Morante de la Puebla siguió el cuarto encierro de San Fermín desde el balcón del Gran Hotel La Perla, situado en la calle Estafeta de Pamplona. Antes de que estallara el cohete en los corrales de Santo Domingo, los corredores que se encontraban bajo el balcón reconocieron a Morante y corearon su nombre.
Morante de la Puebla siguió desde el cuarto recinto de San Fermín, situado en el balcón del Gran Hotel La Perla, ubicado en la calle Estafeta de Pamplona. Antes de que empiece a estallar
Morante de la Puebla siguió el cuarto encierro de San Fermín desde el balcón del Gran Hotel La Perla, situado en la calle Estafeta de Pamplona. Antes de que estallara el cohete en los corrales de Santo Domingo, los corredores que se encontraban bajo el balcón reconocieron a Morante y corearon su nombre. La maestra dio una cordial bienvenida a la reunión, vestida con su camisón, con una taza de café en la mano, mientras esperaban ansiosamente a los matadores del establo de Álvaro Núñez, programados para una actuación por la tarde, acompañados por Borja Jiménez y Pablo Aguado. Las expectativas son altas para su regreso a Pamplona y la reventa se está disparando. Desde las estructuras al otro lado de la calle, también saludaron a José Antonio Morante, quien respondió con una señal de la mano a cada persona. La competencia era rápida, peligrosa, que recuerda a una época anterior, y Morante disfrutó la restricción. Lo que él vio en la televisión con una sonrisa. El educador expresó su preferencia por la ausencia de medidas antideslizantes y un retorno a la atmósfera anterior al cierre caracterizada por un mayor entusiasmo.
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