El cine español se despide de uno de sus talentos más reconocidos, Manolo Solo, fallecido a los 62 años tras una lucha contra el cáncer. La noticia fue anunciada por la Academia de Cine, lo que provocó una oleada de consternación y homenajes en el sector. Solo, cuyo nombre de pila era Manuel Jesús Fernández Serrano (nacido en Algeciras en 1964), deja un legado de 55 películas y un Premio Goya al mejor actor de reparto por su impresionante interpretación en «Demasiado tarde para la ira» (2016).
El cine español se despide de uno de sus talentos más reconocidos, Manolo Solo, fallecido a los 62 años tras una lucha contra el
El cine español se despide de uno de sus talentos más reconocidos, Manolo Solo, fallecido a los 62 años tras una lucha contra el cáncer. La noticia fue anunciada por la Academia de Cine, lo que provocó una oleada de consternación y homenajes en el sector. Solo, cuyo nombre de pila era Manuel Jesús Fernández Serrano (nacido en Algeciras en 1964), deja un legado de 55 películas y un Premio Goya al mejor actor de reparto por su impresionante interpretación en «Demasiado tarde para la ira» (2016). La carrera de Solo, que despegó «tarde y lentamente», logró consolidarse durante la última década y media, cautivando al público con su versatilidad y profundidad. Es recordado por sus interpretaciones en filmes aclamados como «La isla mínima» (2014), la película que, quizás, «hizo que el público se fijara en él», y «El buen patrón» (2020). Solo se especializó en personajes complejos, a menudo «aparentando una bondad machadiana pero que escondían algo turbio», como el mezquino encargado en «El buen patrón» o el periodista angustiado en «La isla mínima». Su rol de «kinki con voz rota» en «Tarde para la ira» fue un punto de inflexión, demostrando su capacidad para transformar personajes aparentemente ridículos en figuras impredecibles.A lo largo de su trayectoria, fue nominado a otros cuatro Premios Goya por sus actuaciones en «B, la película», «El buen patrón», «Cerrar los ojos» y «Una quinta portuguesa» [6 demostrando su capacidad para transformar personajes aparentemente ridículos en figuras impredecibles.A lo largo de su trayectoria, fue nominado a otros cuatro Premios Goya por sus actuaciones en «B, la película», «El buen patrón», «Cerrar los ojos» y «Una quinta portuguesa». Precisamente, «Una quinta portuguesa» (Avelina Prat, 2025) y la aún sin estrenar «La desconocida», de Gabe Ibáñez, son parte de su trabajo póstumo, destacando su rol como un «odioso acosador sexual» en esta última. Sin embargo, también demostró su capacidad para encarnar figuras más «inocentes, rectas, dulces y luminosas» en producciones como «Cerrar los ojos» de Víctor Erice y «Anatomía de un instante».Antes de alcanzar el éxito actoral, Solo tuvo que enfrentar desafíos, confesando haber trabajado «pinchando música» y como «mensajero», e incluso estuvo «a punto de volverme a Sevilla porque no tenía para el alquiler». Su peculiar alias, «Solo», fue adoptado en su juventud con la ambición de triunfar en la música, una elección que, confesó, «me avergüenzo un poco» por lo «infantil» que le resultaba, aunque reconocía que el hecho de ser huérfano de padre desde los 15 días de vida influyó. Licenciado en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla y estudiante del Instituto del Teatro de Sevilla, Manolo Solo fue un «gran actor y un gran tipo», como lo despidió el cineasta Santiago Segura.
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