La escalada del conflicto en Oriente Próximo sigue rodeada de incertidumbre y repercute directamente en el precio del petróleo y el gas natural. El cierre de facto del Estrecho de Ormuz ha paralizado gran parte de la distribución de combustibles de los países del Golfo Pérsico, que ahora tienen como única salida los oleoductos de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos e Irak, insuficientes para entregar los 15 millones de barriles de petróleo que pasaban por la estrecha lengua de agua hasta hace una semana. Norbert Rücker, director de Economy and Research Next Generation en Julius Baer, afirma que «los mercados del petróleo han entrado en modo pánico». El enfrentamiento de EEUU e Israel con Irán ha fijado entre 90 y 100 dólares como suelo para el precio del barril de Brent, según los analistas, muy por encima de los 70 que rondaba antes del inicio de la contienda. Seguir leyendo
La capacidad de los oleoductos de Arabia Saudí, Emiratos Árabes e Irak sólo permite sacar una cuarta parte de la producción diaria del Golfo Pérsico
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La escalada del conflicto en Oriente Medio sigue rodeada de incertidumbre y repercute directamente en el precio del petróleo y del gas natural. El cierre de facto del Estrecho de Ormuz ha paralizado gran parte de la distribución de combustibles de los países del Golfo Pérsico, que ahora tienen como única salida los oleoductos de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos e Irak, insuficientes para entregar los 15 millones de barriles de petróleo que pasaban por la estrecha lengua de agua hasta hace una semana. «Los mercados del petróleo han entrado en modo pánico», afirma Norbert Rücker, responsable de Economía e Investigación Next Generation en Julius Baer. El enfrentamiento de EE UU e Israel con Irán ha fijado entre 90 y 100 dólares el suelo para el precio del barril de Brent, según los analistas, muy por encima de los 70 que rondaba antes del inicio de la contienda. El precio del petróleo Brent se ha disparado un 39% desde el inicio de los ataques de EE UU e Israel contra Irán, mientras que la referencia europea para el precio del gas natural, el contrato TTF negociado en Holanda, avanza un 88%. El crudo de referencia en Europa ha alcanzado este lunes un máximo intradía de 120 dólares. Una cotización que se ha moderado con fuerza después de que las palabras de Trump dieran casi por finalizada la guerra y tras conocerse que los países del G7 estudiaban liberar parte de sus reservas estratégicas de combustible. Una posibilidad que por ahora descartan. . La intensidad de la guerra y el ataque de drones iraníes (de apenas 20, 000 euros de coste y fáciles de ocultar) sobre una refinería de petróleo en Baréin, así como otros enclaves en Qatar y Arabia Saudí, hacen temer que los peores escenarios previstos por los analistas puedan aún cristalizar. Sin embargo, entre las empresas de inversión existe la convicción de que el conflicto no llegará a tiempo. «Un final relativamente rápido de las hostilidades y la reanudación de los flujos normales de petróleo probablemente harían caer rápidamente los precios, aunque podrían mantenerse por encima de los niveles previos al conflicto, ya que la reanudación de la producción y las exportaciones llevará tiempo», señalan en UBS. Aún así, los escenarios más favorables para los mercados se han visto superados por la evolución del conflicto y el mercado empieza a ver que la operación Furia Épica, liderada por Washington e Israel, no será tan rápida. «Los objetivos de Estados Unidos en la campaña militar siguen sin estar claros, lo que hace difícil proyectar las circunstancias o la fecha del final del conflicto», afirma Ronald Temple, responsable de mercados de Lazard. Hasta 16 millones de barriles menos. Aunque los ataques de ambos bandos han evitado infraestructuras clave de exploración y producción, los expertos de JP Morgan advierten de que el almacenamiento y la distribución se han convertido en elementos clave «a medida que se llenan los tanques en tierra y la capacidad flotante en el Golfo, forzando cierres adicionales de producción». En su opinión, si no se reanuda el tránsito por Ormuz, «las pérdidas podrían aumentar a medida que el almacenamiento alcance su límite y las rutas alternativas sólo puedan proporcionar un alivio parcial». Tres naciones, Irak, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, han decidido por el momento reducir su producción porque se están quedando sin espacio de almacenamiento. Según Julius Baer, «este atasco logístico está empezando a convertirse gradualmente en una verdadera interrupción del suministro, con cierres de la producción», y que prevé que a partir de esta semana el suministro de petróleo de Oriente Medio experimente un 75% de cierres temporales. Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos e Irak son los tres únicos Estados de la región que disponen de oleoductos capaces de superar la parálisis de Ormuz. En concreto, Arabia Saudí cuenta con el oleoducto Este-Oeste, con una capacidad estimada de 5 a 7 millones de barriles diarios, mientras que Emiratos dispone del oleducto ADCOP hasta el puerto Fujairah -que ha sufrido recientes ataques-, con una capacidad de unos 2 millones de barriles diarios. Además, Irak podría desviar 0. 4 millones de barriles diarios al norte del país. «Se estima una pérdida de flujo de crudo de entre 7 y 11 millones de barriles diarios, y de entre 3. 8 y 5 millones de barriles en otros productos derivados. Según ellos, se están perdiendo entre 11 y 16 millones de barriles diarios del total de 20, 5 barriles. 120 dólares el barril. A corto plazo, la gran pregunta es cuánto durará el precio del crudo y cuándo empezará a moderarse para no dañar el bolsillo del consumidor. Con un suelo anclado entre los 90 y los 100 dólares desde principios de la semana pasada por el aumento de la tensión geopolítica, los estrategas de JP Morgan señalaban el pasado viernes 6 de marzo que «hasta que se restablezca la confianza comercial, el mercado del petróleo se enfrenta a una asimetría en el comportamiento de los precios, con una caída de unos 10 dólares para tranquilizar a los titulares, o de hasta 30 después de que los cierres de producción del Golfo empiecen a materializarse y a extenderse por el mercado». Un precio que podría mantenerse en 120 dólares por barril hasta el segundo trimestre, según reconocen en Citi. Más negativo es Paul Diggle, economista jefe de Aberdeen, que ve «picos de 150 dólares por barril y una trayectoria futura muy por encima de los 100 dólares durante muchos meses». Los analistas de Citi también estiman que el gas natural de referencia en Europa podría irse a 100 euros el megavatio hora (MWh) si se produce un «recorte completo de 3 meses». Cotiza actualmente en los 60 euros. . A ello se añade, según UBS, la volatilidad del mercado y la creciente desconfianza de los países consumidores. «La preocupación por la escasez generará probablemente cierta actividad de acaparamiento y amplificará los movimientos del petróleo, por lo que los precios podrían subir aún más hasta que se modere la demanda». Los estrategas del banco suizo señalan que «si no se reanuda el tránsito regular por el estrecho de Ormuz, los precios del petróleo seguirán subiendo hasta que la demanda se vea afectada». Estimar cuándo se alcanzará ese punto crítico es difícil» y apuntan también a la escalada del precio de los fletes y los seguros marítimos, que se han disparado hasta resultar inasumibles para armadores y grandes aseguradoras. Pero hay barcos que están cruzando Ormuz. Este lunes un petrolero de bandera griega que partió con un cargamento de Arabia Saudí ha conseguido cruzar a un puerto de la India. . Sin embargo, consideran que si se produce un descenso en los próximos días, podría verse una reversión de la prima de riesgo, aunque los países productores necesitarán entre dos y cuatro semanas para recuperar la producción normal, señalan desde UBS. En la misma línea, los estrategas de Citi creen que una tregua o una victoria clara por parte de EE. UU. e Israel «probablemente haría que los precios de la energía cayeran rápida y bruscamente, con una interrupción del suministro de petróleo iraní de entre dos y tres millones de barriles diarios que sería manejable para los mercados globales». Imagen de los ejercicios militares realizados por la Guardia Revolucionaria iraní en febrero de este año. CONTACTO / Europa Press. La peor situación. La peor de las cartas de Irán sobre la mesa pasa por la mina de Ormuz. Por este estrecho circulaban diariamente 15 millones de barriles de petróleo hasta hace unos días. Más de 5. 5 millones de otros productos como gas natural y crudos como nafta, gasóleo y gasolina. Las implicaciones de tal decisión hacen temer a las empresas de análisis de choques energéticos. Ronald Temple afirma que «el proceso de desminado del estrecho sería una operación larga y peligrosa que podría tardar entre dos y tres meses en completarse una vez finalizadas las hostilidades. Una interrupción energética de esta magnitud y duración probablemente haría subir aún más los precios mundiales de la energía respecto a los actuales niveles inflados». Por el momento, los expertos de Citi esperan que los flujos se reanuden gradualmente a finales de mes y señalan que la colaboración ofrecida por Ucrania para ayudar a Estados Unidos contra los ataques con drones de Irán puede ser clave.
