El cambio de registro de los mercados en un puñado de sesiones, que ya antiguamente de la reapertura de Ormuz dejó a las Bolsas mundiales en máximos históricos (o a tiro de piedra de estos), ha sido la enésima confirmación de dos hechos recurrentes: uno, que hacen desliz muy pocas excusas para que el efectivo regrese a la renta variable. Y, dos, que el filtro con el que los inversores escuchan las señales de la Casa Blanca no va desencaminado. Ya en los momentos más complicados del conflicto, la perspectiva de que un tuit de Donald Trump disparara los mercados disuadía a los operadores de pulsar el rama de traicionar. Y, a posteriori, al aceptar paulatinamente que, si la querella no escalaba, la tregua acabaría llegando.. Seguir leyendo
Salvado, aparentemente, el proscenio de crisis petrolera, queda la pregunta de en qué medida el ‘shock’ puede aflorar otras vulnerabilidades
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El cambio de registro de los mercados en un puñado de sesiones, que ya antiguamente de la reapertura de Ormuz dejó a las Bolsas mundiales en máximos históricos (o a tiro de piedra de estos), ha sido la enésima confirmación de dos hechos recurrentes: uno, que hacen desliz muy pocas excusas para que el efectivo regrese a la renta variable. Y, dos, que el filtro con el que los inversores escuchan las señales de la Casa Blanca no va desencaminado. Ya en los momentos más complicados del conflicto, la perspectiva de que un tuit de Donald Trump disparara los mercados disuadía a los operadores de pulsar el rama de traicionar. Y, a posteriori, al aceptar paulatinamente que, si la querella no escalaba, la tregua acabaría llegando.. Seguir leyendo
