La Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presidió el viernes un «debate de orientación» con su equipo de Comisarios centrado en las medidas que piensa proponer en las próximas semanas o meses para contrarrestar lo que algunos Estados miembros consideran un «exceso de capacidad industrial» de China que amenaza el mercado europeo, la competitividad y el empleo. Consciente del recelo de Pekín y de la fuerte división entre los Veintisiete al respecto, el Ejecutivo europeo no ha querido confirmar que haya herramientas concretas entre la batería de medidas que el Gobierno chino ya ha adelantado que rechazará por «proteccionistas». Pero Bruselas es tajante: la situación es «insostenible» y requiere un refuerzo de los instrumentos comunitarios para combatir las distorsiones del mercado. Seguir leyendo
La Comisión Europea analiza medidas contra el «exceso de capacidad industrial» chino mientras Pekín advierte de que tomará represalias
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La Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presidió el viernes un «debate de orientación» con su equipo de Comisarios centrado en las medidas que piensa proponer en las próximas semanas o meses para contrarrestar lo que algunos Estados miembros consideran un «exceso de capacidad industrial» de China que amenaza el mercado, la competitividad y el empleo europeos. El Ejecutivo europeo no ha querido confirmar que haya herramientas concretas entre la batería de medidas que el Gobierno chino ya se ha anticipado a rechazar por «proteccionistas» debido a la suspicacia de Pekín y la amplia división entre los Veintisiete al respecto. Pero Bruselas insiste en que la situación es «insostenible» y exige reforzar los instrumentos comunitarios para combatir las distorsiones del mercado. «La situación actual en las relaciones comerciales y de inversión no es sostenible. A medida que los intereses económicos y de seguridad se entrelazan cada vez más, ambas dimensiones requerirán una respuesta más sólida y coherente», ha señalado la Comisión Europea en un espacio comunicado tras la reunión, que se ha prolongado durante toda la mañana del viernes. El debate en privado ha estado precedido de intensas negociaciones entre los socios europeos y de filtraciones a la prensa sobre las posibles medidas previstas. El pasado fin de semana, un grupo de países liderado por Francia difundió un documento de trabajo en el que pedía a Bruselas que reforzara la vigilancia de las prácticas comerciales desleales y perfeccionara sus instrumentos de defensa comercial, especialmente la investigación y los controles, para combatir el «exceso de capacidad industrial sistémico y estructural» de algunas potencias. El nombre de China no figuraba explícitamente en el papel, pero estaba en la mente de todos. Además, el Vicepresidente de la Comisión Europea responsable de la estrategia industrial, el también francés Stéphane Séjourné, ha insistido estos días en la necesidad de un «reequilibrio comercial» con China, con un déficit de más de 36. 000 millones de euros. «Creo que aún hay margen para un diálogo constructivo con China, pero no podemos permitir que Europa sea víctima de una estrategia depredadora que está destruyendo nuestra industria. Se necesitan nuevas herramientas, nuevas medidas y una nueva voluntad política», afirmó en declaraciones al diario político con motivo de la reunión del viernes. La posición europea, sin embargo, no es unánime. Países como Alemania, con fuertes intereses comerciales con China, ya se han distanciado de posibles medidas con las que Pekín amenace con responder con contundencia. La ministra alemana de Economía, Katherina Reiche, que también ha visitado China esta semana, aseguró el miércoles desde Pekín que cualquier medida que la UE imponga a China no debe perjudicar a las exportaciones europeas a ese país. «Miles de empresas alemanas dependen de poder exportar al gran mercado chino», dijo tras una reunión con el ministro chino de Comercio, Wang Wentao, según Bloomberg. «Por tanto, en Bruselas pedimos un enfoque equilibrado: medidas de protección eficaces que al mismo tiempo mantengan la apertura a las exportaciones». España también ha expresado sus reservas. Significativo es que, aunque es firmante del documento de trabajo que denuncia el «exceso de capacidad» chino, el Gobierno español se distanciaba en los últimos días de esa posición, alegando que sólo se había discutido a «nivel técnico» pero que seguía careciendo de un apoyo político fuerte. «Entendemos que la UE debe dar un paso adelante, y eso significa que debemos dialogar