El repunte de los precios de la energía y la revisión al alza de las expectativas sobre los tipos de interés han marcado una semana de ventas en los mercados de deuda. Las dudas sobre la pronta normalización del tráfico de crudo por el estrecho de Ormuz, el endurecimiento del tono del presidente estadounidense Donald Trump en la Asamblea General de la ONU y los mensajes de varios miembros de la Reserva Federal a favor de mantener una política monetaria restrictiva han llevado a los inversores a elevar sus previsiones de inflación y a exigir mayores rendimientos para comprar bonos. El ajuste es generalizado: el bono estadounidense a 30 años alcanza niveles de 2004, el de referencia español ha llegado a máximos desde 2013 y los títulos japoneses, por su parte, han registrado niveles no vistos desde 1996. Seguir leyendo
El respiro en el precio del «Brent» impulsa la recuperación de la renta variable, mientras que los inversores exigen mayores rendimientos de la deuda ante el temor a una inflación más persistente
Fuente: MRSS-S News
Una semana de ventas en los mercados de deuda que ha estado marcada por la tendencia al alza de los precios de la energía y la revisión al alza de las expectativas sobre los tipos de interés. Las dudas sobre la pronta normalización del tráfico de crudo por el estrecho de Ormuz, el endurecimiento del tono del presidente de EE. UU. , Donald Trump, en la Asamblea General de la ONU y los mensajes de varios miembros de la Reserva Federal a favor de mantener una política monetaria restrictiva han llevado a los inversores a elevar sus previsiones de inflación y a exigir mayores rendimientos para comprar bonos. El ajuste es generalizado: el bono estadounidense a 30 años se sitúa en niveles de 2004, el de referencia español ha alcanzado máximos desde 2013 y los títulos japoneses, por su parte, han registrado niveles no vistos desde 1996. La Bolsa, sin embargo, vuelve a desafiar las previsiones. Más allá de correcciones puntuales, la renta variable mantiene el tono positivo y cierra la semana con avances. Tras subir un 0, 6 % el viernes, el Ibex 35 registra un alza del 0, 95 % en los últimos cinco días. Más discretas son las ganancias en el resto de Europa: el Dax alemán sube un 0, 4 %, el Mib italiano avanza un 0, 6 %, el Cac francés registra un 0, 16 % y el FTSE 100 británico, un 0, 34 %. Solo el Euro Stoxx 50, con un avance semanal del 1 %, supera el comportamiento de la Bolsa española. La tecnología vuelve a ser una de las locomotoras del mercado. Muse, el agente de inteligencia artificial lanzado por Meta, ha aportado un impulso adicional a las cotizaciones tecnológicas estadounidenses y ha dado al Nasdaq la oportunidad de alcanzar máximos históricos. La empresa de Mark Zuckerberg, cuestionada durante meses por el elevado coste de sus inversiones en IA y las dudas sobre su capacidad para rentabilizarlas, ha sorprendido al mercado con la rápida acogida de su nueva aplicación y, a falta de tres sesiones para que termine el mes, se encamina a registrar su mejor septiembre desde julio de 2013. Sería lógico anticipar una corrección de los rendimientos variables en un contexto de tensiones geopolíticas, mercados bursátiles cercanos a sus máximos y expectativas de subida de los tipos de interés. Pero los inversores siguen confiando en la solidez de la economía y en los beneficios empresariales, y aprovechan cualquier indicio de distensión para prolongar las subidas. El catalizador de la recuperación en la recta final de la semana ha vuelto a ser la moderación de los precios de la energía. Aunque el mercado ha aprendido que las noticias sobre una relajación de las tensiones en Oriente Medio deben tomarse con cautela, cualquier indicio de mejora sigue siendo suficiente para aliviar la presión sobre los activos de riesgo. Un día después de que el Brent alcanzara los 108 dólares, la posibilidad de nuevos contactos entre EE. UU. e Irán para reabrir gradualmente el estrecho de Ormuz ha contribuido a calmar las tensiones en el mercado del petróleo. El barril ha vuelto a situarse en torno a los 103 dólares. . Sin embargo, la reacción positiva no disipa las dudas. En los casi siete meses transcurridos desde el estallido del conflicto, el mercado ha sido testigo de numerosas idas y venidas, intentos de acercamiento que hasta ahora no han logrado traducirse en avances duraderos. «En el pasado se ha anunciado muchas veces un acuerdo similar y hemos visto muy pocos avances reales. Además, aunque se produjera un avance diplomático, eso no restablecería de inmediato los flujos interrumpidos», señalaron los analistas de Standard Chartered Bank. Con una agenda macroeconómica escasa la próxima semana, la atención de los inversores seguirá centrada en la evolución del petróleo y en cualquier novedad relacionada con el estrecho de Ormuz, dos factores que amenazan con seguir marcando el rumbo de los mercados. Los analistas de Macroyield recuerdan que Trump ha dejado claro que un posible acuerdo duradero no llegaría hasta después de las elecciones de mitad de mandato de noviembre. Más allá de la volatilidad a corto plazo, el aumento de los precios de la energía también está empezando a moderar las expectativas respecto a la política monetaria. A medida que el conflicto continúa y las perspectivas de normalización se alejan, las empresas de análisis revisan sus previsiones. Rubén Segura-Cayuela, economista jefe de Bank of America para Europa, incorpora en su escenario base una subida adicional de los tipos por parte del BCE en diciembre, lo que elevaría el ajuste acumulado en este ciclo a 75 puntos básicos. Aunque reconoce que la economía ha mostrado una mayor resistencia de lo esperado, advierte de que esta fortaleza podría verse puesta a prueba si los precios de la energía se mantienen elevados durante un largo periodo de tiempo. «Por lo tanto, seguimos teniendo dificultades para identificar una trayectoria natural que permita al BCE subir los tipos en marzo o aplicar subidas totales superiores a 100 puntos básicos», afirma. Las presiones inflacionistas y la perspectiva de tipos de interés más altos durante más tiempo sientan las bases para que los rendimientos de la deuda se mantengan elevados. A esto se suman los desequilibrios fiscales en las grandes economías y las inversiones multimillonarias para el despliegue de la inteligencia artificial, dos factores que están provocando necesidades de financiación. Ante la avalancha de nuevas emisiones y las dudas sobre la evolución futura de los precios, los inversores exigen una mayor rentabilidad para prestar su dinero a largo plazo. A pesar de la moderación de los rendimientos, los niveles a los que cotiza la deuda dan vértigo. El rendimiento del bono estadounidense a diez años ha frenado la escalada de las últimas sesiones, pero ronda el 5, 2 %, después de que el presidente de la Fed de Kansas City, Jeff Schmid, subrayara que las autoridades monetarias aún no han logrado situar la inflación en el objetivo del 2 %. Aunque este año no tiene derecho a voto, se muestra a favor de mantener un tono restrictivo. Por su parte, la rentabilidad de la deuda española a 10 años sigue por encima del 4 %, unos niveles que el mercado no veía desde 2013 y que indican hasta qué punto los inversores están empezando a aceptar un escenario de tipos más altos durante más tiempo. Bolsas – Divisas – Deuda – Tipos de interés – Materias primas
