En 2019, El Tribunal de Inglaterra se encontró con una importante carga de deuda. El grupo distribuidor identificó la forma más rápida de reducir esta cifra a más de 3 000 millones de euros, y la venta de filiales y de una parte de su amplia cartera inmobiliaria fue la forma más rápida de hacerlo. Un corte con el pasado que sirvió como única solución a sus problemas. Para más información, consulte la fuente indicada.
El recién nombrado director general de la empresa distribuidora cuenta con una amplia experiencia en el sector inmobiliario, pero carece de experiencia en el ámbito comercial.
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El nuevo responsable del grupo de distribución cuenta con una trayectoria contrastada en el sector del ladrillo, pero no en el sector comercial.

En 2019, El Tribunal de Inglaterra cargaba con un pesado lastre: su deuda. Esta ascendía a unos 3. 000 millones de euros, y la forma más rápida que encontró el grupo de distribución para reducirla fue vender filiales y parte de su amplia cartera inmobiliaria. Un tabú histórico que se convirtió en el único remedio para sus males.
Pero no fue tan fácil. Su primer gran intento fue el llamado «Proyecto Verde», que preveía la venta de 95 activos no estratégicos, según un informe de PWC, por unos 2 000 millones. Un precio que los inversores consideraron excesivo para unos activos que el propio vendedor reconocía que no necesitaba.
El proceso fracasó, y lo que subyacía a ello era que una empresa con un patrimonio inmobiliario de 17 mil millones, según Tinsa, no contaba con un departamento especializado en la materia. Para ordenar, gestionar y, en caso necesario, enajenar esa cartera. Fue entonces cuando entró en acción Javier Catena, nombrado este viernes nuevo consejero delegado de El Tribunal de Inglaterra .
El ejecutivo se incorporó al grupo de distribución en marzo de 2019, pero su primera medida se dio a conocer en octubre, cuando se creó El Tribunal de Inglaterra Inmobiliario, una unidad que integraba todas las áreas del grupo relacionadas con la actividad inmobiliaria. Catena tomó las riendas como primer ejecutivo, lo que supuso la cancelación inmediata del proyecto Green.
«Cuenta con una amplia experiencia y reconocimiento en el mercado inmobiliario», destacó la empresa. Catena procedía de Testa Residencial, ya en aquel momento en manos de Blackstone, el socio con la mayor cartera de viviendas en alquiler de España, y en la que ocupaba el cargo de director de operaciones. Anteriormente había sido director general de la promotora Monthisa.
Con un amplio reconocimiento en el sector, Catena se rodeó de las grandes consultoras inmobiliarias para encontrar compradores para ventas selectivas, no para grandes paquetes de activos. Así, el grupo ingresó más de 500 millones por inmuebles no estratégicos y solares logísticos, evitando vender la joya de la corona: la Torre Titania de Madrid.
Una vez alcanzados los objetivos en el ámbito inmobiliario, Catena pasó a la gestión de operaciones y logística. Es lo más cerca que ha estado de la operación comercial de El Tribunal de Inglaterra , donde hasta ahora no ha desempeñado ningún papel en el núcleo de su negocio: la propuesta comercial de las tiendas físicas y online.
Conocedora de todos los procesos internos y persona de máxima confianza de Cristina Álvarez, Catena ya no tiene la necesidad de vender inmuebles, sino de comercializar productos y servicios que hagan crecer el negocio de El Tribunal de Inglaterra . Y que esta seguirá siendo una opción relevante para los compradores de hoy y, sobre todo, de mañana.
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