de igual a igual con China y Estados Unidos», dijo el jueves en Berlín el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Corpo. «Debemos trabajar con las autoridades chinas. Debemos intentar, a través de este diálogo, reducir el desequilibrio bilateral, un desequilibrio bilateral enorme que tenemos con China en materia de comercio», añadió. La cautela no es baladí: Pekín ha dejado claro que responderá con firmeza -como ya ha hecho ante las amenazas arancelarias de Estados Unidos- si sus intereses se ven amenazados. Yuyuan Tantian, una cuenta de la red social Weibo (X china) asociada a la televisión estatal china CCTV, afirmó el viernes que Pekín «responderá sin falta a la herramienta de la UE contra el exceso de capacidad». El perfil es un vehículo habitual de este medio controlado por el Gobierno para difundir la postura oficial. El relato critica «el giro comercial proteccionista» de la Unión Europea, que percibe como resultado de «la combinación del largo declive de la industria europea y el cabildeo de grupos con intereses creados. » La cuenta asegura, con información «exclusiva» de una fuente «conocedora del tema», que China tomará medidas de respuesta. «No son sólo advertencias verbales», advierte. «China podría iniciar investigaciones contra la discriminación y sobre la seguridad de las cadenas industriales y de suministro en relación con ciertas prácticas europeas». El Ministerio de Comercio ya declaró esta semana que respondería «con firmeza» si se ponen en peligro los intereses nacionales de China y los derechos e intereses de sus empresas. «Si la UE insiste en promover la llamada ‘ herramienta contra el exceso de capacidad ‘ China actuará de inmediato y tomará amplias medidas de represalia. China no es ajena a las fricciones comerciales ni las teme, y llegará hasta el final si es necesario», dice la cuenta de Weibo. El duro lenguaje que Pekín ha esbozado en los últimos días ante la propuesta que se discute en Bruselas recuerda también al que precedía a cada réplica china ante los disparos de la Casa Blanca. Y que Pekín ha utilizado para responder a otras normativas de la UE, como los aranceles que Bruselas impuso en 2024 a las importaciones de coches eléctricos chinos: como mínimo, Pekín ha implementado controles arancelarios que se han aplicado contra sectores como el brandy, el porcino y los lácteos europeos, que son ampliamente considerados como una respuesta a Bruselas. «China seguirá de cerca las acciones de la UE y tomará todas las medidas necesarias para salvaguardar sus derechos e intereses legítimos», dijo el jueves, en la misma línea, Mao Ning, portavoz de Exteriores chino, que censuró cómo la UE se esconde bajo diferentes términos – «reducción de riesgos», «reducción de la dependencia» o «desequilibrio comercial»- cuando se trata de «proteccionismo». «A largo plazo sólo perjudicarán los intereses de los consumidores europeos, aumentarán los costes empresariales y debilitarán la competitividad de la industria europea», afirmó. Pidió a la UE que «contextualice sus relaciones comerciales con China y cumpla su compromiso con el libre comercio». Las tensiones por el debate de este viernes coinciden con la segunda visita de una delegación de eurodiputados a China desde 2018, tras un periodo de tensas relaciones y sanciones cruzadas. La comisión, de la que forman parte 12 parlamentarios de distintas sensibilidades políticas, tenía previsto tratar con las distintas autoridades chinas «las crecientes asimetrías en las relaciones económicas», entre otros asuntos, según el comunicado oficial. La delegación trajo de Bruselas el debate sobre cómo afrontar el desequilibrio comercial con China, que ha sido intenso esta semana. El jueves, los ministros de Industria de los Veintisiete celebraron en la capital comunitaria el primer debate sobre la Ley de Aceleración Industrial presentada por la Comisión Europea en marzo. La legislación prevé la introducción de una cláusula de «preferencia europea» en las licitaciones públicas y ayudas estatales para algunos sectores estratégicos como la automoción, el acero, el aluminio, el cemento y las tecnologías limpias. La Comisión no ha salvado en cautela debido a las sospechas tanto dentro como fuera de la UE. «El planteamiento general sigue siendo la reducción de riesgos, no la desconexión. China es un socio fundamental, y el compromiso y el diálogo continuarán», afirmó el viernes. El debate continuará en las próximas semanas, tanto a nivel del G-7 en la próxima reunión en Evian, Francia, en junio, como con los líderes europeos en el Consejo Europeo a mediados de mes.
