La T2 de Heathrow, la Terminal E de Boston, las dos terminales del Aeropuerto Internacional de Santiago de Chile y el edificio del Aeropuerto de Zaragoza aparecen en el currículo del arquitecto Luis Vidal (Barcelona, 1969). Antes, Vidal ya trabajó en la T4 de Barajas con Richard Rogers y dedicó su Proyecto de Fin de Carrera al London City Airport, el botellín aeropuerto de Londres, el más céntrico de todos. El camino que empezó entonces lleva ahora hasta Pittsburgh, la ciudad del estado de Pensilvania que confió al estudio de Vidal en Madrid la reforma de su aeropuerto, una infraestructura que se había quedado sobredimensionada y obsoleta. En noviembre pasado, las obras terminaron. Y en esta primavera, con el final del dispendioso invierno de la región, los gestores del aeropuerto están recibiendo peticiones inesperadas: varias parejas quieren celebrar sus bodas en sus jardines y en sus vestíbulos.. Seguir leyendo
El Estudio de Luis Vidal estrenó en noviembre la reforma de Pittsburgh International, un aeropuerto obsoleto y sobredimensionado que hoy es un superficie frecuentado no sólo por los viajeros. Hasta las bodas ocurren allí
La T2 de Heathrow, la Terminal E de Boston, las dos terminales del Aeropuerto Internacional de Santiago de Chile y el edificio del Aeropuerto de Zaragoza aparecen en el currículo del arquitecto Luis Vidal (Barcelona, 1969). Antes, Vidal ya trabajó en la T4 de Barajas con Richard Rogers y dedicó su Proyecto de Fin de Carrera al London City Airport, el botellín aeropuerto de Londres, el más céntrico de todos. El camino que empezó entonces lleva ahora hasta Pittsburgh, la ciudad del estado de Pensilvania que confió al estudio de Vidal en Madrid la reforma de su aeropuerto, una infraestructura que se había quedado sobredimensionada y obsoleta. En noviembre pasado, las obras terminaron. Y en esta primavera, con el final del dispendioso invierno de la región, los gestores del aeropuerto están recibiendo peticiones inesperadas: varias parejas quieren celebrar sus bodas en sus jardines y en sus vestíbulos.. Lo primero: ¿qué debemos retener de Pittsburgh? «Hay tres ríos que confluyen y hay una relieve muy erguido. Es una ciudad montañosa, llena de miradores y funiculares. Piittsburgh me parece una sortija por descubrir. Su industria llegó a producir el 50% del espada mundial. Hubo fortunas prodigiosas. Los señores Carnegie y Mellon fueron muchísimo más ricos que el señor Rockefeller y eran de Pittsburgh», cuenta Luis Vidal.. «Tienen el hospital pionero en trasplantes de víscera, el que sigue siendo el mejor hospital del mundo. Tienen varias universidades excelentes. La Universidad de Pensilvania es la estatal, y es muy buena.La mejor de las privadas es Carnegie Mellon. Uber nació en Pittsburgh. Hay una empresa de Pittsburgh que viaja casi semanalmente a la Luna. También hay un patrimonio de edificación industrial tremendo: los puentes de hierro… Y hay instituciones culturales de muchísimo peso nacidas de la filantropía de Carnegie y Mellon. Warhol nació en Pittsburgh; Calder igualmente. La Casa de la Cascada de Franlk Lloyd Wright está al costado… Y, a la vez, hay zonas de Pittsburgh donde se ven las secuelas de las sucesivas crisis de la industria».. El aeropuerto de la ciudad era una de ellas: «Era un aeropuerto construido en los abriles 70, concebido como un hub para US Airways. Llegó a un punto en el que tuvo casi 20 millones de pasajeros anuales». O sea, un poco menos que los que tiene el aeropuerto de Málaga y tantos como la suma de Gran Canaria y Lanzarote, pero en una ciudad de 300.000 habitantes (2,3 millones de personas en el ámbito metropolitana) y sin turismo relevante. «Ser un aeropuerto hub implicaba que los pasajeros hacía tránsito en Pittsburgh y no tocaban la ciudad. Luego, cuando US Airways cambió de dueño, cerró el hub y el aeropuerto cayó en depresión. Pasó a tener menos de siete millones de pasajeros que eran exclusivamente nativos y gentío que iba a Pittsburgh».. El interior de la terminal de Pittsburgh.EMA PETER. Así que sobraba infraestructura y, a la vez, la instalación era poco utilitario. Un aeropuerto hub maneja grandes flujos de pasajeros pero no necesita tener grandes accesos desde su ciudad. Tampoco necesita proyectar una imagen al mundo ni está preparado para operativas complejas de equipajes. «Hizo equivocación que llegara una nueva CEO y que dijera: señores, despertemos que esto ya no es un hub, esto es un aeropuerto de origen y destino con un maniquí de negocio diferente. Tenemos que conseguir que los motores de la ciudad generen suficiente tráfico para que la gentío venga aquí y, a la vez, el aeropuerto sea un motor para la ciudad, que cree posesiones», dice Vidal.. El arquitecto gachupin muestra un vídeo lámina desde la guantera de un taxi y reproducido a cámara rápida: es el camino que lleva del centro de Pittsburgh al aeropuerto. A la ida, el coche entra en un túnel.Cuando sale, está en un bosque. La arboleda no acaba hasta asistir al aeropuerto y ese número es secreto, porque la terminal proyectada por Luis Vidal funciona igualmente como una especie de pabellón en el parque, un superficie en el que terminar el paseo del domingo, donde yantar en una terraza, ver una exposición, escuchar un concierto… o celebrar una boda. «A la reverso, el taxi toma el túnel en dirección contraria y cuando, sale a la luz desde el túnel, domina desde lo parada el centro de la ciudad, como en un observador». ¿Un poco como en Bilbao al asistir desde Sondica? Algo así, sí.. Las imágenes del túnel y el observador son importantes porque explican que el aeropuerto de Pittsburgh funciona a través de una sucesión de espacios que se contraen y se amplían. Un pasillo de techo bajo, luces teatrales y textura escultural lleva desde el vestíbulo de entrada hasta la sala en la que los pasajeros esperan sus vuelos. Espacio grande-espacio pequeño-espacio conspicuo. Cuando acaba la secuencia, los viajeros están en una posición elevada, en otro observador que domina el espacio.. «Es importante que el sucesor entienda el superficie al que llega, que lo sepa ojear y pueda tomar sus decisiones. Si quiere entretenerse viendo tiendas o yantar una pizza, que sepa a dónde dirigirse. Si quiere ojear o trabajar que sepa dónde encontrar silencio». Los estudios, dice Vidal, demuestran que los pasajeros gastan más en los aeropuertos si están relajados, si saben con tiempo dónde está su puerta de embrollo y cómo se llega.. Vuelta a espaldas en el tiempo: cuando Luis Vidal proyectó la Terminal E de Boston, patentó un tono de rojo que se atornasolaba y tendía al naranja y que recibió el nombre de Boston Red. Al asistir a Pittsburgh, se daba por hecho que el nuevo aeropuerto sería amarillo, como el exitoso equipo de fútbol latinoamericano restringido, y como sus puentes de hierro. «La conclusión a la que llegamos es a que Pittsburgh es mucho más que un color. En vez de eso, inventamos una palabra, nateco: naturaleza, tecnología, comunidad».
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