Vuelta al cole, vuelta al lío del dinero que cuesta. Cada año es la vuelta al cole más cara de la historia. Es cierto, ha vuelto a salir a la luz, como por desgracia ocurre con todo en España excepto con el kebab, y los medios de comunicación y las redes sociales se apresuran a recabar testimonios de padres desesperados: «¡Ay, Dios mío, me he gastado miles de euros en material, uniforme y matrícula! ¡Esto no tiene sentido! ». Sí. Lo hay. Los hijos son caros y nadie te obligó a tenerlos. Y mucho menos a matricularlos en un colegio privado.
La vuelta al cole no es tan cara ni los niños están tan mal, pero se ha puesto de moda ser abiertamente egoísta y, sobre todo, que te aplaudan por ello
Vuelta al cole, vuelta al lío del dinero que cuesta. Cada año es la vuelta al cole más cara de la historia. Es cierto, ha vuelto a salir a la luz, como por desgracia ocurre con todo en España excepto con el kebab, y los medios de comunicación y las redes sociales se apresuran a recabar testimonios de padres desesperados: «¡Ay, Dios mío, me he gastado miles de euros en material, uniforme y matrícula! ¡Esto no tiene sentido! ». Sí. Lo hay. Los hijos son caros y nadie te obligó a tenerlos. Y mucho menos a matricularlos en un colegio privado. . Hay que protestar por la inflación, pedir muchas más ayudas para material a quienes las necesitan y ojalá evolucionásemos hasta alcanzar un modelo laboral flexible que permitiera ahorrarse utilizar los comedores y las extraescolares como necesidad y no como recurso. Por supuesto que hay que reclamar todo eso, pero no es lo que se hace en esta indignación sobreactuada de cada septiembre.. No se persiguen reivindicaciones, se buscan populismo y cifras disparatadas que se consiguen tomando como referencia a padres que (con todo el derecho a hacerlo, pero ninguno a patalear luego) han metido a sus hijos en colegios privados con su consiguiente matrícula cara, sus libros que en la pública y la concertada de toda España se pueden conseguir la gran mayoría gratis y sus uniformes. En esto último obvian, por cierto, que es más caro comprarles ropa de civil para todo el curso. Créanme, tengo una preadolescente, pero no se me ocurre contar mi enésima visita al Bershka como gastos escolares porque tampoco es plan de que la pobre salga como Mowgli en El libro de la selva.. En realidad, en la pública y la concertada, el precio del colegio en España sigue siendo razonable: unos 600 euros por alumno incluyendo comedor y material. Un móvil de gama media, vamos. No parece exagerado para la educación de un hijo en una sociedad que ha asumido con normalidad que se paguen 1.500 euros por operar a tu mascota (yo el primero, ojo). Lo que me pregunto es por qué este interés en generar polémica alrededor de los niños.. Me asombró en verano la reacción virulenta contra una columna de Ana Iris Simón criticando los hoteles sólo para adultos. Sin estar de acuerdo con todo (si tanto te incordia un niño siendo niño, yo también prefiero no verte con cara de asco en la piscina), atinaba en lo mollar: no es ya que los críos molesten (siempre lo han hecho, es su naturaleza) sino que los adultos han perdido la capacidad de entenderlo o, al menos, disimular públicamente su egoísmo. Se pinta al niño como un problema. Eso es triste cuando lo hace quien no los tiene, pero se vuelve trágico cuando lo hacemos los padres por tener que pagar 20 euros más en cuadernos. ¿Saben qué sale mucho más barato? Un preservativo.
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