Los precios que parecen no tener límite en las gasolineras y la amenaza de Donald Trump de vetar las exportaciones de gasóleo de EE. UU. ya han tenido una respuesta al otro lado del Atlántico. El G-7, el grupo de las siete mayores economías del mundo (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido), ha acordado este viernes liberar 100 millones de barriles de reservas estratégicas de petróleo y gasóleo para intentar reducir la presión sobre un mercado altamente geopolítico, con decenas de refinerías fuera de servicio debido a las guerras en Ucrania y Oriente Medio. Los precios han reaccionado a la baja esta tarde de viernes. . Seguir leyendo
La presión de Macron lleva al G-7 a acordar la liberación de 100 millones de barriles de petróleo y gasóleo bajo la coordinación de la AIE
Fuente: MRSS-S News
Los precios que parecen no tener límite en los surtidores y la amenaza de Donald Trump de vetar las exportaciones de gasóleo de EE. UU. ya han tenido respuesta al otro lado del Atlántico. El G-7, el grupo de las siete mayores economías del mundo (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido), ha acordado este viernes liberar 100 millones de barriles de reservas estratégicas de petróleo y gasóleo para intentar reducir la presión sobre un mercado altamente geopolítico, con decenas de refinerías fuera de servicio debido a las guerras en Ucrania y Oriente Medio. De esa cifra, la mitad procederá de la Unión Europea, lo que equivale al 40 % de las reservas de gasóleo y a unos 20 días de consumo de los Veintisiete. La decisión, impulsada por Francia, se produce apenas una semana después de que el presidente de Estados Unidos rompiera el hielo al amenazar con vetar todas las exportaciones de gasóleo de su país. Este suministro es esencial tanto para América Latina como para la propia UE: nueve de los diez mayores consumidores de gasóleo de EE. UU. se encuentran en ambos países. En los últimos días, la propia Casa Blanca había pedido a sus socios europeos que liberaran sus reservas si querían evitar la prohibición. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha asegurado que la liberación, coordinada por la Agencia Internacional de la Energía (AIE), se llevará a cabo a lo largo de los próximos cuatro meses. Trump llegó al poder con la promesa de poner fin a la guerra en Ucrania en 24 horas y de no involucrar a su país en más conflictos interminables en el extranjero. Ha fracasado en ambas cosas. Moscú y Kiev siguen lanzando ataques con drones y misiles, de forma aún más cruel que en los últimos meses, y la nación invasora ha descubierto un flanco vulnerable en el que causar estragos: las refinerías, lo que agrava la escasez mundial de combustible. La guerra de EE. UU. e Israel contra Irán, por su parte, ha alterado el flujo habitual de crudo y sus derivados a través de dos estrechos clave: Ormuz y Bab el Mandeb. Hasta ahora, Europa había optado por un enfoque mucho más cauteloso respecto a la liberación de reservas energéticas. Ha reducido sus existencias, pero no a un ritmo tan rápido como Estados Unidos, por lo que su margen de maniobra es mayor. Washington, sin ir más allá, anunció esta semana la puesta en el mercado de otros 40 millones de barriles de crudo. «Varios países europeos solo han liberado una fracción del petróleo y el combustible que prometieron», declaró el martes el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright. «Les instamos a todos a que lo hagan». Este antiguo ejecutivo del sector de los combustibles fósiles y defensor acérrimo de esa poderosa industria —que se está forrando gracias a Trump y que rechaza cualquier prohibición de exportación— ha liderado la campaña interna para evitar el veto. Su postura y la del lobby petrolero han sido fundamentales para que el magnate republicano no haya intervenido, dejando margen para la negociación. En marzo, los países occidentales —coordinados por la AIE— acordaron la mayor liberación conjunta de la historia: 400 millones de barriles en total, la mitad de ellos en Estados Unidos. El estrecho de Ormuz se cerró a la cal y al canto —ahora parece que el petróleo y los meteoritos vuelven a fluir por ese estrecho— y el mercado se puso patas arriba. La mera promesa sirvió para aliviar la presión sobre los precios, pero solo durante unos días. . El director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, reconoció el martes que un tercio de esos 400 millones de barriles prometidos aún no se han puesto en el mercado. Según las cifras recopiladas por Bloomberg, Alemania aún no ha liberado el 77 % de lo comprometido y España solo ha puesto en el mercado un tercio. Macron habló el jueves pasado por teléfono con Trump sobre «la situación energética mundial», según un comunicado publicado horas más tarde por el propio Elíseo. El objetivo: «Garantizar la disponibilidad de productos refinados». Este viernes, el republicano acogió con satisfacción la decisión europea en su red social, Truth: «Europa ha acordado liberar un gran volumen de su gasóleo almacenado. El proceso comenzará de inmediato. El precio del gasóleo es una variable clave para la economía europea. Es un combustible fundamental para el transporte de mercancías, la agricultura y la industria. Y en el Viejo Continente todavía hay muchos turismos que lo utilizan como combustible, a diferencia de Estados Unidos, donde su uso se limita principalmente a camiones y tractores. Es, a día de hoy, el principal motor de una inflación que muestra signos preocupantes y que está obligando al Banco Central Europeo a subir los tipos de interés. La presión sobre los precios y la amenaza del veto a las exportaciones de EE. UU. han obligado a Europa a recurrir a otras medidas, además de la liberación de las reservas. Macron, el líder continental más activo en esta materia, instó la semana pasada a la Comisión Europea a flexibilizar temporalmente las normas de calidad del combustible que se refina en los veintisiete para maximizar la producción hasta que pase la crisis. La India, que ha avanzado significativamente en los últimos tiempos, ha negado en las últimas semanas que tenga planes de detener las exportaciones de gasóleo. Por otro lado, China ha recortado recientemente los envíos a otros países, tal y como informa este viernes el *New York Times*. Una medida que ya se adoptó en la primera fase de la guerra de Trump y Benjamin Netanyahu contra Irán, uno de sus principales proveedores de crudo.
