La primera sesión bursátil del lunes, la primera tras las advertencias de los magnates de la inteligencia artificial (IA) (IA)) sobre la necesidad de dar un paso atrás, puso de relieve las diversas tendencias que atraviesa el sector tecnológico, revelando quiénes son los ganadores y los perdedores de este movimiento inesperado, resultado de las declaraciones de Dario Amodi, director ejecutivo de Anthropic, y respaldado en gran medida por Sam Altman y Elon Musk, respectivamente. Seguir leyendo
Meta, Alphabet, Microsoft y Amazon registran avances a pesar de la tormenta ante una posible desaceleración de la inversión
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La sesión bursátil del lunes, la primera tras las advertencias de los magnates de la inteligencia artificial (IA) sobre la necesidad de un freno, puso de relieve las diferentes tendencias que vive el sector tecnológico, proclamando a los ganadores y a los derrotados de este movimiento inesperado surgido a raíz de las palabras de Dario Amodi, director ejecutivo de Anthropic, y respaldadas en gran medida por los máximos responsables de OpenAI y SpaceX, Sam Altman y Elon Musk, respectivamente. En este nuevo escenario tecnológico, las empresas de software y ciberseguridad parecen haber recuperado el favor de los inversores. Palo Alto Networks, que se disparó un 13 %, Adobe, Salesforce, Shopify, ServiceNow, Figma o Atlassian registraron fuertes subidas. Muchas de estas empresas ya acumulan una recuperación desde sus mínimos anuales marcados la pasada primavera, en lo que el sector denominó el «SaaSpocalypse» o apocalipsis del software, hasta la irrupción de la IA, especialmente de la mano de Anthropic, que se convirtió en el enemigo público número uno de este sector. De hecho, por un momento, pareció que la IA iba a acabar con el sector del software de un plumazo. Así, Salesforce, por ejemplo, sube un 75 % desde su mínimo anual, registrado a finales de junio, mientras que Adobe, en casi el mismo periodo de tiempo, gana casi un 40 %. Por su parte, el valor de Palo Alto Networks ha aumentado un 50 % desde mediados de mayo. Empresas como Salesforce apostaron en contra de este escenario, con planes multimillonarios de recompra de acciones, que ahora han resultado favorables. Microsoft, también muy castigada en la primera parte del año, subió casi un 2 % en el primer día de la semana y ya acumula un repunte del 45 % desde su mínimo anual, registrado a finales de junio. Por el contrario, las empresas de chips y hardware sufrieron un nuevo revés, convirtiéndose en las perdedoras de este nuevo escenario, lo que parece indicar que una parte de su burbuja ha podido reventar. El índice Philadelphia Semiconductor se encuentra a un 24 % de su máximo histórico, alcanzado el 22 de junio. En la misma línea, desde su máximo anual, empresas como AMD, Micro, Intel o Samsung han perdido entre un 20 % y un 30 % de su valor. Aunque se trata únicamente de la reacción de los inversores a corto plazo, en el mercado se cree que las empresas de chips y otros equipos de infraestructura digital podrían verse gravemente perjudicadas si el ritmo de desarrollo de la IA se ralentizara realmente, tal y como afirma Anthropic. Tras un año de euforia casi insoportable por el auge de las inversiones en infraestructuras de IA, que este año podrían superar los 800 000 millones de dólares, algunos inversores perciben una mayor fragilidad en este sector. Ante las advertencias de Anthropic, este ciclo de inversión, que ha llegado a manos de empresas como Meta, Alphabet, Amazon o la ya citada Microsoft, podría haber alcanzado su punto álgido, al menos por el momento. En medio de la tormenta tecnológica provocada por la IA, estas cuatro empresas lograron avances significativos a principios de semana. Si se diera este escenario, la generación de efectivo libre de estos gigantes tecnológicos, un indicador muy analizado por los inversores, se detendría temporalmente y podría recuperar la senda del crecimiento tras el impacto causado por el esfuerzo inversor. Además, los comentarios sobre la controvertida financiación circular en el mercado se han reavivado en torno al creciente papel de Nvidia como proveedor de chips y financiador de sus propios clientes de IA, con una fuerte apuesta inversora. Algunos inversores han llegado a comparar este esquema de financiación con el de los proveedores que precedieron al estallido de la burbuja puntocom en el año 2000. Por otra parte, los inversores ya esperan las salidas a bolsa de Anthropic y OpenAI, que aspiran a protagonizar dos de las mayores OPI de la historia. Operaciones que dependerán de las cuentas de crecimiento empresarial y las previsiones de estas empresas, pero que podrían verse eclipsadas si se produce una corrección bursátil más acusada de los valores tecnológicos.
