El patrimonio declarado por los más ricos de España ha ido creciendo año tras año y ya alcanza los mil millones de euros. En 2024, los contribuyentes obligados a presentar el impuesto sobre el patrimonio declararon un importe de 986 985 millones de euros, la cifra más alta de la serie histórica actualizada por la Agencia Tributaria este miércoles. Esto implica que el importe de esta gran fortuna conjunta se ha más que duplicado en tan solo 13 años, desde los casi 450 000 millones registrados en 2011. Seguir leyendo
Más de mil contribuyentes tenían un patrimonio superior a los 30 millones en 2024, año en el que la recaudación del impuesto sobre el patrimonio superó los 2 mil millones
Feed de noticias MRSS-S
El patrimonio declarado por los más ricos de España ha ido creciendo año tras año y ya alcanza los mil millones de euros. Los contribuyentes tuvieron que abonar el impuesto sobre bienes inmuebles por un importe de 986, 985 millones de euros en 2024, el nivel más alto de la serie más reciente de la Agencia Tributaria, actualizada el miércoles. Esto significa que, en tan solo 13 años, desde los casi 450 000 millones registrados en 2011, el importe de esta gran fortuna conjunta se ha más que duplicado. La evolución ha sido prácticamente continua a lo largo de todo el periodo. Tras superar los 6 000 millones en 2015, el patrimonio declarado superó los 7 000 millones en 2019 y los 8 000 millones en 2021, tras haberse mantenido prácticamente estancado durante el año de la pandemia, cuando la economía y la actividad se desplomaron. En 2023, las estadísticas registraron un gran salto, hasta superar los 934, 020 millones. Y ahora acaba de sumar otros 50 000 millones de euros. El hecho es que el último repunte anual ha venido acompañado de un tímido descenso en el número de contribuyentes. Si en 2023 unas 228 500 personas rindieron cuentas ante Hacienda, en 2024 la cifra descendió ligeramente, hasta los 227 424 contribuyentes. Por este motivo, los últimos datos reflejan, entre otros factores, la magnitud de la revalorización de los activos financieros y el aumento del patrimonio concentrado entre quienes atesoran las mayores fortunas del país. Las estadísticas del impuesto sobre el patrimonio ofrecen una de las mejores radiografías oficiales de la concentración y la composición de la riqueza en España. Por regla general, los contribuyentes están obligados a presentar la declaración del impuesto si su patrimonio supera los 200 000 dólares entre bienes y derechos, y de sus declaraciones se pueden extraer datos de diversa índole. Uno de los aspectos más reveladores es dónde tienen depositada su riqueza. Por ejemplo, lejos de concentrarse en inmuebles y artículos de lujo tradicionales, la mayor parte está vinculada a activos financieros. En 2024, unos 758. 5 mil millones, es decir, alrededor del 77 % del total de activos declarados en ese año, correspondían exclusivamente a activos muebles, entre los que se incluyen acciones, participaciones en fondos de inversión, depósitos bancarios y títulos de deuda. Dentro de este bloque destacan especialmente las acciones de empresas, que acumularon 525 000 millones de euros en un año en el que el Ibex 35 avanzó alrededor de un 15 %, y los depósitos bancarios, con otros 64. 140 millones de euros. El peso de los inmuebles fue mucho menor, aunque representó casi el 18 % del total. Los contribuyentes declararon inmuebles por un valor conjunto de 173 872 millones de euros. De esta cantidad, unos 27, 6 mil millones correspondieron a la parte de los inmuebles considerados exentos, ya que la normativa fiscal permite que los primeros 700 000 euros de la vivienda habitual no se tengan en cuenta a efectos fiscales. A partir de ahí, se atribuyeron 141 mil millones a inmuebles no exentos y otros 5 mil millones a viviendas de carácter rústico. El resto del total se distribuye entre seguros e ingresos, con unos 17 mil millones; entre bienes sujetos a actividades económicas (casi 11. 5 mil millones) y entre bienes de lujo, obras de arte y antigüedades, que suman 2, 318 millones. La última partida está compuesta por otros bienes y derechos con contenido económico, entre los que se incluyen saldos de moneda virtual, derechos de propiedad intelectual e industrial o concesiones administrativas. Cada uno de ellos aportó aproximadamente 23 500 millones de dólares. Más de 2 mil millones. El volumen de patrimonio declarado tiene un efecto directo en la recaudación pública. Y aquí es donde la evolución del patrimonio se cruza con una de las disputas fiscales más recientes entre el Gobierno y las comunidades autónomas. Durante años, algunos territorios, con Madrid como principal ejemplo, aplicaban bonificaciones del 100 % en el impuesto sobre bienes inmuebles, de modo que sus contribuyentes más ricos lograban eludir el impuesto. El panorama cambió en 2022, cuando el Gobierno creó el impuesto de solidaridad de las grandes fortunas, de diseño casi idéntico, pero de ámbito estatal. Su objetivo, proclamado a los cuatro vientos por Hacienda, era gravar los patrimonios más elevados y reducir en la práctica el efecto de estas bonificaciones autonómicas, ya que el nuevo impuesto estatal solo se paga si no se alcanza el límite del impuesto sobre bienes inmuebles. La nueva figura desató una batalla por los ingresos. Comunidades como Madrid y Andalucía optaron por recuperar el impuesto de toda la vida para que el dinero permaneciera en las arcas autonómicas en lugar de ir a parar a la administración central. El cambio se reflejó rápidamente en las cuentas públicas. Si en 2023 la recaudación conjunta aumentó en más del 50 %, hasta los 1 926 millones de euros, en 2024 volvió a crecer y alcanzó un récord de 2 154 millones, un nivel histórico. La mayor parte de ese dinero procedía de los ricos, que poseen un patrimonio de más de 30 millones de euros. En total, 1 013 contribuyentes de alto nivel pagaron 575, 5 millones de euros entre todos. A la hora de pagar, les siguieron los ricos con un patrimonio que oscilaba entre los seis y los 30 millones; un grupo de unas 11 000 personas desembolsó casi 700 millones. Otros 53 000 contribuyentes con un patrimonio neto de entre 1, 5 y 6 millones aportaron 716 millones.
