Samuel Navalón reescribió una página de oro en la temporada valenciana de 2026. Tras proclamarse vencedor en las Fallas, el torero de la tierra firmó otra velada de máxima dimensión en la Feria de Julio, conquistando la puerta grande tras cortar tres orejas en una actuación marcada por un valor sin reservas. Se jugó la vida con los dos toros de su lote, aguantó embestidas muy duras y desató el entusiasmo de una plaza entregada que acabó ovacionándolo.
Luque se lleva una oreja y Urdiales, con el peor lote, deja detalles de su costosa actuación en la plaza
Samuel Navalón reescribió una página de oro en la temporada valenciana de 2026. Tras proclamarse vencedor en las Fallas, el torero de la tierra firmó otra velada de máxima dimensión en la Feria de Julio, conquistando la puerta grande tras cortar tres orejas en una actuación marcada por un valor sin reservas. Se jugó la vida con los dos toros de su lote, aguantó embestidas muy duras y desató el entusiasmo de una plaza entregada que acabó ovacionándolo. El impresionante tercero se frenó ya de salida al capote de Navalón y le hizo una colada impresionante a Diego Urdiales en un quite por verónicas apuntando el peligro que después desarrollaría en la muleta. Inició de rodillas el valenciano, que se la jugó aguantando coladas a costa de dos desarmes tras lo cuales logró lo mejor de la faena, toreando muy por abajo al de El Torero. Se confió a últimas creyendo haber podido al toro, que se guardó un último derrote cuando se sacó la muleta por la espalda para propinarle una voltereta espectacular -gran quite de Luque a cuerpo limpio- de la que salió mal parado. Se levantó mareado, le quitaron la chaquetilla, y volvió a la cara del toro para hacer un último esfuerzo por molinetes. Tras la estocada, cayó la oreja.Se fue a portagayola con el sexto, otro torazo de la muy bien presentada corrida de El Torero. Y más tarde a los medios para iniciar la faena, bendecida por la trompeta de El Soro, con dos ajustadísimos cambiados por la espalda. Este sexto fue el mejor toro y Navalón lo aprovechó con series ligadas en redondo primero y al natural después, menos limpias estas últimas. En el epílogo, en las cercanías, volvió a ser cogido al rematar unas escalofriantes luquecinas en las que aguantó un parón del toro. Y de nuevo salió trompicado en las bernadinas finales en las que atropelló la razón. Tras la estocada le pidieron las dos orejas. Y esta vez el palco sí accedió a la petición de los tendidos. El cornalón segundo apuntó calidad y falta de fuerza. Bien lididado y bien banderilleado por Antonio Manuel Punta y Jesús Arruga, Luque lo bordó en el inicio con dos preciosos cambios de mano hacia los medios. Lo mimó después con dos tandas en redondo de excelente temple y altura para, tras no bajar el nivel al natural, completar un final explosivo entre los pitones. Paseó la que era primera oreja del festejo. Se picó a quites con Navalón en el quinto, noble y sin codicia pero que, aún sin humillar, permitió a Luque gustarse primero al natural y después en redondo en una faena a menos según se fue apagando el toro. Lo pinchó y se esfumó cualquier opción de premio y, por tanto, de puerta grande. Abrió plaza un impresionante jabonero sucio al que Diego Urdiales recibió de muleta genuflexo antes de una torerísima trincherilla que provocó los primeros oles. Le costaba desplazarse al de El Torero, que amagó la huida, pero lo sujetó el riojano para lograr someter por bajo su descompue
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