Hasta 1900, en España, sufrir un accidente laboral era sinónimo de pobreza absoluta. En aquel momento se aprobó la ley sobre accidentes de trabajo, que establecía que, en caso de accidente, «el empresario deberá pagar a la víctima una indemnización equivalente a la mitad de su salario diario». Costó sangre. Antes de 1942, no se aplicaba la obligación de contratar un seguro médico obligatorio, que pagaba a «todos los productores económicamente débiles» el 50 % de la remuneración. La Ley de Base de la Seguridad Social estableció en 1963 prestaciones económicas mínimas para situaciones de incapacidad laboral, discapacidad, desempleo, fallecimiento y supervivencia.
El líder del PP criticó que los trabajadores con salarios bajos cobren lo mismo que los que sí trabajan. Este es precisamente el derecho que hay que defender.
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Hasta 1900, en España, sufrir un accidente laboral era sinónimo de pobreza absoluta. En aquel momento se aprobó la ley sobre accidentes de trabajo, que establecía que, en caso de accidente, «el empresario deberá pagar a la víctima una indemnización equivalente a la mitad de su salario diario». Costó sangre. Antes de 1942, no se aplicaba la obligación de contratar un seguro médico obligatorio, que pagaba a «todos los productores económicamente débiles» el 50 % de la remuneración. La Ley de Base de la Seguridad Social estableció en 1963 prestaciones económicas mínimas para situaciones de incapacidad laboral, discapacidad, desempleo, fallecimiento y supervivencia.
