La Junta de accionistas de Sacyr, celebrada este jueves en formato telemático, ha aprobado el pago de dos dividendos en efectivo: el primero de 0, 10 euros por acción a partir del ejercicio 2025, que se entregará el próximo mes de julio, y el segundo de 0, 05 euros restantes para enero de 2027 a partir del resultado del ejercicio. Los 0, 05 euros. 149 euros resultantes de 2025 (ya pagados en enero de 4. 9 céntimos por acción) son un 21% superiores a los 0, 0 euros. 123 distribuidos con cargo al resultado de 2024. La aspiración de la compañía, según manifestó el presidente Manuel Manrique en un encuentro con los medios, es repetir al menos un incremento del 20% en el dividendo a pagar en 2027. Seguir leyendo
El consejo aprueba dos pagos a los accionistas por un total de 0. 15 euros por acción entre julio y el próximo enero, con un incremento de la retribución del 21% a partir de 2025
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La Junta de accionistas de Sacyr, celebrada este jueves en formato telemático, ha aprobado el pago de dos dividendos en efectivo: el primero de 0, 10 euros por acción a partir del ejercicio 2025, que se entregará el próximo mes de julio, y el segundo de 0, 05 euros que restan para enero de 2027 del resultado del ejercicio. Los 0, 05 euros. 149 euros resultantes de 2025 (ya pagados en enero de 4. 9 céntimos por acción) son un 21% superiores a los 0, 0 euros. 123 distribuidos con cargo al resultado de 2024. La aspiración de la compañía, según manifestó el presidente Manuel Manrique en un encuentro con los medios, es repetir al menos un incremento del 20% en el dividendo a pagar en 2027. El grupo de infraestructuras fijó en su plan estratégico 2024-2027 una retribución mínima al accionista de 225 millones de euros entre 2025 y 2027. Se distribuyeron en julio del año pasado a través de dividendos por valor de 36 millones de euros, a los que se sumarán 80 millones este verano. Otros 110 millones quedarán pendientes para el próximo año. De estos últimos, 40 millones se desembolsarán en enero, y otros 70 millones de euros estarían sujetos a la aprobación del consejo y la junta para ser transferidos a los participantes de la compañía en julio de 2027. Con esta retribución anticipada, los accionistas tendrían un céntimo menos que en el actual 2026, y ahí es donde la empresa está dispuesta a subir la cuantía, lo que también es cuestión de consejo y aprobación. Entre los asuntos con voto favorable de la junta se encuentran las renovaciones del consejero dominico Demetrio Carceller y de los independientes María Jesús de Jaén y Joaquín Güell. De esta forma, los independientes siguen copando la mitad de los puestos en el órgano de decisión. Durante su intervención ante los accionistas, el presidente Manrique se refirió al «alto grado de cumplimiento» del plan estratégico y adelantó que después del verano se presentará uno nuevo para el periodo 2027-2030. «Anticipo que la División de Agua tendrá un papel muy importante, diferenciándose de las anteriores», dijo el directivo, otorgando un papel primordial a un negocio que estaba previsto que hiciera caja tras la pandemia. Sacyr afrontará el nuevo ciclo con la cartera a un nivel récord y mayor rentabilidad. . En el caso de Sacyr Agua, sus ingresos en 2025 superaron los 300 millones, tras un incremento del 25%, y el resultado bruto de explotación logró un avance del 23%, hasta 62 millones. La cartera por ejecutar ronda los 7. 000 millones de euros (+45% respecto a 2024). Logros conseguidos. En la revisión del actual plan estratégico, Sacyr ya ha superado el hito del 1. 350 millones de flujo de caja operativo, que esperaba para finales de este año (1. 359 millones en 2025). También ha estado por encima de las adjudicaciones presupuestadas, con cinco el año pasado frente a las tres o cuatro previstas al año. Y se ha reducido a 0. 18 la relación entre deuda neta y recursos (menos de un múltiplo de uno en el plan actual). Este jueves se celebró la primera junta de accionistas de Pedro Sigüenza como consejero delegado. En su discurso se ha referido a la «revalorización muy significativa de nuestros activos concesionales», además del aumento del flujo de caja disponible para invertir en nuevos proyectos. Sacyr cerró 2025 con la adjudicación, por segundo año consecutivo, de las cinco concesiones anteriores, firmó contratos por 13. 