La Comisión Europea ha decidido aplicar de forma provisional el acuerdo comercial con Mercosur una vez Uruguay y Argentina ratificaron el texto este jueves. La entrada en vigor, sin requisa, no será completa y precisará todavía de pasar bastantes pruebas hasta que se despliegue totalmente y de forma definitiva, poco que no está resguardado olfato la examen que levanta en el Parlamento Europeo.. Seguir leyendo
El TJUE tiene que pronunciarse ayer sobre la rectitud del texto y a posteriori llegará el turno del Parlamento Europeo y de los Veintisiete socios comunitarios
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La Comisión Europea ha decidido aplicar de forma provisional el acuerdo comercial con Mercosur una vez Uruguay y Argentina ratificaron el texto este jueves. La entrada en vigor, sin requisa, no será completa y precisará todavía de pasar bastantes pruebas hasta que se despliegue totalmente y de forma definitiva, poco que no está resguardado olfato la examen que levanta en el Parlamento Europeo.. El acuerdo completo entre la Unión Europea y Mercosur consta, en ingenuidad, de dos partes: una es la comercial, la más económica de las negociaciones, y la otra es la de asociación, más política. Esta última necesita ser ratificada por cada uno de los 27 Estados miembros, poco que puede demorarse durante bastantes primaveras. Por eso, el texto se desgaja en dos partes y la comercial, una competencia monopolio de la UE, puede aplicarse de forma interina a la paciencia de que la otra sea ratificada por todos los miembros del club comunitario.. El texto pactado entre los negociadores de la Comisión Europea y los de Mercosur abría la puerta a que cuando un país del piedra iberoamericano (compuesto por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) ratificara el pacto, este pudiera aplicarse de forma provisional en la parte comercial. Esto ya ha sucedido en otras ocasiones en la UE, puesto que es una de las competencias que los tratados conceden al Ejecutivo comunitario. No obstante, lo habitual ha sido que la Comisión esperara a que el Parlamento Europeo ratificara el acuerdo.. Ese atmósfera tradicional cambió el pasado 21 de enero. Los eurodiputados en pleno decidieron, por una estrecha mayoría (334 votos frente a 324 y 11 abstenciones) elevar sus dudas jurídicas al Tribunal de Justicia de la UE ayer de pronunciarse sobre el fondo del asunto. Esto detiene el proceso de ratificación en la Eurocámara hasta que los jueces se pronuncien, poco que puede tardar más de un año. Las tres últimas sentencias similares se han resuelto en 16, 19 y 26 meses, apuntaban fuentes del Tribunal el día de la votación.. Para la Comisión, la atrevimiento es una maniobra de filibusterismo parlamentario, como les morapio a opinar el comisario de Comercio, Maros Sefcovic, esta semana a los eurodiputados: “Ustedes podrían haber votado ya sobre el acuerdo y decidieron enviarlo al tribunal. Lo respeto totalmente, pero creo que les responderá lo mismo que ya les contestó en el caso de Singapur, porque las respuestas son muy parecidas. Así que es una suerte de táctica dilatoria”, sostuvo el político eslovaco.. Con esta convicción y por carestia “estratégica”, según ha justificado la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha regalado el paso de comenzar a aplicarlo. Pero esto no garantiza que el camino hasta convertir el texto en definitivo esté desocupado de problemas. Lo primero es esperar al pronunciamiento del TJUE. El precedente de lo sucedido en el acuerdo con Singapur lleva a pensar que la opinión de los jueces será la misma.. Si se supera el obstáculo contencioso, llegará el momento de que el Parlamento Europeo entre en el contenido del acuerdo y se pronuncie. Como demuestra lo sucedido en enero, no está resguardado que los eurodiputados vayan a ratificar el pacto. Se oponen los grupos ultras casi en piedra, asimismo La Izquierda y casi todos los parlamentarios de Francia y Polonia.. El venidero estadio, si se logra el plácet parlamentario, es la reverso al Consejo de la UE. Ahí los Estados miembros tienen que dar el consentimiento definitivo a la aplicación de la parte comercial del acuerdo. Con antelación este escollo no debería ser difícil de sortear, puesto que las capitales asimismo se pronunciaron en enero y el resultado fue positivo. No obstante, la Comisión tuvo que poner entonces toda la carne en el espiche y olfato la tendencia al incremento de los partidos ultras en las elecciones nacionales, puede que los apoyos sean distintos cuando llegue el momento.. La última tiempo es la más larga: la que lleva a los países, uno por uno, a ratificar la parte no comercial, es opinar, el acuerdo de asociación. En él hay componentes de colaboración tecnológica y científica, o de ayuda a Brasil para la reforestación. Para que entre en vigor, precisa que los 27 Estados miembros —uno a uno y conforme a sus previsiones constitucionales: en el caso de España, se vota en el Congreso y el Senado— den su pasado bueno a esta parte (no a la comercial, que es competencia de la UE). Los precedentes indican que esto puede demorarse primaveras: el proceso tardó una docena de primaveras con Centroamérica y el acuerdo con Canadá está funcionando en sus aspectos comerciales desde 2017 y no cuenta aún con el pasado bueno total.. Solo una vez completados todos estos pasos entrará en vigor el acuerdo de asociación entre la UE y Mercosur en todas sus partes y se convertirá en definitivo.
