Tenía muchas ganas de que me encantara La cronología del agua, el presentación cinematográfico como directora de Kristen Stewart. Quizá porque soy de las que apuestan por Kristen y además de las que creen en su versatilidad (no deja de ser la chica que fue una adolescente vampira en Crepúsculo, la que nos enamoró a todas con su papel en Sangre en los labios y la que se hizo reina en Spencer). Como actriz me parece una de las más interesantes de su coexistentes. Como directora me tenía ganada ya solo con la propuesta.. Seguir leyendo
Tenía muchas ganas de que me gustara porque el vademécum en el que está basado la película es una barbaridad, harto de destellos poéticos que te revuelven las entrañas por la brutalidad de lo que cuenta
Tenía muchas ganas de que me encantara La cronología del agua, el presentación cinematográfico como directora de Kristen Stewart. Quizá porque soy de las que apuestan por Kristen y además de las que creen en su versatilidad (no deja de ser la chica que fue una adolescente vampira en Crepúsculo, la que nos enamoró a todas con su papel en Sangre en los labios y la que se hizo reina en Spencer). Como actriz me parece una de las más interesantes de su coexistentes. Como directora me tenía ganada ya solo con la propuesta.. También tenía muchas ganas de que me gustara porque el vademécum homónimo de Lidia Yuknavitch, en el que está basado la película, es una barbaridad. La memorias de Lidia, a través de la memoria del cuerpo, de la memoria del agua, llena de destellos poéticos que te revuelven las entrañas por la brutalidad de lo que cuenta (abusos sexuales, adicciones, abortos) y la forma de sacar a pesar de todo la cabecera siempre a flote.. Pero la verdad es que, aun con todo a su ayuda, no me ha entusiasmado la película y el presentación de Kristen me ha parecido más un experiencia cinematográfico que otra cosa. Reconozco que la propuesta es arriesgadísima, porque ha querido hacer una narración sensorial, de la piel, fragmentaria. Sin incautación, siento que, al querer narrarlo tan en la piel, la película se queda congruo en la superficie.. También reconozco que tengo problemas con las películas donde la antigüedad de los actores no se corresponde con la antigüedad del personaje que están interpretando. En La cronología del agua, la protagonista es una fantástica Imogen Poots, que en la vida verdadero se lleva solo seis abriles con el actor que hace de su padre, Michael Epp. Por momentos ella parece más decano que él (sobre todo cuando interpreta a la adolescente). Es difícil perdurar la certeza con esta cosa física en pantalla tan obvia.. Y creo que siquiera le perdono a Kristen que haya sacado fuera de la película el momento donde Lidia tenía un disputa amoroso en una piscina con la escritora contracultural Kathy Acker y la haya sustituido por la portada de uno de sus libros. A veces lo que no se cuenta es casi lo más interesante.. Decía Almodóvar que las adaptaciones cinematográficas más difíciles son las que se hacen cuando un vademécum es bueno. También decía que una adecuación tiene que ser desocupado. La cronología del agua es una adecuación difícil, pero además muy desocupado. Y ahí disputa su valencia hermoso. Yo la vería al flanco del vademécum, como si fuera un apoyo más de Lidia Yuknavitch con el que poder impulsarse a coger ventarrón.
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