La Comisión Europea ha presentado este miércoles una propuesta de reglamento que redefine el acceso a la banda de frecuencias de 2 GHz para los servicios móviles por satélite (SMS), con el objetivo de garantizar la soberanía tecnológica de la Unión frente a la dependencia de operadores extracomunitarios. El Reglamento establece una estructura de asignación que prioriza las infraestructuras europeas frente a la expansión de servicios controlados por empresas estadounidenses como Starlink, propiedad de SpaceX, que entrará en vigor tras la expiración de las licencias en vigor en mayo de 2027. Seguir leyendo
La Comisión Europea reserva un tercio de la banda de 2 GHz para usos militares y gubernamentales, desafiando el dominio de las constelaciones estadounidenses
Feed MRSS-S Noticias
La Comisión Europea presentó este miércoles una propuesta de reglamento que redefine el acceso a la banda de frecuencias de 2 GHz para los servicios móviles por satélite (SMS), con el objetivo de garantizar la soberanía tecnológica de la Unión frente a la dependencia de operadores extracomunitarios. El Reglamento establece una estructura de asignación que prioriza las infraestructuras europeas frente a la expansión de servicios controlados por empresas estadounidenses como Starlink, propiedad de SpaceX, que entrará en vigor tras la expiración de las licencias en vigor en mayo de 2027. La propuesta divide la banda de 2 GHz en tres segmentos distintos. El primer tercio está reservado exclusivamente a los operadores de la Unión para las comunicaciones gubernamentales, la seguridad y la defensa, garantizando su plena integración con la infraestructura del programa IRIS ². Los dos tercios restantes serán para uso comercial, permitiendo la prestación de servicios de conectividad directa a dispositivos (D2D) y el Internet de las Cosas (IoT). En este segmento, la Comisión permite la entrada de operadores de terceros países, pero impone cuotas específicas para fomentar la diversificación y la entrada de proveedores europeos en un sector actualmente dominado por consorcios extranjeros. El movimiento de Bruselas se interpreta como una respuesta directa a la creciente influencia de Starlink, cuyos terminales han demostrado ser activos estratégicos en conflictos como el de Ucrania, donde la red ha permitido comunicaciones operativas tras la destrucción de infraestructuras terrestres. Sin embargo, la dependencia de una infraestructura controlada por un actor privado estadounidense ha generado inquietud en los círculos de seguridad europeos, acelerando los planes para el despliegue de una red propia que no dependa de decisiones ajenas al bloque. El despliegue de esta estrategia ha provocado fricciones diplomáticas. En marzo, Brendan Carr, presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones de EE. UU. (FCC), advirtió de que cualquier medida que favorezca a los proveedores europeos en la asignación del espectro de satélites podría repercutir en las empresas europeas que operan en el mercado estadounidense. Según fuentes cercanas al expediente, Washington ha trasladado su malestar a lo que considera una barrera proteccionista destinada a frenar el despliegue masivo de redes de órbita terrestre baja. En el Ejecutivo comunitario, la propuesta refleja un equilibrio entre la agenda digital de la vicepresidenta Henna Virkkunen y las ambiciones del comisario de Defensa, Andrius Kubilius. Mientras Virkkunen prioriza la competitividad del mercado de las telecomunicaciones para evitar la obsolescencia de las infraestructuras terrestres, Kubilius insiste en la necesidad de despertar el espectro para garantizar la operatividad militar. El proceso de diseño normativo, que actualmente debe debatirse en el Parlamento Europeo y el Consejo, se ha visto obstaculizado por la tensión entre ambos enfoques. «Nuestra propuesta permitirá la provisión de conectividad por satélite directamente a nuestros dispositivos móviles, garantizando que todas las zonas de la UE estén equipadas con conectividad de voz y banda ancha», afirmó Virkkunen durante la presentación. Ante el riesgo de que el proceso legislativo supere la fecha límite de mayo de 2027, Bruselas ha incluido una cláusula que permite prorrogar las licencias actuales, gestionadas principalmente por las firmas estadounidenses Viasat y EchoStar, por un periodo adicional de dos años. Esta medida busca evitar un vacío legal que deje sin conectividad de emergencia a los actuales usuarios. El Paquete de Soberanía Tecnológica, un paquete más amplio que pretende reducir la vulnerabilidad de la UE ante los proveedores extranjeros en sectores cruciales, es un componente de la propuesta. El debate sobre la asignación de la banda de 2 GHz muestra la dificultad de Europa para avanzar hacia una autonomía estratégica manteniendo sus compromisos comerciales transatlánticos. La capacidad de la Unión para aplicar este reglamento dependerá de su habilidad para mitigar la presión de Washington y, al mismo tiempo, promover una base industrial propia que pueda competir con los actuales líderes del sector. A medida que evoluciona el ecosistema de los satélites de órbita baja, el espectro radioeléctrico se consolida como un importante recurso estratégico. La decisión de la Comisión subraya que la conectividad, lejos de ser una mera cuestión técnica, es ahora un componente central de la defensa común. La resolución final sobre este reglamento definirá la hoja de ruta de las telecomunicaciones europeas hasta el final de la década, condicionando el acceso de los gigantes tecnológicos estadounidenses al mercado interior.
