Europa ha perdido claramente la carrera por la productividad frente a China y Estados Unidos. Y quizá lo más preocupante es que habéis diagnosticado erróneamente vuestro problema de competitividad. Un nuevo análisis sostiene que «la principal limitación para el crecimiento y la productividad no es el coste de la mano de obra», como ha insistido la corriente de pensamiento dominante, sino «la orientación del capital». En otras palabras, el problema es que el dinero generado por las mayores empresas europeas «se ha desviado y, en lugar de destinarse a la producción», se ha distribuido «entre los accionistas» o «se ha acumulado en forma de reservas financieras». Esto significa que el capital «se desperdicia» y «la base productiva se agota». Sigue leyendo.
El Estado grava el factor cuya participación ha disminuido (el trabajo) y alivia la carga sobre el factor cuya participación ha aumentado (el capital).
Fuente: MRSS-S News
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