El nuevo régimen oficial británico de supervisión para controlar los denominados «cuatro grandes de la nube» —Amazon Web Services (AWS), Microsoft, Google Cloud y Oracle— tiene sentido, pero no resuelve todos los riesgos. En virtud del nuevo sistema, el Ministerio de Hacienda designa a terceros críticos, cuyos servicios al sector financiero quedan ahora supervisados por el Banco de Inglaterra, la Autoridad de Regulación Financiera y la Autoridad de Conducta Financiera. Sus responsables deberían explicar cuáles de sus servicios son esenciales y demostrar su resiliencia mediante pruebas y autoevaluaciones. Además, la ley exige que se notifiquen las interrupciones significativas y se corrijan los errores que se detecten.
Londres gestiona su dependencia de los gigantes tecnológicos estadounidenses en lugar de diversificarla, como hacen sus vecinos europeos
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BreakingviewsOpiniónTexto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datosLondres gestiona su dependencia de los gigantes tecnológicos estadounidenses en lugar de diversificarla, como hacen sus vecinos europeos Imagotipo de AWS.CONTACTO vía Europa Press (CONTACTO vía Europa Press)El nuevo régimen formal de supervisión británico para escrutar a los llamados cuatro grandes de la nube –Amazon Web Services (AWS), Microsoft, Google Cloud y Oracle– tiene sentido, pero no resuelve todo el riesgo. Bajo el nuevo sistema, el Tesoro designa a los terceros críticos, cuyos servicios al sector financiero pasan a ser supervisados por el Banco de Inglaterra, la Autoridad de Regulación Prudencial y la Autoridad de Conducta Financiera. Sus responsables deberán explicar cuáles de sus servicios son esenciales y demostrar su resiliencia mediante pruebas y autoevaluaciones. El régimen también exige informar de las interrupciones importantes y corregir cada debilidad detectada.Es sensato, pero tardío. La Ley de Resiliencia Operativa Digital de la UE lleva en vigor desde enero de 2025. Pero ambos marcos se centran en gestionar una dependencia ya arraigada de los hiperescaladores de EE UU, en vez de en diversificar. Ciertos miembros de la UE consideran cada vez más a los proveedores de nube de EE UU y a contratistas de TI como Palantir una amenaza para la autonomía, más que un fallo operativo. El problema no es solo que unos servicios críticos estén en manos de un puñado de empresas, sino que son de propiedad extranjera y los datos están potencialmente sujetos a leyes extraterritoriales.Los vecinos de Reino Unido, incluidos Francia y Alemania, parecen tener más claro el riesgo. París exige a las entidades públicas que manejan datos gubernamentales que cumplan las normas SecNumCloud: los proveedores deben almacenar y gestionar los datos sensibles dentro de la UE, y las firmas extranjeras no pueden poseer más que una participación minoritaria en ellos. Se espera que las firmas de otros sectores críticos cumplan las mismas normas. Francia se ha distanciado de Palantir, y Airbus está recurriendo al proveedor local Scaleway, de Iliad, para algunas cargas de trabajo.Epoch AI calcula que los cuatro grandes proveedores de la nube, junto con Meta, controlaban tres cuartos de la computación de IA mundial a finales de 2025. Al igual que con la nube, los políticos y reguladores europeos pueden apostar por actores autóctonos y aceptar que sus servicios quizá no rivalicen con los de Silicon Valley, o bien duplicar las mismas dependencias. El enfoque británico sugiere que se está optando por lo segundo, y cruzando los dedos.Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDíasRecibe la Agenda de Cinco Días con las citas económicas más importantes del díaOpinion Cinco Días en FacebookOpinion Cinco
