El gasto en pensiones ha adquirido una gran importancia en la conversación pública española. En este debate, el Gobierno de Pedro Sánchez quiere reforzar la idea de que el sistema es sostenible y, para ello, presentó en abril la herramienta INTegrASS, que proyecta el gasto futuro en pensiones a través de una metodología que, según el Ministerio de Seguridad Social, es más completa que ninguna otra. El primer informe elaborado con esta herramienta, al que ha tenido acceso EL PAÍS y que se publica este jueves, reduce el impacto del esfuerzo en pensiones previsto por otros organismos y sitúa en 15. 3% del PIB el pico de gasto en prestaciones. El documento se da a conocer un día antes de que la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), que contabiliza un mayor impacto en el gasto, presente este viernes la nueva revisión sobre la sostenibilidad del sistema que le exigió la Comisión Europea. Seguir leyendo
La nueva herramienta de la Seguridad Social atribuye la sostenibilidad del sistema al fuerte crecimiento económico y a la mayor participación de mayores y mujeres en el empleo
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El gasto en pensiones ha adquirido una gran importancia en la conversación pública española. En este debate, el Gobierno de Pedro Sánchez quiere reforzar la idea de que el sistema es sostenible y, para ello, presentó en abril la herramienta INTegrASS, que proyecta el gasto futuro en pensiones a través de una metodología que, según el Ministerio de Seguridad Social, es más completa que ninguna otra. El primer informe elaborado con esta herramienta, al que ha tenido acceso EL PAÍS y que se publica este jueves, reduce el impacto del esfuerzo en pensiones previsto por otros organismos y sitúa en 15. 3% del PIB el pico de gasto en prestaciones. El documento se da a conocer un día antes de que la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), que contabiliza un mayor impacto en el gasto, presente este viernes la nueva revisión sobre la sostenibilidad del sistema que le exigió la Comisión Europea. Como novedad para apoyar sus cálculos, el análisis del Gobierno prevé una fuerte caída del paro en los próximos años, que los mayores de 65 años se incorporen más al mercado laboral y que la población crezca menos de lo que proyecta el INE, hasta los 53 años. 7 millones en 2050. Estas conclusiones llegan en un momento en el que cada vez son más las voces que defienden que existe un elevado coste de oportunidad en la configuración actual del sistema y que parte de esos recursos para prestaciones podrían dedicarse a otros ámbitos, como la vivienda o la educación. Entre ellos hay especialistas alarmados por el creciente tamaño del pilar más sólido del Estado del bienestar, con un gasto anual de unos 200. 000 millones de euros y una tasa de incremento del 6% en el último año. Otras voces rechazan estos argumentos, destacan los efectos positivos del régimen actual, desde los redistributivos hasta los asistenciales, y afirman que el Estado puede permitirse aumentar el gasto asociado al envejecimiento de la población. El Gobierno se sitúa en el segundo grupo. . El primer informe de INTegraSS establece que el gasto en pensiones es del 15. 3% del PIB en el momento de mayor tensión del sistema, en 2050. Para esa fecha, la Airef prevé un gasto del 16. 1% del PIB, ocho décimas más, en su última revisión. El Gobierno ya había difundido el 15. 3 por ciento en 2050, cuando presentó la herramienta, acto en el que también anticipó que el gasto medio de 2022 a 2050 sería del 14 por ciento. De nuevo, se trata de una proporción inferior a la proyectada por la Airef en su último informe, el 14. 6% para el periodo medio. En esa evaluación, el supervisor también estimó que el refuerzo de los ingresos por las últimas reformas es del 1. 4% del PIB. Los dos últimos porcentajes de la Airef, al mismo tiempo, son claves para el Gobierno: la segunda parte de la reforma de las pensiones, que se aprobó en 2023 y que se centraba en reforzar los ingresos del sistema a través de un aumento de las cotizaciones, incluía una cláusula de cierre que depende de la revisión de la Autoridad Fiscal. Si se supera, obliga al Ejecutivo a tomar medidas adicionales. La última revisión del supervisor, publicada por la Airef el año pasado, se quedó en una única décima para suspender el sistema (un gasto en pensiones tras tener en cuenta medidas de ingresos del 13. 