Estados Unidos se situó a la cabeza en el tercer trimestre en el sector de la inteligencia artificial (IA). El producto interior bruto (PIB) de Estados Unidos creció un 3, 4 % en tasa interanual entre junio y septiembre, 1, 2 puntos porcentuales por encima del 2, 2 % registrado en el trimestre anterior, gracias al aumento de la inversión privada y del consumo de los hogares, según los datos publicados este jueves por la Oficina Federal de Análisis Económico (BEA). En términos trimestrales, tal y como se presentan los datos de crecimiento del PIB en Europa, la economía estadounidense avanzó un 0, 8 % en el trimestre. Seguir leyendo
Los datos, que superan las previsiones, se publican a menos de una semana de las elecciones de mitad de legislatura y en plena crisis de la vivienda
Fuente: MRSS-S News
Estados Unidos se situó a la cabeza en el tercer trimestre en el sector de la inteligencia artificial (IA). El producto interior bruto de EE. UU. creció un 3, 4 % entre junio y septiembre, 1, 2 puntos porcentuales más que el 2, 2 % registrado en el trimestre anterior, gracias al aumento de la inversión privada y del consumo de los hogares, según los datos publicados este jueves por la Oficina Federal de Análisis Económico (BEA). «El aumento del PIB real en el tercer trimestre se debió principalmente al incremento de la inversión, el consumo y el gasto público, compensado parcialmente por el descenso de las exportaciones. Las importaciones, que se deducen en el cálculo del PIB, aumentaron», señala la oficina de estadística en un comunicado. Los datos ponen de manifiesto la resistencia de la economía estadounidense. Esta acelera su ritmo de crecimiento a pesar de los estragos de la guerra contra Irán, la crisis energética y el pesimismo entre muchas familias estadounidenses afectadas por el aumento de la inflación. Los últimos datos publicados, correspondientes a septiembre, situaron la inflación en el 3, 7 %, una cifra peor de lo esperado. «En comparación con el segundo trimestre, la aceleración del PIB real en el tercer trimestre reflejó principalmente una aceleración de la inversión y un aumento del gasto público, que se vieron parcialmente compensados por una caída de las exportaciones. Las importaciones aumentaron más en el tercer trimestre que en el segundo», afirma la BEA. Estados Unidos se encuentra en una enorme contradicción. Crece a un ritmo fuerte, pero los ciudadanos consideran que la economía es su mayor preocupación. Los beneficios del crecimiento no llegan a sus bolsillos. Es lo que los analistas denominan la «crisis de la asequibilidad». La inflación está erosionando el poder adquisitivo de los hogares. El ejemplo más paradigmático son los combustibles. La gasolina, el combustible que utilizan la mayoría de los conductores de este país, cuesta 4, 22 por galón (3, 785 litros), un 45 % más que hace un año. La subida de los combustibles es un factor importante en un país tan extenso, donde a diario se recorren enormes distancias para ir al trabajo. El gasóleo, por su parte, roza su máximo histórico. El precio del galón de gasóleo se sitúa en 6, 34 dólares, un 80 % más, lo que afecta a los transportistas y a los agricultores. Sin embargo, las grandes cifras macroeconómicas muestran un panorama clínico saludable de la economía estadounidense. «La actividad económica se está expandiendo a un ritmo sólido. Aunque persiste la incertidumbre, debida en parte a los acontecimientos geopolíticos, el gasto interno se ha mantenido resistente», afirmó Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal, el pasado miércoles tras la reunión del Consejo de la Fed, que decidió mantener intactos los tipos de interés a pesar de las crecientes tensiones inflacionistas. El hecho es que la economía ha demostrado ser resistente, ha superado los aranceles y la crisis energética debida al conflicto en Oriente Medio, y navega por la carrera de la IA sin contratiempos importantes. El mercado laboral sigue creciendo, aunque a un ritmo más moderado, debido al endurecimiento de la política migratoria de Donald Trump. Y la tasa de desempleo se sitúa en torno al 4, 2 %, lo que equivale al pleno empleo. Lleva meses manteniéndose en un nivel históricamente bajo. «El tercer trimestre parece haber traído un avance aún más rápido, impulsado por un sólido gasto de los consumidores, probablemente superior al 3 %, y un aumento de la inversión empresarial a un ritmo de aproximadamente dos dígitos. Los gastos de capital son, históricamente, proporcionales al PIB. La inversión en alta tecnología explica la aceleración, pero también se ha producido un crecimiento en otras categorías, y estas tendencias merecen ser tenidas en cuenta, afirmó Warsh, quien se mostró optimista respecto a la situación económica como consecuencia de la mejora de la productividad que está impulsando el auge de la IA. El aumento del gasto en inteligencia artificial ha contribuido a la recuperación de la economía estadounidense en los últimos meses. Muchas de las corporaciones más grandes del país han invertido importantes cantidades de dinero en los chips y centros de datos necesarios para el funcionamiento de la IA.
