El Himno Nacional de España coronó la marcha a las 1909 horas. Por las hordas de gente (el retraso), aún se arremolinaban en volitorios e intentaban llegar a sus asientos. Caminar entre la marabunta y los callejones de la coqueta Plaza de Aranjuez ya suponía un reto dos horas antes de la celebración. Tal fue el colapso. Como si ni los 35 grados y el sol abrasador hubieran podido frenar la invasión del Moro de la Puebla y Roca Rey. O el sarao que los magnates de la noche y los churros habían organizado para después. «¿Vas a ir luego a la fiesta del Trapote»? preguntó el famoseo por la graduación, lleno de caras conocidas y quejándose de lo mal que viene tal jolgorio el domingo.
El ambiente con los que arrollar en la plaza bicentanaria desemboca en los jardines del Trapote como evento social
El Himno Nacional de España coronó la marcha a las 19. 09 CET. Por las hordas de gente (el retraso), todavía se arremolinaban en volitorios y tratando de llegar a sus asientos. Dos horas antes de la fiesta ya era difícil caminar entre la marabunta por los callejones de la coqueta Plaza de Aranjuez. Tal era el colapso. Como si ni los 35 grados ni el sol abrasador hubieran podido frenar la invasión del moro de la Puebla y Roca Rey. O el sarao que los magnates de la noche y los churros habían organizado para después. «¿Vas a ir luego a la fiesta del Trapote»? preguntó al famoseo por la graduación, lleno de caras conocidas, y fustigó lo mal que llega tal jolgorio al domingo. El alcalde de Aranjuez, Miguel Gómez Herrero, aguantó estoicamente el rabo bajo el canicle para entrar en la plaza. Y el de Madrid, José Luis Martínez Almeida, llegó apurado de hora con su mujer, Teresa Urquijo. Almeida se emocionó con Aguado, precisamente con un corte en banderillas. Junto a ellos estaba la joven agricultora de Torrestrella y novia de Pablo Aguado, Pilar Prado. Para entonces, ya estaba en su asiento de capote la Infanta Elena, que recibió el brindis de Morante y Aguado sonriendo bajo su sombrero azul con toda tranquilidad. Juan Palacios y Dani Ceballos recibieron un toro de Roca Rey con el hijo de Moranteefe. En una burla de callejón. el futbolista del Real Madrid, Ceballos, siguió la corrida con el hijo del genio de La Puebla, también futbolista, José Antonio Morante Antúnez. Allí también pasó Enrique Cerezo, el presi del Atleti. Cerca, en una barrera, no perdió detalle Teresa Morenés, madre de Juan Pedro Domecq, ganador del San Isidro. Unas filas más adelante, vieron el corro con el director del Debat, eBieto Rubido, Federico Jiménez Losantos y su compañera de mañanas Isabel González. También estaban el ex presidente del Real Madrid, Ramón Calderón, y los conocidos bodegueros José Moro y Vicente Dalmau. Y no faltaron apellidos importantes del mundo del toro, como Gaella de la Serna, hija de Victoriano de la Serna -que tomó la alternativa precisamente en Aranjuez en los años 60-, Paloma Bienvenida, heredera de la histórica dinastía taurina que comenzó con El Papa Negro, y Alfredo Lafita, sobrino del inolvidable ganadero Felipe Lafita. También asistió Jordi García Candau. Como Pepe Lumberas, de Finca Cortesín, Verónica zabala y la ganadería de Ana Mayoral, que debutará en Sevilla, en las nocturnas, María Ortuño, hija de Jumilano, histórico matrimonio de Pedres. . Cereza pasa el callejón. Quién sabe si al final irían todos a la fiesta de Trapote. Pablo Aguado acudió, glorioso, con su novia Pilar Prado, que vio la corrida junto a Almeida, en un frente graduado. Carlos Zúñiga estaba tan chulo con la tarde triunfal. Por los jardines del Palacete de los Trapote paseó, si no, Roca Rey. Sin noticias de Tana. Morante ya había hecho un viaje a Lisboa con su lugarteniente Pedro J. Marques. Para hablar de la gran tarde de Aguado y de la dimensión inalcanzable de Morante de la Puebla: los toros le bordeaban como el canto de una puerta y él seguía sonriendo.
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