Los primeros minutos de «Elle» transmiten una nostalgia tan agradable como agotadora. Para alguien que haya vivido los años 90, esta serie precuela de «Una rubia muy legal» es todo un festival de recuerdos. Para sus productores, imagino, también habrá supuesto una auténtica odisea de negociaciones por los derechos de las canciones de la época. Pero no para cualquiera. Cuando la música va de «Garbage» a «Just a Girl» de No Doubt, suenan en «Elle» de «The Only Happy». Garbage actúa en Madrid el día en que se publica este texto. Unas semanas más tarde, Shirley Manson, su carismática líder, cumplirá 60 años. Tu público madrileño no será tan joven. Como los de Elle.
Los primeros minutos de «Elle» transmiten una nostalgia tan agradable como agotadora. Y hay más. Música, por ejemplo.
Los primeros minutos de «Elle» transmiten una nostalgia tan agradable como agotadora. Para alguien que haya vivido los años 90, esta serie precuela de «Una rubia muy legal» es todo un festival de recuerdos. Para sus productores, imagino, también habrá supuesto una auténtica odisea de negociaciones por los derechos de las canciones de la época. Pero no para cualquiera. Cuando la música va de «Garbage» a «Just a Girl» de No Doubt, suenan en «Elle» de «The Only Happy». Garbage actúa en Madrid el día en que se publica este texto. Unas semanas más tarde, Shirley Manson, su carismática líder, cumplirá 60 años. Tu público madrileño no será tan joven. Como los de Elle. Ambientada en 1995, esta serie recién estrenada en Amazon Prime Video apela a tres mercados distintos de tres generaciones distintas: los que añoran los 90, los que añoran los 2000 y el público natural de las series protagonizadas por adolescentes: los adolescentes. ¿Entre cual tendrá más predicamento?Desde luego, son los noventers los que reciben los mejores regalos de esta ficción que recupera el personaje que Reese Witherspoon interpretó hace ya un cuarto de siglo. Esa Elle Woods cursi y redicha que, lejos de amilanarse ante un mundo que la desprecia, tira de confianza en sí misma para conseguir sus objetivos sin sacrificar ni sus principios ni sus estilismos de Barbie.En Una rubia muy legal, Witherspoon referenciaba uno de sus trabajos anteriores (la Tracy Flick de la extraordinaria Election) y al tiempo homenajeaba a las rubias tontas-no-tontas con las que Goldie Hawn se hizo legendaria. Entonces, el poder de Witherspoon era limitado. Hoy, a través de su empresa Hello Sunshine, es una reputada productora de series y películas, con títulos como The Morning Show, Big Little Lies o la Perdida de David Fincher. Elle es, por tanto, un ejercicio autonostálgico de su productora. Como tal, es divertidísimo. Desde ese plano con una tienda de Gianfranco Ferré detrás a, por supuesto, la selección musical. Ésta última, insisto, es espléndida: The B-52’s, Annie Lennox, María Carey o el Creep de Radiohead. Solo éxitos, solo leyendas.Elle Woods, a su manera, también es una leyenda. Además de nacer en una película tremendamente rentable, el personaje trascendió. Un musical basado en la novela que dio lugar a la película se estrenó en Nueva York en 2007. Hace dos años todavía se representaba en Madrid. Y los homenajes a Una rubia muy legal en otras películas y series son constantes. La secuela cinematográfica de 2003 también fue muy rentable y supongo que de los números que haga Elle en Amazon Prime Video dependerá que su universo se siga expandiendo.Aunque también podría ser que Elle haya recurrido a una nostalgia menos potente de lo que parece. Habrá espectadores a los que no se les encoja el corazón al ver ahí a un delgadísimo James Van Der Beek. Los mismos que no le dieron categoría de acontecimiento a la aparición de Katie Holmes en Poker Face. Ellos no estarán pendientes de si
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