La Asociación Española de Exportadores e Industria de la Aceituna de Mesa (Asemesa) ha impulsado una alianza con los representantes del sector italiano y griego para plantar cara a la guerra comercial que afecta al mundo, con el fin de defender la industria de la aceituna de mesa en cuestiones clave como los acuerdos internacionales, los aranceles de Estados Unidos o el acuerdo con el Mercosur. Sigue leyendo.
Las industrias de los tres países se unen para dar a conocer los efectos del Acuerdo del Mercosur o de las decisiones de EE. UU.
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La Asociación Española de Exportadores e Industria de la Aceituna de Mesa (Asemesa) ha impulsado una alianza para plantar cara a la guerra comercial que afecta al mundo junto con las entidades patronales del sector italiano y griego, con el fin de defender la industria de la aceituna de mesa en cuestiones clave como los acuerdos internacionales, los aranceles de Estados Unidos o el acuerdo con el Mercosur. La alianza EFOI (Federación Europea de la Industria Oleícola) está impulsada por Assom (Italia), Pemte (Grecia) y Asemesa (España). La sede estará en Roma y estará presidida por el español Francisco Torrent Cruz, actual presidente de Asemesa. Sus impulsores aseguran que el objetivo es «aunar fuerzas en Bruselas para valorizar un sector en crecimiento que, hasta ahora, ha sido ampliamente ignorado por las instituciones europeas». Las cifras reflejan un sector dinámico con excelentes perspectivas de desarrollo. Las aceitunas de mesa se consumen en unos 100 países, impulsadas por el creciente interés por la dieta mediterránea, de la que forman parte esencial. En los últimos cinco años, la producción europea ha aumentado un 7 %, frente al 8 % a nivel mundial. En la campaña de comercialización 2024-2025, la producción en la Unión Europea alcanzó aproximadamente las 858 000 toneladas, mientras que el mercado internacional mueve una media de más de 3 millones de toneladas al año. Solo en Europa, donde hay unas 80 000 explotaciones agrícolas dedicadas a la producción de aceitunas de mesa, según los últimos datos del Consejo Oleícola Internacional (COI), el consumo se acerca a las 600 000 toneladas de aceitunas de mesa. Los principales compradores son los propios países productores, aunque la demanda también es elevada en mercados alejados de la cultura mediterránea, como Estados Unidos, Brasil y Canadá. Además de su indudable valor económico, el sector también desempeña un importante papel social, ya que genera empleo en toda la zona mediterránea, especialmente en zonas rurales desfavorecidas. La asociación europea de la aceituna de mesa nace para abordar cuestiones clave como los acuerdos internacionales. Es el caso, por ejemplo, de los aranceles impuestos por Estados Unidos o del acuerdo con el Mercosur, «que no garantiza una verdadera reciprocidad en las normas y técnicas de producción exigidas a los agricultores e industrias europeos», destacan desde el sector. En concreto, Asemesa considera especialmente grave que, mientras que las aceitunas negras españolas han seguido soportando durante años los aranceles impuestos por Estados Unidos, la Comisión Europea haya aceptado un acuerdo que supone «una nueva amenaza directa» para las aceitunas de mesa españolas y europeas, lo que agrava aún más la situación de un sector estratégico para muchas zonas rurales. Según Asemesa, el acuerdo UE-Mercosur crea un desequilibrio competitivo que perjudica directamente a las aceitunas de mesa europeas, ya que permite la entrada gradual de aceitunas procedentes de Argentina en el mercado europeo mediante la eliminación de los aranceles en siete años. El arancel actual es del 12, 8 %. «El impacto del acuerdo es doblemente negativo: por un lado, priva a las aceitunas españolas y europeas de oportunidades reales de exportación en mercados estratégicos como Brasil; por otro, aumenta la presión competitiva en el propio mercado comunitario por la entrada de productos de terceros países en condiciones preferenciales», afirman desde Asemesa.
