El votante español suele ser muy español en el más conservador, y por tanto español, de los sentidos. En la Academia de Cine, los españoles, también. No siempre fue así, pero no es difícil dar con un buen número de producciones apoyadas fuera que son sistemáticamente consideradas con mucho recelo, cuando no animadversión, dentro. Los Goya han visto irse de vacío el único Oscar a mejor guión (no película internacional) obtenido por un español, han condenado al ostracismo (cero de 11 nominaciones) a un histórico Oso de Oro, y se han olvidado con una cruel contumacia de uno de los creadores más queridos y programados en Cannes. Pedro Almodóvar, Carla Simon y Albert Serra son los nombres de las víctimas.
La carrera de meteoritos del domingo desde la Concha de Oro le asegura el puesto de honor, mientras que las nominaciones al Oscar de Sirat alteran el siempre previsible resultado del votante medio
El votante español suele ser muy español en el más conservador, y por tanto español, de los sentidos. En la Academia de Cine, los españoles, también. No siempre fue así, pero no es difícil dar con un buen número de producciones apoyadas fuera que son sistemáticamente consideradas con mucho recelo, cuando no animadversión, dentro. Los Goya han visto irse de vacío el único Oscar a mejor guión (no película internacional) obtenido por un español, han condenado al ostracismo (cero de 11 nominaciones) a un histórico Oso de Oro, y han olvidado con una cruel contumacia a uno de los creadores más queridos y programados en Cannes. Por orden de las víctimas: Pedro Almodóvar, Carla Simon y Albert Serra. . Este año, dado su Premio Especial en el festival francés, de quien hay que sospechar y, por tanto, olvidar, es de Oliver Laxe y su Sirat. O, al menos, eso parecía la tendencia a muy poco. Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa, fue el probablemente elegido inconsciente para cumplir el protocolario y muy castigado castigo. La consigna era clara: antes una monja muy española que un barranco de a saber dónde. Antes domingo que Sirat. Primero, el Forqué de los productores, luego el Feroz supuestamente más radical de los periodistas, y finalmente. . . El Goya Y así, hasta que aparecieron las nominaciones a los Oscar. Y de repente, los premios de Hollywood quién sabe si no se convirtieron en el antecedente de los Goya. . En efecto, las dos nominaciones al Oscar Sirat en las categorías de cine internacional y sonido son las que más han cambiado los previsibles de los casi 3. 000 (2. 980 exactamente) eruditos votantes. El 22 de enero se anunciaron las listas elegidas por Hollywood, es decir, exactamente dos semanas antes de que comenzaran las elecciones a los Goya. No es difícil imaginar al votante medio en la duda de corregir o no lo que ha sido habitual hasta la fecha: el voto en cascada que consiste en que si una película es elegida como la mejor, por el camino se premian todos los casilleros considerados técnicos sin mirar atrás. Pues bien, no es difícil aventurar que gracias al Oscar este año es diferente. Sirat puede salvarse de la quema. . Con estas correcciones, lo más probable es que los domingos y Sirat estén muy cerca el uno del otro en cuanto a estatuas obtenidas. Es decir, las categorías nobles serán para la cinta de Ruiz de Azúa, haciendo bueno lo ocurrido hasta ahora en todos los premios anteriores, y las consideradas técnicas para la película de Laxe. Nuestra previsión es que la primera obtenga entre seis y ocho Goya de sus 13 opciones. Es decir: película, dirección, guión y las tres modalidades de actriz: principal para Patricia López, Arnaiz, para Nagore Aranburu y revelación para Blanca Soroa. Por otra parte, ninguna película define mejor este ciclo de cine español como la historia de la adolescente cooptada por la Iglesia para ser monja de clausura. Para Sirat también sería entre seis y ocho el Goya de las 11 posibilidades: la del apartado sonoro de forma evidente y, de paso, la música, la fotografía, el montaje, los efectos especiales, el maquillaje y la peluquería, la dirección artística y la dirección de producción. Las tres últimas categorías mencionadas podrían salir para los domingos o para cualquier otro con el empaque de drama histórico. Es decir, La cautiva, de Alejando Amenabar, o La dina, de Manuel Gómez Pereira. . ¿Y cómo sería el resto? La siguiente en la lista de nominaciones (tiene nueve), Maspalomas, de José Mari Goenaga y Aitor Argui, tiene asegurado el premio al actor principal en José Ramón Soroiz. No hay opción más clara. Para la cena (con ocho nominaciones) parece reservado el guión adaptado por Joaquín Oristrell, Yolanda García Serrano y Gómez Pereira de la obra de José Luis Alonso de Santos. Miguel Rellán se haría con su segundo Goya por El cautivo 39 años después de lograr el primero, al que añadiría el vestido como toca. Habría quien ganaría a Sorda, que tiene la nueva dirección, y quién sabe si la actriz revelación para Miriam Garlo (una de las siete) o Toni Fernández Gabarre, que se quedaría con Lone Tardes, la película elegida por los académicos para estar contentos con Albert Serra y que se llevaría el Goya a mejor documental por necesidad, no el director por el que también aparece, tendrá una ciudad sin dormir. Además, ¿el derrotado? La más clara es Romería, que todo indica que volverá a hacer que Carla Simón reúna cero de seis. Si se suman las oportunidades blancas de Alcarràs, estamos cerca de una marca mundial: cero de 17. Y sólo faltaría Los tigres, de Alberto Rodríguez, con opciones en efectos especiales y dirección de producción, pero pocas. Es decir, entre cero y dos de siete. Dicho esto, no descartemos que la Academia, fiel a su espíritu español, haya dejado Sirat en blanco. Todo puede ser.
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