A Juan Tamariz le contaron que, con solo cuatro años, ya se había aficionado a la magia cuando sus padres lo llevaron a un teatro a ver el espectáculo de un ilusionista, y que a los seis años hizo sus primeras piñas gracias a una caja de «Magic Borras» que le regalaron. Y desde entonces, no ha parado. Un número por aquí, otro por allá y casi 80 años dedicados a un espectáculo que lo convirtió en un referente nacional y mundial, un icono para multitud de generaciones que crecieron enganchadas a sus juegos de cartas y mentalismo.
El ilusionista, considerado uno de los mejores del mundo, fue un emblema para generaciones de niños españoles y un referente internacional
El mago Juan Tamariz falleció el martes a los 83 años, según anunció su hija Ana en un comunicado a través de las redes sociales. «Con gran tristeza, me despido de mi padre, Juan Tamariz, una persona maravillosa, querida y admirada por todos. «Muy agradecido por todo el cariño que me dio y por todo el amor por la magia que nos transmitió», ha asegurado a través de su perfil en las redes sociales.
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