Ha fallecido Fernando Sanz Sánchez de Rojas, uno de los pilares más sólidos sobre los que se ha sostenido durante décadas este veterano periódico de economía, uno de los periodistas que vivió con el mismo entusiasmo desbordante tanto la última generación del periodismo en papel como la primera del periodismo digital, que asimiló las lecciones de la vieja escuela y, como maestro, las transmitió con su vehemencia natural a las nuevas generaciones. Dos mundos de este maravilloso oficio que siempre estarán en deuda con él. . Seguir leyendo
Maestro de periodistas, compañero durante tres décadas de varias generaciones de reporteros y referente en la información económica, el redactor jefe de este periódico ha fallecido en Menorca
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Uno de los pilares más influyentes que este veterano periódico de economía ha tenido durante décadas, Fernando Sanz Sánchez de Rojas, uno de los periodistas que vivió con el mismo entusiasmo desmesurado tanto la última generación del periodismo en papel como la primera del periodismo digital, que asimiló las lecciones de la vieja escuela y, como maestro, las transmitió con su vehemencia natural a las nuevas generaciones, ha fallecido. Dos mundos de este maravilloso oficio que siempre estarán en deuda con él. . Fernando tenía 62 años y disfrutaba de las vacaciones de verano rodeado de su familia y varios amigos en la costa menorquina, dejándose mecer por el mar sereno, una de sus grandes pasiones junto con la nieve, cuando le sorprendió la maldita muerte, llevándoselo de su esposa Beatriz y sus hijos Fernando (Nano), Beatriz (a la que llamaba «Beuchi», su niña, su estrella del cielo) y Jaime. Era tan generoso como grande, con una facilidad natural para hacer reír a los que le rodeaban, utilizando los temas del día a día como combustible, ya fueran graves o intrascendentes. Siempre mostró una actitud abierta en todo lo que hacía, adoptando siempre una actitud positiva y un enfoque quijotesco en la creación de las crónicas, expresando todo lo que su imaginación le ofrecía, aunque fuera imposible encajarlo en el molde periodístico. Fomentaba el debate como la mejor fórmula para trazar el panorama completo de cada tema y, tras la controversia, aceptaba de buen grado la derrota si su enfoque se veía refutado, algo que nunca rechazó. Tenía una intuición periodística innata muy desarrollada para explorar y determinar las consecuencias de los acontecimientos, aunque muchas veces nos lo tomábamos a broma, porque nadie clava todos los dardos en el centro de la diana. Pero todos los que formamos parte de esta redacción recordaremos siempre su advertencia, aderezada con tanta alarma como con broma hilarante, sobre la larga sombra de las primeras noticias procedentes del Lejano Oriente en diciembre de 2019 acerca de un extraño brote de una gripe hasta entonces no catalogada, y que resultó ser la catastrófica pandemia de covid que confinó al mundo, llevó a la tumba a cientos de miles de personas y colapsó la actividad económica en todo el planeta. En sus tres décadas en «Cinco Días», forjó una de las trayectorias más prometedoras del periodismo corporativo, que se vio influida en gran medida por la internacionalización de las grandes empresas nacionales. Llegó a este medio procedente de publicaciones especializadas en alimentación y gran consumo a principios de la década de 1990, actividades económicas en las que se centró con una dedicación muy especial desde el principio, y en las que pronto se convirtió en una referencia ineludible en los medios de comunicación. Se había convertido en uno de los nuestros. Incluso ahora, esté donde esté, estoy seguro de que sigue intentando desentrañar algunos misterios empresariales de la década de los noventa y de los primeros años del siglo XX, cuya resolución oficial nunca le ha convencido del todo. Tras la metamorfosis que Internet provocó en el periodismo —que se produjo en gran medida a costa de lo que llegaba a través de una pantalla y huérfano del ruido de la calle—, Fernando Sanz puso su compromiso al servicio de los jóvenes que se iniciaban en la redacción, formándolos en el arte de sacar partido de todo lo que se movía. En todo, pero especialmente en los detalles que revelaban irregularidades en el funcionamiento de los mercados financieros, en las huellas evidentes que dejaban los chiringuitos tras hacerse con los ahorros de los menos versados en asuntos económicos. También se mantenía alerta cuando apreciaba comportamientos similares a los que, en la primera década de este siglo, condujeron al colapso económico, ya provinieran de los bancos, de la industria o de la laxa regulación de los gobernantes. He aquí algunos plumiles formados por él en este oficio que consiste en ser curioso, desconfiado y plantear preguntas incómodas. . Además de futbolista —y uno bueno, por cierto— y de madrastra celosa, Fernando saboreó la edad de oro del Real Madrid en los últimos minutos, así como aquellas copas del mundo de las selecciones que siempre decía que nunca ganaríamos. Se llevó de la vida, en definitiva, lo mejor que pudo de «El carro de heno», esa maravillosa alegoría de El Bosco que, junto con «El jardín de las delicias», le inspiraban y que visitaba al menos una vez al año en El Prado. Fernando Sanz Sánchez de Rojas (Madrid, 1964-Menorca, 2026): en este periódico, en esta redacción, siempre te recordaremos. Descansa en paz, José Antonio Vega, antiguo director de «Five Days»,
