Ormuz llevaba tres semanas sin estar cerrado cuando, a mediados de marzo, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) hizo saltar todas las alarmas con un informe demoledor: la guerra, según afirmaba, ya había provocado «la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado del petróleo». Se había producido un escenario de terror, con unos 15 millones de barriles de crudo y otros cinco productos refinados que habían estado sujetos a fuertes fluctuaciones. La crisis energética se resolvió con éxito. La alerta dio un giro aún más dramático en abril, cuando el estrecho seguía cerrado: Europa, según advirtió el órgano sectorial de la OCDE, solo tenía queroseno para seis semanas. Sigue leyendo.
Las tensiones en el estrecho provocan una conmoción menos intensa que la guerra de Ucrania, pero los vientos de guerra vuelven a soplar en Irán.
Canal RSS de MRSS-S News
Ormuz llevaba tres semanas sin estar cerrado cuando, a mediados de marzo, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) hizo saltar todas las alarmas con un informe demoledor: la guerra, según afirmaba, ya había provocado «la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado del petróleo». Se había producido un escenario de terror, con unos 15 millones de barriles de crudo y otros cinco productos refinados que habían estado sujetos a fuertes fluctuaciones. La crisis energética se resolvió con éxito. La alerta dio un giro aún más dramático en abril, cuando el estrecho seguía cerrado: Europa, según advirtió el órgano sectorial de la OCDE, solo tenía queroseno para seis semanas. Sigue leyendo.