2%). «La regla de gasto se cumple, pero nuestra visión de la sostenibilidad del sistema de pensiones no ha mejorado», dijo la Autoridad Fiscal, crítica con la metodología impuesta. La principal queja del supervisor se refería a cómo contabilizaba el Gobierno las transferencias de impuestos del Estado a la Seguridad Social para el pago de las pensiones, cuya financiación no es suficiente con los ingresos por cotizaciones. La Comisión Europea también criticó parcialmente esta metodología, lo que llevó al Gobierno a solicitar una nueva revisión a la Airef, aunque no estaba prevista hasta 2028. La petición de la segunda revisión abrió una profunda brecha entre la entonces presidenta de la Airef, Cristina Herrero, y el Ejecutivo. Consideró que la nueva petición socavaba la independencia del organismo, elevó el asunto a la Abogacía del Estado y paralizó su desarrollo hasta que el Gobierno no cambió el tipo de requerimiento. La revisión se reactivó en marzo por un nuevo acuerdo del Consejo de Ministros y se presentará este viernes en la Airef, ya sin la batuta de Herrero. Ahora dirige la institución Inés Olóndriz, un nombramiento muy criticado por la oposición, ya que asume la supervisión tras ocupar un alto cargo en el Ministerio de Hacienda. Cuestionan su imparcialidad porque hasta hace poco era secretario general de Financiación Autonómica y Local a las órdenes de María Jesús Montero. . Un día antes de ese informe, la Seguridad Social ha anunciado el suyo propio, que cataloga como «un salto metodológico y analítico» respecto a versiones anteriores, «incorporando un nivel de granularidad, coherencia y trazabilidad sin precedentes para anticipar la evolución del sistema en un contexto de envejecimiento acelerado, que plantea un reto de sostenibilidad del modelo de pensiones». Con información directa, pero sin el modelo de este nuevo informe, la Seguridad Social preveía una menor proporción del gasto en pensiones en 2023. Después, bajo la dirección de José Luis Escrivá y tras alcanzar un acuerdo con los sindicatos (rechazado por la patronal por el incremento de cotizaciones que suponía), la Seguridad Social preveía que en 2050 el gasto sería del 14. 7%, seis décimas menos que el análisis de INTegraSS. Sin embargo, preveía un gasto medio del 14. 2% de 2022 a 2050, dos décimas más que INTegraSS. El ministerio defiende la nueva estimación. . Asimismo, a diferencia de la Airef, la Seguridad Social no prevé en su nuevo informe el impacto de las medidas sobre los ingresos. Así, no es posible saber si en algún momento el departamento de Saiz tiene previsto activar la cláusula de cierre para activar medidas adicionales. Los dos pilares del informe INTegraSS son las proyecciones demográficas y el cuadro macroeconómico (la previsión de la evolución económica). El primero se basa en las proyecciones del INE, pero introduce algunos ajustes. El resultado es un escenario de población más precisa, mayor y ligeramente menor en volumen que la prevista por el INE, según el informe. Mientras que el INE proyecta una población de 54. 9 millones en 2050, la Seguridad Social prevé 53. 7 millones. El departamento de Saiz prevé un menor flujo migratorio y una mayor esperanza de vida que la oficina estadística. En cuanto al cuadro macro, la Seguridad Social prevé un crecimiento medio del PIB del 2, 5%. 8% anual en el periodo 2022-2030, 1. 4% de 2030 a 2050 y del 1. 5% de 2050 a 2070. Otra variable clave para medir la sostenibilidad del sistema es qué proporción de la población está en edad de trabajar. La previsión del Gobierno es que pase de 76 años. 6% actual al 77%. 4 por ciento en 2030, para luego iniciar una caída de alrededor del 71 por ciento en 2050, en el momento de mayor tensión del sistema. «A partir de 2036, la población activa empezará a disminuir gradualmente. El Ejecutivo prevé que esta fase descendente responda principalmente a la retirada gradual de las cohortes más numerosas del baby boom. Hay otro factor clave que destaca el Gobierno: confía en que las cohortes de trabajadores de la tercera edad, que ahora apenas trabajan, se incorporen más al mercado laboral. «El cambio más significativo se observa en la tasa de empleo del grupo de 65 a 74 años, que registra el mayor aumento relativo del grupo de edad», indica el informe. Esta tasa pasa del 11 8% en el periodo 2024-2030 al 19% en la fase 2030-2050. «Este comportamiento responde fundamentalmente al progresivo aumento de la edad efectiva de jubilación, resultado de la convergencia hacia la edad ordinaria de jubilación de 67 años a partir de 2027 y de la aplicación de incentivos a la prolongación voluntaria de la vida laboral», señala el informe, que añade: «La ocupación de los tramos de mayor edad no sólo modifica la composición de la población activa, sino que también afecta a la capacidad productiva agregada y a la base de cotización del sistema». En la misma línea, la Seguridad Social prevé un fuerte descenso del paro, hasta el 6, 5%. 9% en 2050. Están tres puntos por debajo de donde están ahora, pero seguirían estando por encima de la media actual de la UE (6%). Esta previsión de seguridad social es menos optimista que la de Escrivá en 2023, cuando preveía una caída del paro del 5, 5% en 2050. La Seguridad Social también prevé que profundizará en el aumento de la participación de las mujeres en el mercado laboral. «Este comportamiento supone una transformación sustancial de la estructura del mercado de trabajo, ya que la mayor presencia de mujeres en edad de trabajar primaria contribuye no sólo a incrementar el volumen total de la oferta de empleo, sino también a mejorar la estabilidad del empleo y la capacidad contributiva del sistema de pensiones», señala el Gobierno. Con todo ello, el Ejecutivo prevé que el número de pensiones (actualmente en torno a 11 millones) pase a 17. 7 millones en 2050 y a 19 millones en 2070 y que la pensión media experimentará un crecimiento medio anual del 2, 5%. 8% anual.
