacional, ya que los grandes volúmenes de gas importados a EE. UU. demuestran que una parte de la cantidad total del Boletín Estadístico de Enagás también incluye adquisiciones intermedias, es decir, acaban en otros destinos nacionales. Y es que España es el país con más capacidad de regasificación dentro del Viejo Continente. A nivel nacional existen en la actualidad siete plantas regasificadoras ubicadas en Barcelona, Bilbao, Valencia, Murcia, Gijón, Huelva y A Coruña. De hecho, los balances públicos no son nulos: España recibió 340, 470 GWh de gas en 2025 mientras que en 2025 se importaron 372, 498 GWh. El sistema eléctrico necesitó casi un GWh más este año, en parte debido a la operación reforzada aplicada por la Red Eléctrica y que supone un mayor uso de las plantas de gas para producción eléctrica para dar mayor estabilidad al sistema eléctrico tras el apagón del 28 de abril. Esto significa que una parte importante de lo que llegó a España el año pasado no se destina al consumo doméstico y se reexporta, en línea con los compromisos arancelarios adquiridos entre Bruselas y Washington. En plena energía con Venezuela. Esta situación se produce en un momento en el que algunas de las empresas españolas más significativas en el mundo de los hidrocarburos están estrechando lazos con la Administración estadounidense que dirige el magnate republicano. En este sentido, Repsol había suspendido más del 50% de las compras de GNL hasta este verano. El 70% del gas que importa España desde EEUU tiene como destino Repsol. La tendencia irá en aumento, según aportan fuentes sectoriales. Además, hay que sumar los nuevos contratos de suministro de gas en Estados Unidos por parte de Naturgy, el principal gasista español, que tendrá que dejar de suministrar a Rusia en 2027 por las últimas sanciones impuestas por Bruselas. Por su parte, Repsol, una de las compañías con más intereses energéticos en EEUU, donde tiene una exposición específica a reservas clave como las situadas en Alaska, mantiene una relación fluida con el Gobierno de Donald Trump, como demostró su presencia el pasado viernes en la cita del presidente con los principales ejecutivos de petroleras del mundo. Sin embargo, este encuentro se centró en estudiar el futuro de Venezuela, tras la toma de posesión del presidente venezolano, Nicolás Maduro. Repsol, presente en el país latinoamericano desde 1993, ha sufrido recientemente las duras sanciones impuestas por Washington. Repsol cobra en crudo venezolano por los servicios que presta a Caracas desde hace décadas. Básicamente, genera gas para sus centrales eléctricas. A cambio de estos trabajos, PDVSA, la petrolera estatal controlada por el chavismo, pagaba a la firma liderada por Josu Jon Imaz y Antonio Brufau por entregar cargamentos de petróleo. Sin embargo, esta actividad comercial fue suspendida por las sanciones de EEUU y desde marzo no se fleta ni un solo barco a la península. Con los cambios políticos en Venezuela, Repsol aspira a ser una de las empresas que pueda ayudar a reconstruir el dañado sistema energético del país latinoamericano. La firma española tiene una ventaja competitiva sobre el resto, y es que, a su experiencia sobre el terreno en Venezuela, se suma su capacidad para refinar un crudo pesado con alto contenido en azufre, algo para lo que no todas las petroleras están preparadas. La cuestión es clave, ya que Venezuela cuenta con unas reservas potenciales que superan, según estimaciones del sector, a las de Arabia Saudí, considerado el primer proveedor mundial. La buena sintonía con Estados Unidos aumenta sus posibilidades de buscar una ventana de liquidez para su negocio de exploración y producción en este país. La compañía energética española está estudiando una salida de su división de upstream o buscar otras formas de valorar este negocio. Una idea que ya estaba prevista en su plan estratégico, que se revisará en marzo de este año tras el cambio radical de la situación al otro lado del Atlántico. Todo apunta a un fuerte incremento de las inversiones en Venezuela, un propósito que cuenta, a priori, con el apoyo de la Administración Trump.
