La reunión de la Reserva Federal de este miércoles es como una de esas películas de Wes Anderson en las que lo importante es cómo se cuenta la historia y no tanto su desenlace final. La cita se presentó con un «spoiler»: más del 90 % de los analistas apostaban por que no habría cambios. Y así ha sido: la Fed ha mantenido los tipos de interés sin cambios, en un rango comprendido entre el 3, 75 % y el 4 %, a menos de una semana de las elecciones de mitad de legislatura, marcadas por la crisis de la capacidad de compra provocada por la inflación persistente. Seguir leyendo
El repunte de la inflación en septiembre abre la puerta a una subida de los tipos en diciembre. La decisión contó con dos votos disidentes, que defendían una nueva subida
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La reunión de la Reserva Federal de este miércoles es como una de esas películas de Wes Anderson en las que lo importante es cómo se cuenta la historia y no tanto su desenlace final. La cita se presentó con un spoiler: más del 90 % de los analistas apostaban por que no habría cambios. Y así ha sido: la Fed ha mantenido los tipos de interés sin cambios, en un rango comprendido entre el 3, 75 % y el 4 %, a menos de una semana de las elecciones de mitad de legislatura, marcadas por la crisis de la capacidad de compra alimentada por una inflación persistente. El presidente de la Fed, Kevin Warsh, elegido por Donald Trump para reducir el coste de financiación de la economía, ya decepcionó al inquilino de la Casa Blanca el pasado mes de septiembre cuando aprobó una subida de un cuarto de punto de los tipos de interés —la primera en tres años— ante la escalada de precios debida a la perturbación de los mercados energéticos provocada por la guerra contra Irán. «La actividad económica se está expandiendo a un ritmo sólido. Aunque persiste la incertidumbre, en parte debido a la situación geopolítica, el gasto interno se ha mantenido estable», reza el breve comunicado de la Fed, redactado según el nuevo estilo impuesto por Warsh para no dar pistas al mercado. «El crecimiento de la productividad es fuerte y la inversión de capital es sólida. La creación de empleo ha seguido el ritmo de crecimiento de la población activa y la tasa de desempleo apenas ha variado», añade el banco central en un comunicado que ya estaba prácticamente redactado en septiembre, cuando decidió subir los tipos. La inflación sigue siendo elevada. La recopilación de más información ayudará al Comité a identificar la política adecuada para garantizar que la inflación vuelva al objetivo del 2 % fijado por el Comité en el plazo previsto. El Comité velará por la estabilidad de los precios. Los analistas descartaban que la Fed se tomara un respiro en su lucha contra la inflación a menos de una semana de las elecciones, aunque la tasa de inflación de septiembre, del 3, 7 %, fue peor de lo esperado. El banco central estadounidense ha seguido el manual que establece que, en período electoral, es mejor posponer las decisiones, a menos que no haya otra opción, y se ha acordado una tregua. Pero esa cautela ha puesto de manifiesto la división interna, con tres votos disidentes: la presidenta de Cleveland, Beth Hammack, y Lisa Cook, que defendieron una subida de un cuarto de punto. Las decisiones de la Reserva Federal afectan al coste de financiación de la economía, determinan los tipos de interés a los que las empresas y las familias pagan sus préstamos, hipotecas o créditos para comprar un coche, y envían señales al mercado sobre los riesgos de la economía. La reunión se celebró en plena campaña para las elecciones de mitad de mandato, que se presenta sombría para el partido del presidente estadounidense. Las encuestas muestran una caída de su popularidad hasta mínimos históricos. Sus desmesuras y excesos están pasando factura a los candidatos republicanos, también lastrados por la crisis de la asequibilidad o el coste de la vida. Los demócratas están a un paso de recuperar el control de la Cámara de Representantes y también tienen opciones de conseguir la mayoría en el Senado. Si lo consiguen, a Trump se le harán muy largos los dos últimos años de su mandato. La decisión, aunque esperada, sigue planteando interrogantes, ya que la docena de gobernadores de la Reserva Federal que deciden el rumbo de los tipos de interés se enfrentan a un panorama cambiante, con una inflación amenazante y numerosas contradicciones en la economía estadounidense. La subida del precio del petróleo, provocada por el aumento de las tensiones en Irán, añade más incertidumbre. . Así pues, una vez confirmado que no habrá cambios en los tipos este mes, lo importante de la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), el órgano que dicta el rumbo de los tipos, es la explicación del presidente Kevin Warsh, un hombre que prefiere el hermetismo para no dar pistas al mercado. Se ha eliminado la orientación prospectiva, la herramienta que permitía vislumbrar los próximos pasos, para que el mercado actúe por sí mismo, con su propio análisis y sin dejarse influir por la Fed. Una subida en diciembre. «No creo que sea apropiado decir ahora lo que podría hacer en las reuniones que tengamos durante el resto del año», afirmó en la reunión de otoño del FMI, celebrada hace unas semanas en Bangkok. «Es un nuevo capítulo en la Reserva Federal, y ya no hacemos eso». Tampoco da pistas sobre la función de reacción, una especie de guía del comportamiento de la Reserva Federal ante determinados episodios de la economía. También ha reducido las comunicaciones. Ahora son más evasivos, como en las ruedas de prensa, donde suelen dar respuestas evasivas cuando se les pregunta sobre el futuro. Quiere que el mercado reaccione a partir de su propia información, que ofrece una visión más genuina de la situación económica, y no por la influencia de la política económica; sin embargo, en ese proceso, los analistas creen que Warsh está generando cierta confusión. «Desde la subida de septiembre, los dirigentes de la Fed han intentado moderar las expectativas del mercado respecto a movimientos consecutivos de los tipos de interés, y ni siquiera los datos de inflación de septiembre, superiores a lo esperado, han cambiado esta situación», afirma Tiffany Wilding, economista de PIMCO. «Las autoridades monetarias se enfrentan a dos fuerzas opuestas: la inflación aún no está totalmente controlada, mientras que el dinamismo del empleo ha perdido fuerza. Si la declaración y los comentarios de la Fed sugieren una mayor probabilidad de subida de tipos en diciembre, los activos de riesgo podrían verse sometidos a presión, incluso si esta semana se decide mantener los tipos sin cambios», afirma Bret Kenwell, analista de mercado de eToro en Estados Unidos. El dilema de la inteligencia artificial. Otro tema que ha acaparado la atención en la reunión ha sido el papel de la inteligencia artificial (IA). La Fed coincide en que el auge desenfrenado de las grandes empresas tecnológicas dedicadas al desarrollo de modelos de IA constituye una nueva fuente de presión sobre los precios. La inflación se ve impulsada por la elevada demanda de microprocesadores y otros materiales para los centros de datos. Warsh es un firme defensor del avance tecnológico y está convencido de que la IA dará lugar a una mayor productividad y a una disminución de los precios a largo plazo. Por lo tanto, el banco central está en condiciones de dar prioridad a sus esfuerzos para combatir el aumento de la inflación o de mantener los estímulos al sector de la IA para que siga avanzando hacia modelos más avanzados en su carrera frente a China. Los analistas prevén que el aumento de los tipos de interés se acelere de nuevo en la reunión de diciembre, cuando se facilite más información sobre el repunte de los precios, a pesar de que las autoridades hayan frenado esta tendencia este miércoles. Trump ya ha declarado que lanzará un nuevo ataque contra Irán tras las elecciones de mitad de legislatura, lo que podría agravar la situación y provocar un aumento aún mayor del precio del combustible en un país donde el gasóleo se ha situado históricamente en su nivel más alto y la gasolina es un 40 % más cara que hace un año.
