La muerte de Alan Greenspan cierra uno de los capítulos más influyentes de la historia económica contemporánea. Durante años se le consideró el gran oráculo de las finanzas internacionales. Sus palabras movían los mercados, condicionaban las decisiones de inversión y se analizaban con una atención casi reverencial. Ningún presidente de la Reserva Federal alcanzó tal autoridad. Pocas personas, sin embargo, comprendieron cómo su legado fue sometido entonces a un examen tan riguroso. Cuando Greenspan dejó la presidencia de la Reserva Federal en 2006, tras casi dos décadas al frente de la institución, fue aclamado como el artífice de una larga etapa de crecimiento económico, baja inflación y ausencia de crisis financieras. Estados Unidos parecía haber encontrado la fórmula para domesticar los ciclos económicos. Era la llamada «Gran Moderación». Seguir leyendo
Alan Greenspan fue uno de los banqueros centrales más influyentes del último medio siglo, pero su legado acabó siendo objeto de un severo escrutinio
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alan Greenspan. Columna. Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado. Alan Greenspan fue uno de los banqueros centrales más influyentes del último medio siglo, pero su legado acabó siendo objeto de un severo escrutinio . El expresidente de la Fed, Alan Greespan, en 2012 en Nueva York.Lucas Jackson (REUTERS). La muerte de Alan Greenspan cierra uno de los capítulos más influyentes de la historia económica contemporánea. Durante años fue considerado el gran oráculo de las finanzas internacionales. Sus palabras movían mercados, condicionaban decisiones de inversión y eran analizadas con una atención casi reverencial. Ningún presidente de la Reserva Federal alcanzó una autoridad semejante. Sin embargo, pocos vieron también cómo su legado era sometido después a una revisión tan severa. Cuando Greenspan abandonó la presidencia de la Reserva Federal en 2006, tras casi dos décadas al frente de la institución, era celebrado como el arquitecto de una larga etapa de crecimiento económico, baja inflación y sin crisis financieras. Estados Unidos parecía haber encontrado la fórmula para domesticar los ciclos económicos. Se trataba de la denominada Gran Moderación.. Su historial contenía éxitos indudables. Gestionó el desplome bursátil de octubre de 1987, contribuyó a contener las turbulencias financieras de finales de los noventa y actuó con rapidez tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. En cada episodio respondió proporcionando liquidez y confianza cuando el sistema parecía amenazado. Aquella capacidad para apagar incendios alimentó una reputación que acabó trascendiendo el ámbito económico. Sin embargo, el propio éxito contribuyó a generar algunos de los problemas que marcarían la siguiente década. Tras el estallido de la burbuja tecnológica y el impacto económico del 11-S, la Reserva Federal redujo los tipos de interés hasta niveles excepcionalmente bajos y los mantuvo así durante un periodo prolongado. La decisión ayudó a evitar una recesión profunda y favoreció la recuperación económica, pero también impulsó una expansión extraordinaria del crédito y alimentó la burbuja inmobiliaria que terminaría estallando pocos años después.. No fue el responsable de la crisis financiera de 2008, ni mucho menos. Pero sí fue la figura que mejor encarnó las ideas que impidieron identificar sus riesgos a tiempo. Greenspan confiaba profundamente en la capacidad de los mercados para asignar recursos y corregir desequilibrios. Veía con simpatía la innovación financiera y desconfiaba de una regulación excesiva. Como muchos responsables políticos y financieros de su generación, creyó que los propios incentivos del mercado bastaban para contener los excesos. La crisis financiera global destruyó aquella convicción. El colapso de las hipotecas subprime, la quiebra de Lehman Brothers y la posterior recesión global pusieron en cuestión buena parte de las ideas que habían dominado la política económica durante décadas. Cuando compareció ante el Congreso estadounidense el 23 de octubre de 2008 y admitió haber encontrado un “defecto” en su visión sobre el funcionamiento de los mercados, aquella declaración fue interpretada como el reconocimiento de un cambio de época.. Greenspan deja un legado inevitablemente ambivalente. Fue uno de los banqueros centrales más influyentes del último medio siglo y contribuyó decisivamente a consolidar la independencia de los bancos centrales y la prioridad de la estabilidad de precios. Simbolizó, asimismo, un exceso de confianza en la capacidad de los mercados para autorregularse. Su figura seguirá asociada a una era de prosperidad y estabilidad que terminó revelando riesgos que muchos no supieron ver. Entre ellos, el propio hombre al que durante años el mundo consideró un oráculo.. Santiago Carbó es catedrático de Economía de CUNEF Universidad y exconsultor de la Chicago Fed. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Economía. Alan Greenspan. Reserva Federal. Economistas. Política monetaria. Inflación. Crisis financiera. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
