Las cuentas de Wizz Air se han visto afectadas por el conflicto de Oriente Medio. La aerolínea húngara de bajo coste cerró su ejercicio fiscal 2026, finalizado el 31 de marzo, con un beneficio neto de apenas 1, 3 millones de euros, frente a los 213, 9 millones obtenidos un año antes, según informó la compañía en un comunicado este jueves. La caída del 99, 4 % la deja al borde de las pérdidas. Seguir leyendo
La aerolínea apenas ganó un millón en su último ejercicio fiscal frente a los 214 millones de beneficio del año anterior
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El conflicto en Oriente Medio ha afectado a las cuentas de Wizz Air. La aerolínea húngara de bajo coste cerró su ejercicio fiscal 2026, finalizado el 31 de marzo, con un beneficio neto de apenas 1, 3 millones de euros, frente a los 213, 9 millones obtenidos un año antes, según ha informado la compañía en un comunicado este jueves. La caída del 99, 4 % la deja al borde de las pérdidas. A pesar del desplome de los beneficios, la compañía alcanzó cifras de actividad récord. Los ingresos aumentaron un 8 % hasta los 5 691, 4 millones de euros, frente a los 5. 270 millones del año anterior. Se registró un máximo histórico de 69, 7 millones de pasajeros, lo que supuso un 10 % más que el año anterior. Sin embargo, el índice de ocupación disminuyó ligeramente hasta el 90, 7 %, medio punto porcentual menos. La mejora de los ingresos se vio neutralizada por el aumento de los costes, que se incrementaron un 8, 9 %, hasta los 5. 551, 7 millones de euros. En este contexto, el beneficio operativo cayó un 16, 6 %, hasta los 139, 7 millones de euros, mientras que el resultado bruto de explotación (ebitda) avanzó ligeramente hasta los 1. 318 millones, también un récord para la empresa. Wizz Air atribuyó gran parte de la presión sobre sus resultados al aumento del precio del combustible debido a las tensiones geopolíticas en Oriente Medio. La aerolínea señaló que el conflicto tuvo un impacto en los precios del queroseno y que su base de operaciones de Abu Dabi tuvo que cerrar durante el segundo trimestre del año. Jozsef Varadi, director ejecutivo de la empresa, destacó la fortaleza del grupo en un entorno especialmente difícil. «En la primera mitad del ejercicio fiscal logramos un aumento significativo del ebitda y de los beneficios operativos, respaldado por unos ingresos estables y una mejora en la dinámica de costes con respecto al año anterior. En la segunda mitad, los resultados financieros se vieron afectados por la estacionalidad, a lo que respondimos con una reorganización de la capacidad», explicó. Varadi también destacó que la empresa logró mantenerse en números negros a pesar de las dificultades surgidas en la recta final del ejercicio. «Obtuvimos un resultado neto positivo a pesar de las presiones previstas sobre los ingresos y los costes del combustible en marzo, causadas por el estallido del conflicto en la región del Golfo», afirmó. Por líneas de negocio, los ingresos por venta de billetes aumentaron un 8, 4 %, hasta los 3. 160 millones de euros, mientras que la facturación por servicios complementarios —como la selección de asientos, el embarque prioritario o la venta a bordo— aumentó un 7, 6 %, hasta los 2. 530 millones de euros. En el capítulo de gastos, los costes de tripulación aumentaron un 16 %, hasta los 656 millones de euros, debido al incremento de la actividad y a las subidas salariales. Los costes de mantenimiento, materiales y reparaciones también se incrementaron un 40. 1 %, hasta alcanzar los 462 millones de euros. Por el contrario, las indemnizaciones pagadas a los pasajeros se redujeron un 17 %, hasta los 136, 8 millones de euros. La aerolínea cerró el ejercicio con una flota de 232 aviones. De ellos, 30 permanecieron en tierra debido a inspecciones relacionadas con el GTF, una cifra inferior a la registrada al final del periodo anterior. La compañía tiene previsto reducir el número de aviones de ala fija a unos 15 al final del próximo ejercicio fiscal. A pesar de ello, Wizz Air ha optado por no ofrecer previsiones para el ejercicio 2027 debido a la «falta de visibilidad» provocada por la incertidumbre geopolítica en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz. Sin embargo, Varadi reiteró el compromiso de la empresa con su estrategia de expansión: «Seguiremos invirtiendo en nuestra flota, nuestro personal y nuestras capacidades comerciales para respaldar el crecimiento a largo plazo de Wizz Air».
