El susto ha sido breve, pero intenso. El Nasdaq entró el miércoles en fase de corrección tras acumular una caída de más del 10 % desde su máximo, alcanzado a mediados de junio, aunque el repunte de la última sesión de la semana le ha permitido salir de ese bache. Tras la guerra en Irán y la escalada del precio del petróleo, esta ha sido la primera corrección desde marzo. Cuatro meses después, el petróleo crudo se ha estabilizado y, a pesar del repunte de las últimas semanas que lo ha devuelto por encima de los 90 dólares el barril, sigue estando lejos de los 120 dólares registrados al inicio del conflicto. Pero el colapso momentáneo del Nasdaq ha reavivado temores recientes y antiguos. Los más recientes son la preocupación que recorre a parte del mercado por los excesos que acumula la inversión en inteligencia artificial y las dudas sobre su rentabilidad. Además, a ese temor se ha sumado un viejo y audaz adversario de la tecnología estadounidense: la IA china de bajo coste. Más de un año después de que DeepSeek le costara a Nvidia la mayor pérdida de valor bursátil en una sola sesión de la historia (56 000 millones de euros), la nueva ofensiva china abarca toda la cadena de valor de la IA, desde los modelos lingüísticos hasta la fabricación de chips, y ha provocado una nueva conmoción en el sector tecnológico. Una razón más para detenerse a pensar si se acerca el momento de una verdadera corrección. Seguir leyendo
El desplome del sector de los semiconductores, que cayó un 15 % en un mes, es una señal de la preocupación de los inversores, que se están volviendo más exigentes y están cada vez más dispuestos a invertir en las caídas.
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El susto ha sido breve, pero intenso. El Nasdaq entró el miércoles en corrección tras acumular una caída de más del 10 % desde su máximo, alcanzado a mediados de junio, aunque el repunte de la última sesión de la semana le ha permitido salir de ese bache. Ha sido la primera corrección desde marzo, tras la guerra en Irán y la escalada del precio del petróleo. Cuatro meses después, el crudo se ha estabilizado y, a pesar del repunte de las últimas semanas que lo ha vuelto a situar por encima de los 90 dólares el barril, sigue estando lejos de los 120 dólares registrados al inicio del conflicto. Pero el colapso momentáneo del Nasdaq ha reavivado temores recientes y antiguos. Los más recientes son la preocupación que recorre parte del mercado por los excesos que acumula la inversión en inteligencia artificial y las dudas sobre su rentabilidad. Y a ese temor se ha sumado estos días un viejo enemigo conocido y temible para la tecnología estadounidense: la IA china de bajo coste. Más de un año después de que DeepSeek le costara a Nvidia la mayor pérdida de valor bursátil en una sola sesión de la historia (56 000 millones de euros), la nueva ofensiva china abarca toda la cadena de valor de la IA, desde los modelos de lenguaje hasta la fabricación de chips, y ha provocado una nueva conmoción en el sector tecnológico. Una razón más para hacer una pausa y plantearse si se acerca el momento de una verdadera corrección. El temor ya se está extendiendo entre las empresas tecnológicas que cotizan en bolsa y se nota en las «siete magníficas». Alphabet, hasta ahora una de las menos volátiles, se ha desplomado más de un 20 % desde junio, mientras que Meta, Microsoft y Amazon ceden un 15 % cada una. Según los analistas, el talón de Aquiles de las grandes tecnológicas (y, potencialmente, de todo el mercado de la IA) es el aumento de sus inversiones en centros de datos para proporcionar la capacidad informática que los laboratorios y las empresas necesitan para alojar y ejecutar sus modelos de lenguaje. Dado que los modelos chinos ofrecen una eficiencia similar a mitad de precio —literalmente, en el caso del chatbot chino Kimi K3 frente a Claude Fable—, resulta cada vez más difícil justificar estas inversiones. «Las acciones relacionadas con la infraestructura de inteligencia artificial han caído, mientras que los inversores cuestionan el gasto sin precedentes en IA y su rentabilidad potencial», advirtieron esta semana los analistas de Morgan Stanley. La preocupación ha aumentado con las presentaciones de resultados de esta semana. Alphabet cerró el último trimestre con un rendimiento inferior al que generó por primera vez en su historia como cotizada, a pesar de casi duplicar sus beneficios. Meta, aún peor, obtuvo unos resultados inferiores a las expectativas de los analistas y, por ello, en la primera sesión tras anunciar los resultados, se desplomó un 8 %, su mayor caída diaria desde mayo. Las excepciones, Microsoft y Amazon, superaron las estimaciones de beneficios y lograron impulsar sus acciones. Los fabricantes de chips, en el b
