La llegada del primer ministro británico Andy Burnham el lunes por la mañana a Londres en tren suscitó numerosas comparaciones con el famoso regreso de Vladimir Ilich Lenin a la estación «Finlandia» de San Petersburgo tras sus años de exilio, en abril de 1917. No obstante, se necesitarán cambios revolucionarios si Burnham quiere gobernar con éxito a un electorado británico cada vez más frustrado por el estancamiento económico y el declive controlado.
La electrizante demanda actual tiene un impacto mucho mayor que el que sigue teniendo la descomposición de la oferta.
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La llegada del primer ministro británico Andy Burnham el lunes por la mañana a Londres en tren suscitó numerosas comparaciones con el famoso regreso de Vladimir Ilich Lenin a la estación «Finlandia» de San Petersburgo tras sus años de exilio, en abril de 1917. No obstante, se necesitarán cambios revolucionarios si Burnham quiere gobernar con éxito a un electorado británico cada vez más frustrado por el estancamiento económico y el declive controlado.
