Ni rápido ni sencillo. Los anuncios de Donald Trump volvieron a chocar con la realidad, esta vez por su nuevo intento de reactivar mediante el uso de la fuerza militar el tráfico en el Estrecho de Ormuz. Unas horas de confusión confirmaron después la escalada, tras el ataque iraní a una planta petrolífera en Emiratos Árabes Unidos y la confirmación -tras una sucesión de disidencias- de un ataque a un buque de guerra estadounidense. El precio del petróleo, termómetro imperfecto de las perspectivas de guerra y, sobre todo, de los flujos de crudo, se dispara cerca de máximos, a 115 dólares, mientras el Ibex vive su peor sesión desde principios de marzo, el día 2. 4% a la baja. Seguir leyendo
El ‘brent’ se sitúa en 115 dólares tras confirmarse el ataque de Irán a los Emiratos Árabes y a un buque de guerra estadounidense. El Ibex 35 baja un 2 4%
Feed MRSS-S Noticias
Ni tan rápido ni tan sencillo. Unas horas de mensajes cruzados, advertencias militares y disensiones oficiales bastaron para que la volatilidad volviera a primer plano. Mientras Washington estudia la nueva propuesta de paz de Irán, el anuncio de que Estados Unidos empezará a guiar algunos barcos por el estrecho de Ormuz frente a la realidad sobre el terreno. Teherán ha advertido de que cualquier barco que cruce el paso sin su coordinación será atacado, reactivando los temores a una escalada en uno de los puntos más sensibles del comercio energético mundial. Una advertencia que vuelve a poner de manifiesto que el control de este enclave estratégico sigue siendo uno de los principales puntos de tensión. En este clima de máxima tensión, la guerra informativa volvió a imponerse en la cuenta diplomática. La agencia iraní Fars aseguró que dos misiles habían entrado en un buque de guerra estadounidense, una afirmación que fue desmentida por fuentes del Gobierno de Estados Unidos minutos después, que confirmaron el paso de dos buques mercantes por el Estrecho como parte del nuevo proyecto encabezado por Trump y bautizado como Proyecto Libertad. La sucesión de anuncios y disidencias dejó al mercado sin una referencia clara y aumentó aún más la inquietud tras confirmarse que dos drones iraníes habían provocado un incendio en una planta petrolífera de Emiratos Árabes Unidos. La reacción no se hizo esperar. El petróleo, principal termómetro del riesgo geopolítico en Oriente Medio, vuelve a vivir una jornada de fuertes bandazos. Los contratos para entrega en julio -nueva referencia del mercado- registran ganancias cercanas al 6%, superando los 114 dólares por barril. El aumento de las tensiones dejó atrás la decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y sus aliados de aumentar la producción. Más que un problema de suministro, el mercado se enfrenta a una crisis de abastecimiento, la más grave de la historia reciente, que amenaza con prolongarse mientras el estrecho de Ormuz siga inoperativo. Este aumento del crudo devolvió la presión a los mercados de renta variable y rompió el frágil desacoplamiento que las Bolsas habían logrado en las últimas semanas frente a los precios de la energía. En los episodios de máxima tensión, se repite el patrón: el petróleo acelera y las Bolsas bajan. Y eso es exactamente lo que ocurrió. Tras un arranque dubitativo, las Bolsas europeas han acelerado las pérdidas. El Ibex 35 lidera los descensos y se deja 2. 4%, principalmente por el sector bancario. BBVA encabeza los recortes de la Bolsa española, con una caída del 4. 86%, seguido del Santander (-3. 86%) y Unicaja (-3. 77%). Bankinter, Sabadell y CaixaBank no consiguen evitar los números rojos, aunque sus descensos son más moderados, entre el 2, 3% y el 1, 43%. Sólo siete valores selectivos escapan a las caídas con Indra (2. 3%), Grifols (1. 6) y Acerinox (0. 8%) a la cabeza. El inicio de la semana reavivó el apetito por el riesgo de los inversores y tiñó de rojo el parqué después de que la renta variable recuperara en abril casi todo lo perdido en marzo y Wall Street cerrara en máximos históricos el pasado viernes. El Dax alemán recorta un 1%, mientras que el Euro Stoxx 50 y el Cac francés caen un 1. 95% y el 1. 7%. Al cierre de las Bolsas europeas, los índices estadounidenses detienen su escalada en una sesión marcada por el repunte de las presiones inflacionistas. El movimiento ha llevado a los inversores a acelerar la venta de bonos, con especial castigo en los plazos más largos. El rendimiento del bono estadounidense a 30 años retoma el 5%, un nivel que muchos inversores consideran una línea roja y que amenaza con convertirse en catalizador de una corrección más profunda en los mercados bursátiles. La presión geopolítica se suma también al frente comercial. El mercado encaja el lunes las últimas amenazas proteccionistas de la Casa Blanca, que vuelven a golpear a sectores sensibles. Después de que el viernes Trump anunciara su intención de aumentar los aranceles sobre camiones y coches procedentes de la Unión Europea del 15% al 25%, el automóvil, que ya se ve afectado por la creciente competencia asiática, cae un 1, 7%. En este contexto, los fabricantes alemanes BMW y Volkswagen acumulan recortes de más del 2. 5%, mientras que Mercedes-Benz cede en un 3. 4%. Sin embargo, a pesar del aumento de la volatilidad, los analistas subrayan que no se está produciendo una venta indiscriminada. Antonio Castelo, analista de iBroker, afirma que el mercado europeo está intentando digerir la subida del petróleo, un movimiento que reabre el debate sobre las presiones inflacionistas y sobre el margen real que tienen los bancos centrales para relajar más adelante su discurso y su política monetaria. Ese debate está directamente relacionado con el frente macroeconómico. El temor a la inflación de segunda ronda, en la que el aumento de los costes acaba trasladándose a los precios finales y a los salarios, ayuda a explicar la fortaleza de la industria manufacturera en la zona euro. La primera referencia macroeconómica de la semana marcada por los datos de empleo de Estados Unidos -que se conocerán el viernes- confirma que la actividad manufacturera de la región registró en abril su mayor repunte en 47 meses, impulsada por la recogida de existencias ante el temor a las interrupciones del suministro y la escalada de los costes energéticos derivada del conflicto en Oriente Medio. Sin indicios de que el Estrecho de Ormuz recupere la normalidad a corto plazo, las presiones inflacionistas amenazan con seguir minando la confianza de los inversores y complicar aún más la hoja de ruta del banco central. Tras la reunión de la semana pasada, en la que tanto la Reserva Federal como el Banco Central Europeo optaron por una estrategia de prudencia y «esperar y ver» a la luz de los acontecimientos, el mercado da por hecho que los tipos de interés se mantendrán altos durante más tiempo. En la zona euro, los inversores ya descuentan una nueva subida de tipos en la reunión de junio, mientras que al otro lado del Atlántico ganan peso las expectativas de que la Fed mantendrá sin cambios el precio del dinero a lo largo de este año. En este contexto de tipos altos durante más tiempo y con un aumento de las tensiones inflacionistas impulsadas por la energía, las Bolsas se enfrentan a un escenario más exigente. Tras el rally de las últimas semanas, el margen para nuevas subidas es estrecho y la volatilidad vuelve a ganar protagonismo. Bolsas – Divisas – Deuda – Tipos de interés – Materias primas
