A pesar de la continua incertidumbre energética provocada por la guerra en Irán, el crecimiento de los precios en mayo fue estable, un 3, 2%, sin cambios respecto al mes anterior. Las cifras publicadas este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE) reflejan un estancamiento. Ante el conflicto, las conversaciones de paz siguen su curso pero aún no han concluido. Mientras Estados Unidos dice haber llegado a un acuerdo con Irán para prolongar el alto el fuego, Teherán lo niega. La misma incertidumbre rodea los esfuerzos del gobierno por amortiguar el impacto de la guerra, ya que está a punto de retirarse parcialmente un paquete de ayudas. Lecturas complementarias
Los precios de los alimentos se mantuvieron estables, evitando por el momento cualquier efecto indirecto.
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A pesar de la continua incertidumbre energética provocada por la guerra en Irán, el crecimiento de los precios en mayo fue estable, un 3, 2%, sin cambios respecto al mes anterior. Las cifras publicadas este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE) apuntan a un estancamiento, tanto en el frente militar, donde se mantienen conversaciones de paz que aún no han concluido (Estados Unidos afirma haber llegado a un acuerdo con Irán para prorrogar el alto el fuego, afirmación que Teherán desmiente), como en el interno, donde los esfuerzos del Gobierno por amortiguar el impacto del conflicto están a punto de ver parcialmente desvinculado el paquete de ayudas. Dos fuerzas opuestas ejercen presión sobre los precios en distintas direcciones sin que se disponga de más información hasta que se publiquen las estadísticas definitivas dentro de dos semanas. Mientras que el aumento del precio del barril de petróleo sigue sobrecargando a los consumidores en las gasolineras, la inflación de los alimentos y las bebidas no alcohólicas se ha mantenido estable, lo que sugiere que actualmente no hay efectos secundarios. Esto ha contribuido a estabilizar la inflación general, junto con la moderación de los precios del vestido y el calzado y de los costes de la electricidad, que el Gobierno vincula al fuerte despliegue de las energías renovables en España. La inflación subyacente, que excluye la energía y los alimentos no elaborados, fue del 2, 5%. 9%, una décima más que en abril. Según Raymond Torres, director de la unidad de perspectivas económicas de Funcas, esta pausa no indica que el problema esté cerca de resolverse. Es mejor de lo que habíamos previsto. Es probable que los precios de la energía hayan tenido un efecto positivo, por ejemplo, el precio del gas ha bajado. Sin embargo, la economía subyacente todavía se está recuperando en cierta medida, y la cuestión estructural de la inflación sigue sin resolverse.
