La evolución del absentismo por incapacidad temporal en España muestra un aumento generalizado, tanto en términos económicos como operativos. Así pues, el sistema de la Seguridad Social se enfrenta a uno de los retos más urgentes para el mercado laboral que surge en un entorno económico exigente, complejo y cambiante. Este contexto requiere un análisis exhaustivo de la situación, que incluya la consideración de diferentes puntos de vista. El problema es bastante complejo, tanto a nivel conceptual como a la hora de identificar sus causas.
Los expertos discrepan sobre las causas, y los casos de fraude a largo plazo son muy escasos.
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La prevalencia del absentismo por incapacidad temporal en España está aumentando tanto desde el punto de vista económico como operativo. Por lo tanto, el sistema de seguridad social se enfrenta a uno de los retos más urgentes para el mercado laboral que surge en un entorno económico exigente, complejo y cambiante. Este contexto requiere un análisis exhaustivo de la situación, que incluya la consideración de diferentes puntos de vista. El problema es bastante complejo, tanto a nivel conceptual como a la hora de identificar sus causas. El impacto económico de la incapacidad temporal representa una de las prestaciones más significativas del Estado del bienestar, con un coste económico de más de 18. 4 mil millones de euros (aproximadamente el 1. 1 % del PIB) en 2025, según Airef y la Seguridad Social, solo por encima de las pensiones. Esto resulta mucho más costoso que en años anteriores. Según los datos más recientes publicados por la Encuesta de Población Activa (EPA), se observa una situación de absentismo laboral por incapacidad temporal (IT) y queda claro que los casos se han duplicado en los últimos diez años. En el primer trimestre de 2026, España registró más de un millón de personas ausentes del trabajo, con una incidencia media del 4, 8 % de la población activa, casi el doble de la media europea, según datos de la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat). Según las fuentes mencionadas anteriormente, cabe señalar que no afecta a todo el tejido productivo de la misma manera, ya que existen diferencias significativas entre las industrias en las que operan. Así, se observa un peso significativamente mayor en la agricultura (5, 8 %) y la industria (5, 2 %) en cuanto al porcentaje de bajas laborales en relación con el número de personas ocupadas. El sector de los servicios, que concentra tres cuartas partes del total anual de bajas, presenta una tasa cercana a la media, mientras que en el sector de la construcción (4, 4 %) es inferior. Estas desigualdades también se reflejan en el contexto de las comunidades autónomas, que muestran una distribución heterogénea. Cabe destacar que algunas de ellas registran una tasa de baja por incapacidad laboral inferior a la media, como las Islas Baleares, Andalucía y la Comunidad de Madrid, mientras que en el País Vasco, Galicia, Cantabria y Murcia es superior a la media, según el Banco de España. Existen diferencias significativas entre los valores de la tasa de absentismo en el sector de las tecnologías de la información en los datos desagregados según el género. La incidencia media es mayor entre las mujeres (5, 7 %) que entre los hombres (4, 5 %). En cuanto a las nacionalidades, también se observan diferencias en las tasas de IT entre la población española (4, 7 %) en comparación con la población extranjera, que presenta valores más bajos (3, 2 %). Hay que tener en cuenta que la población española suele ser de mayor edad que la población extranjera. Por lo tanto, es más probable que padezca determinadas patologías crónicas o de larga duración. Se prevé un aumento de la baja por incapacidad temporal
