Jacques-Alain Miller, un conocido defensor de las enseñanzas de Lacan, realizó una ampliación algo controvertida de la idea fundamental del psicoanálisis lacaniano, según la cual el inconsciente tiene una estructura lingüística y refleja el discurso del Otro. En la propuesta de Miller, este sostiene que el inconsciente tiene matices políticos, es complejo y difícil de comprender. Detrás de esta afirmación se encuentra una persona que defiende la idea de que la verdad no es única, sino que se replica de múltiples formas. La afirmación da a entender que, en política, la verdad se fragmenta en varios pedazos, como un espejo roto. La separación de la verdad en diversas interpretaciones o perspectivas, de forma similar a como la subjetividad de un individuo se divide en múltiples personalidades, simboliza la distinción central entre democracia y totalitarismo. La democracia abraza la diversidad, mientras que el totalitarismo busca unificar, controlar y suprimir los conflictos. Consulte la bibliografía pertinente para obtener más información sobre este tema.
La ideología del liberalismo de la abundancia combina los principios neoliberales con el apoyo a la salud pública y la educación.
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Jacques-Alain Miller, un destacado seguidor de las enseñanzas de Lacan, expresó una ampliación algo controvertida del principio básico del psicoanálisis lacaniano (que afirma que el inconsciente tiene una estructura lingüística y refleja el discurso del Otro). La propuesta de Miller sostiene que el inconsciente tiene matices políticos, es intrincado y no se puede simplificar fácilmente. En el trasfondo de esta afirmación hay una persona que defiende la idea de que la verdad no es única, sino que se replica de múltiples maneras. La afirmación implica que, en política, la verdad se fragmenta en varias partes, como un espejo roto. La separación de la verdad en diversas interpretaciones o perspectivas, así como la división de la subjetividad individual en múltiples personalidades, constituye la esencia de la democracia en su distinción del totalitarismo, que intenta unificar y suprimir el conflicto. En este contexto, la naturaleza transindividual del inconsciente, influida principalmente por la realidad social y no al revés, sirve de base para las emociones políticas y promueve el cambio y las transformaciones en los placeres políticos a lo largo de la historia. Por ejemplo, de forma similar a la fascinación por historias ideológicas significativas, como el fascismo de los siglos XIX y XX, o el apoyo a la lealtad incondicional a las creencias de los grupos políticos convencionales, las cosas que aportan placer están evolucionando y convirtiéndose en nuevas formas de interpretación. En Estados Unidos está surgiendo un controvertido proceso para sustituir los objetos de deleite del pasado que prevalecieron en la política y la sociedad durante los últimos cincuenta años. Por otro lado, se están proponiendo nuevas ideas para aliviar la angustia y promover un entusiasmo compartido que requiere una mayor exploración. Esta transformación puede explicarse al reconocer que el progresismo estadounidense, tal y como se entiende en la tradición europea del progreso, ha encontrado su contrapartida: el neoliberalismo. El Partido Demócrata de Estados Unidos encarna el liberalismo, que incorpora importantes principios socialdemócratas. Esto incluye la intervención gubernamental para mejorar los derechos y libertades individuales, proteger a las minorías y abordar las disparidades económicas.