6. 000 millones, lo que eleva la cartera por encima de los 67. 000 millones. 4. 000 millones, y obtuvo el grado de rating de inversión otorgado por la agencia Morningstar. La compañía decidió reforzar su apuesta por la división de Agua y vendió tres concesiones en Colombia por 1. 565 millones de dólares, un 12% por encima de la valoración que la propia empresa había ofrecido al mercado. Con esta última operación, Sacyr redujo su exposición a Latinoamérica mientras insistía en crecer en los mercados de habla inglesa. El consejero delegado se refirió a Sacyr Agua como «una de nuestras plataformas más específicas porque combina crecimiento, especialización técnica y demanda sostenida en mercados donde la necesidad de infraestructuras de agua seguirá aumentando». Se prevé que el negocio de concesiones obtenga 19. 000 millones en dividendos a lo largo del año de explotación. En busca de nuevos activos, la compañía dispondrá de 2, 140 millones de caja neta para invertir hasta 2033. Oportunidades no faltan. La dirección que encabezan Manrique y Sigüenza tiene proyectos en estudio o en proceso de oferta en una docena de destinos estratégicos. En Estados Unidos, Sacyr persigue las concesiones de las autopistas I-24 e I-65 de Tennessee, las I-285 Este e I285 Oeste en Georgia, y la I-495 de Virginia. En el mercado canadiense está detrás de la concesión del hospital de Windsor, en Ontario, y de concursos de construcción como la ampliación del aeropuerto de Toronto y la línea 1 del metro de la misma ciudad. En Australia, es finalista para levantar el estadio olímpico de Brisbane, al tiempo que ofrece oportunidades en el sector del agua. Italia, Irlanda, Reino Unido, España, Chile y Brasil son otros países donde se ha colocado en importantes concursos o no tiene oportunidades. Retos de inversión. La compañía, que cumple 40 años en 2026, dibuja un horizonte de crecimiento para convertirse en el primer referente mundial en el desarrollo de infraestructuras de transporte, sanitarias y de agua desde la fase de diseño y construcción: «Hoy somos los terceros», asegura Manuel Manrique. Para entonces, prevé contar con una inversión de entre 4. 5. 000 millones y 5. 000 millones de capital propio, de los 1. 8 000 millones que ha desembolsado hasta ahora. Espera pasar de los 28 000 millones gestionados a más de 60 000 millones. Sobre una valoración actual de los activos concesionales de 4. 000 millones de euros, Sacyr aspira a manejar un valor de 10. 000 millones en 2033. Manuel Manrique se dirigió al consejo: «El proyecto Sacyr brilla más que nunca, centrado en las concesiones de infraestructuras de transporte, sanidad y agua. » En plena incertidumbre geopolítica, el presidente habló de «un enfoque selectivo y disciplinado de la inversión» como valor estratégico. El primer ejecutivo de Sacyr ha dedicado parte de su intervención a resumir las necesidades de inversión pública de España: «El país necesita movilizar más de 40. 000 millones de euros en infraestructuras en la próxima década», ha advertido en referencia a las estimaciones de la asociación de constructores y concesionarios Seopan. La abultada cifra incluye las infraestructuras de nueva planta, las necesidades de mantenimiento del parque actual, la adaptación a retos como la transición energética y el cambio climático, y la actualización de los activos del ciclo del agua. «España invierte ahora en infraestructuras poco más de la mitad, en términos relativos, de lo que invertía en 2009, con una inversión pública en torno al 2. 7% del PIB frente al 5. 2% del PIB», dijo Manuel Manrique. El menor esfuerzo inversor contrasta con el aumento de la población y el turismo, y el envejecimiento de las redes viarias y ferroviarias. Ante este escenario, y dada la fuerte polarización instalada en la política, ha reclamado «un pacto político urgente que revierta la situación y ofrezca soluciones a los ciudadanos». Sacyr se encuentra entre los defensores del pago por uso en las autopistas para apoyar su conservación, al tiempo que reclama nuevas formas de contratación de obra pública frente a las basadas en el precio.
