La UE ha dado libre acceso al polémico acuerdo arancelario con Estados Unidos. Tras varias rondas de conversaciones, y en medio de las presiones de Donald Trump para acelerar la entrada en vigor del pacto, los negociadores del Parlamento Europeo, el Consejo de la UE y la Comisión Europea han alcanzado en la madrugada del martes al miércoles un acuerdo sobre el texto final, que marca la eliminación de impuestos a un gran número de productos estadounidenses y la concesión de acceso preferencial a varios bienes agrícolas procedentes de ese país al bloque comunitario. A cambio, según el polémico pacto alumbrado el pasado verano, EEUU impone aranceles del 15% a la mayoría de los productos europeos. Seguir leyendo
Los negociadores europeos desbloquean el polémico pacto comercial con EEUU
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La UE ha dado vía libre al polémico acuerdo arancelario con Estados Unidos. Tras varias rondas de conversaciones, y en medio de las presiones de Donald Trump para acelerar la entrada en vigor del pacto, los negociadores del Parlamento Europeo, el Consejo de la UE y la Comisión Europea han alcanzado en la madrugada del martes al miércoles un acuerdo sobre el texto final, que marca la eliminación de impuestos a un gran número de productos estadounidenses y la concesión de acceso preferencial a varios bienes agrícolas procedentes de ese país al bloque comunitario. A cambio, EEUU impone aranceles del 15% a la mayoría de los productos europeos, según el polémico pacto aprobado el pasado verano. El acuerdo tardó 10 meses en salir adelante, desde que Trump y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se dieron la mano en el complejo de golf de Turnberry, en Escocia, propiedad de Trump. Desde entonces, se había retrasado. En especial, por las reticencias del Parlamento Europeo, que a principios de año lo bloqueó por las amenazas anexionistas del estadounidense a Groenlandia, territorio autónomo del Reino de Dinamarca, y los ataques a países europeos que participaron en maniobras militares de apoyo a la enorme isla ártica codiciada por Trump. Desde aquel incidente, los negociadores del Parlamento Europeo han exigido la inclusión de varias cláusulas de salvaguardia en el acuerdo que establezcan que la UE sólo reduciría los aranceles cuando EEUU cumpla su parte, que el acuerdo también incluya la posibilidad de suspender el pacto si Washington no lo cumple y que haya una revisión para terminar las concesiones arancelarias europeas en 2028. Estas cláusulas de protección han sido un punto de fricción con los negociadores del Consejo de la UE (que representan a los Estados miembros) y con la Comisión. Ni las capitales ni Bruselas quieren introducir elementos que puedan molestar a Trump y aseguran que la UE ya tiene una herramienta disponible para frenar el acuerdo en caso de problemas. Estados Unidos comenzó a aplicar el acuerdo alcanzado en Escocia a finales del pasado mes de julio, casi desde el principio. Parten de la base de que aplicó el arancel del 15% a casi todas las importaciones europeas (quedaron fuera del pacto los productos de acero y aluminio, a los que sigue aplicando un 50% de aranceles) y a otras entradas que considera estratégicas no les cobra ninguna aduana o una tasa aduanera menor. Esta arquitectura, sin embargo, saltó por los aires cuando el Tribunal Supremo declaró ilegales los aranceles masivos impuestos por la Administración Trump, es decir, los afectados por el acuerdo Turnberry. Para evitar esta sentencia, la Casa Blanca recurrió a una norma temporal que mantiene ese 15% a la espera de que el Congreso apruebe una norma definitiva. Las obligaciones de la UE tenían una parte que requería cambios legales y otra que no: compromisos de inversión y compra de materias primas y combustibles. Y ha sido esta última la que ha tardado meses. Las amenazas de Trump contra las naciones europeas que enviaron soldados a las pequeñas maniobras militares que Dinamarca organizó en Groenlandia tras menguar una de las amenazas de Estados Unidos sobre tomar la isla por la fuerza se suman a los tiempos más pausados que el Parlamento Europeo solicita con frecuencia. La actitud del magnate inmobiliario detuvo la ejecución del acuerdo en la Eurocámara durante unos meses. Y eso ha ido provocando sucesivos retrasos en la negociación final del texto con el Consejo de la UE. Este retraso europeo provocó la impaciencia del presidente de Trump, que hace unas semanas amenazó a la UE (de nuevo) con imponer un arancel del 25% a los coches europeos si no estaba todo listo a mediados de mayo. Finalmente, una llamada telefónica entre el estadounidense y la presidenta Von der Leyen sirvió para ganar tiempo al bloque comunitario hasta el 4 de julio. Con la aprobación del acuerdo, la UE elimina los aranceles a una cantidad limitada de productos agrícolas estadounidenses, como el aceite de soja. También mantiene el arancel cero para las importaciones de una variedad de langosta. Además, los automóviles del otro lado del Atlántico tendrían una gran reducción arancelaria.
