Francia tiene que pagar mucho más que España por su deuda a largo plazo. El tipo de interés de su bono a diez años ha alcanzado el 4, 25 % este miércoles, frente al 3, 83 % del español. Una diferencia que supera los 40 puntos básicos y es la mayor desde que hay registros en Bloomberg. También es el nivel más alto de la deuda francesa desde noviembre de 2008. Seguir leyendo
El tipo de interés del bono francés ha alcanzado su nivel más alto desde 2008 y supera al español en más de 40 puntos básicos
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Francia tiene que pagar mucho más que España por su deuda a largo plazo. El tipo de interés de su bono a diez años ha alcanzado el 4, 25 % el miércoles, frente al 3, 83 % del bono español. Una diferencia que supera los 40 puntos básicos y que es la mayor desde que hay registros en Bloomberg. También es el nivel más alto de la deuda francesa desde noviembre de 2008. Esta situación habría sido difícil de imaginar hace unos años. Los mercados habían considerado a Francia una economía más segura que la española y podía obtener financiación a un coste menor. Hasta 2024, esta visión de Francia como una economía más segura y sólida parecía inamovible. Pero desde entonces, el deterioro político francés y las preocupaciones acumuladas sobre un déficit público que ya se avecinaba con creces han dado un giro de 180 grados a la percepción del mercado. El mayor deterioro se produjo cuando, en junio de ese año, Emmanuel Macron, tras perder las elecciones europeas, convocó elecciones legislativas. Los inversores se alarmaron ante la posibilidad de un Parlamento gobernado por la extrema derecha e incapaz de controlar el presupuesto, por lo que la prima de riesgo de Francia respecto a Alemania aumentó de 48 a 78 puntos en pocos días. Las elecciones dejaron una cámara destrozada, y las soluciones para cerrar la brecha son imposibles. Desde entonces, Francia ha tenido cuatro primeros ministros diferentes y, desde septiembre de 2024, la deuda francesa ya paga más intereses que la española. La situación se ha agravado en las últimas semanas: los inversores están vendiendo deuda pública en todo el mundo y exigen una mayor rentabilidad a los países para financiarlos. La preocupación por que el conflicto en Oriente Medio entre Estados Unidos e Irán no termine y provoque un nuevo aumento de los precios de la energía y afecte a la economía en general, obligando a los bancos centrales a subir los tipos de interés, ha lastrado las carteras de renta fija. Pero la deuda francesa se ha visto más afectada que la española. Francia mantiene un déficit superior al 5 % del PIB y una deuda que sigue creciendo. Además, las elecciones presidenciales están previstas para 2027. La perspectiva de una campaña muy polarizada aumenta las dudas sobre qué política económica seguirá Francia en los próximos años. Hay encuestas que dan la victoria a Marine Le Pen. Y más allá de un gobierno de extrema derecha, a los mercados les preocupa que el nuevo ejecutivo tenga poco margen político para reducir el déficit. La diferencia es aún mayor cuando se compara a Francia con Alemania, cuya deuda sirve de referencia máxima de seguridad dentro de la zona del euro. La mayor diferencia en casi un año es que el diferencial francés a diez años paga unos 88 puntos básicos más que el alemán. España paga unos 45 puntos más que Alemania. . El cambio con respecto a la crisis financiera es enorme. En julio de 2012, cuando los inversores llegaron a temer por la permanencia de España en el euro y el país tuvo que solicitar un rescate europeo para sanear su sistema bancario, el diferencial español llegó a ofrecer más de 500 puntos básicos de rentabilidad que el francés. En aquel momento, el diferencial español se situaba en el 7, 49 %, y el diferencial francés, un 2, 14 %. Hoy en día, Francia paga más que España por esa deuda. . En el momento más crítico de aquella crisis, España llegó a pagar casi 640 puntos básicos más que el bono alemán. Ahora la diferencia es de unos 45 puntos. Incluso antes de la crisis, entre 2003 y 2006, España comenzó a financiarse durante un tiempo a un precio casi idéntico al de Alemania. La situación actual no significa que Francia vaya a tener que pagar inmediatamente un 4, 25 % por toda su deuda, pero es significativa porque refleja la mayor desconfianza de los inversores hacia el país. Los Estados tienen bonos emitidos en diferentes momentos y con diferentes vencimientos. Pero cuanto más tiempo permanezcan altos los tipos, más caro resulta emitir nueva deuda y renovar los bonos que van venciendo. En un país con un elevado déficit, este aumento de los intereses acaba ejerciendo más presión sobre las cuentas públicas, ya que se gasta más. . España tampoco está exenta de riesgo. Su deuda pública sigue rondando el 100 % del PIB y sigue financiándose a un coste más elevado que Alemania. Pero la evolución de los últimos años muestra hasta qué punto ha cambiado la percepción que tienen los inversores de ambos países. En 2012, Francia representaba la estabilidad y España era una de las principales preocupaciones del mercado. Esa distancia no solo ha desaparecido, sino que, catorce años después, se ha modificado para reflejar su mayor diferencia histórica.
