En 1972 llegó a nuestro planeta Ziggy Stardust, un marciano londinense con un corte de pelo a la zanahoria y un peinado «mullet», compositor de canciones hermosas y perfectas. Se hacía llamar David Bowie. En nuestro país, hace unos diez años, aterrizó otro marciano. Se llama Guitaricalafuente y luce un peinado rizado y desgreñado perfecto, que ha estado de moda entre todos los chicos de cualquier clase social que se dejan llevar por sus creaciones rizadas y musicales. Se dice que nació en Benicasím, pero no me lo creo: este joven que aún no supera los treinta no parece ser de este mundo. ¿No te parece? Me atrevería a decir que lo galáctico, eléctrico, interestelar y brillante que aparece cada vez que lo ves proviene del espacio exterior. Por eso me gusta Guitarrica, porque solo me gusta lo que brilla. Y él brilla, y mucho. ¿No es genial que alguien de su edad proclame su admiración por Labordeta y Violeta Parra mezclada con Bon Iver y Caetano Veloso? Es lo más extraño del mundo y, al mismo tiempo, lo más original y fascinante. ¿Y no es más extraño de lo que es? Sí, pero qué alegría da ver y disfrutar del triunfo del talento y el estilo de un artista que hace suyo el término «pop» en toda su extensión.
¿No es genial que alguien de su edad proclame su admiración por Labordeta y Violeta Parra, mezclada con Bon Iver y Caetano Veloso?
En 1972 llegó a nuestro planeta Ziggy Stardust, un marciano londinense con un corte de pelo a la zanahoria y un peinado «mullet», compositor de canciones hermosas y perfectas. Se hacía llamar David Bowie. En nuestro país, hace unos diez años, aterrizó otro marciano. Se llama Guitaricalafuente y luce un peinado rizado y desgreñado perfecto, que ha estado de moda entre todos los chicos de cualquier clase social que se dejan llevar por sus creaciones rizadas y musicales. Se dice que nació en Benicasím, pero no me lo creo: este joven que aún no supera los treinta no parece ser de este mundo. ¿No te parece? Me atrevería a decir que lo galáctico, eléctrico, interestelar y brillante que aparece cada vez que lo ves proviene del espacio exterior. Por eso me gusta Guitarrica, porque solo me gusta lo que brilla. Y él brilla, y mucho. ¿No es genial que alguien de su edad proclame su admiración por Labordeta y Violeta Parra mezclada con Bon Iver y Caetano Veloso? Es lo más extraño del mundo y, al mismo tiempo, lo más original y fascinante. ¿Y no es más extraño de lo que es? Sí, pero qué alegría da ver y disfrutar del triunfo del talento y el estilo de un artista que hace suyo el término «pop» en toda su extensión. . Te puede gustar o no, pero no puedes obviar la buena materia prima. Y encima que sea mainstream. Y que el protagonista tenga esa mentalidad. Y la disfrute y la explote y se la lleve a su terreno, como hizo hace unos días en Madrid en su concierto final de la gira Spanish Leather Tour, enfundado en unos pantalones dorados de lentejuelas con botines a juego. Y todo el recinto a sus pies. Y en breve todo el mundo. La cuenta atrás ha comenzado. Y es que estamos asistiendo al nacimiento del artista masculino español más internacional del momento. Intuyo que con él va a pasar lo mismo que con Rosalía. Y es que Guitarrica demuestra que se puede ser un cantautor de nivelón y a la vez embajador de la casa Dior. Que tampoco está reñido llenar el Primavera Sound y ser el auténtico protagonista de la película del año, La bola negra, con tema propio que se perfila como Mejor Canción en la próxima ceremonia de los Oscar. Que desde fuera se observa que mantiene la misma actitud que cuando comenzó a subir sus canciones a YouTube. Que sin venir de la esencia del punk y el háztelo tú mismo sí que es dueño de todo lo que hace, rodeado de su equipo de siempre, formado por gente también muy joven y muy en condiciones en esta materia. Y todo ello siendo normal. Con una actitud humilde, pero cero ñoña y cursi. Porque Guitarrica es un chico listo. Y con talento. Incluso guapo. Que se prepare el mundo porque a partir de ahora todos estaremos Full time papi… por él.
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