La 85. ª Feria del Libro de Madrid presentó este domingo un balance provisional de su edición, sin contar aún los datos del último fin de semana de actividad, con una facturación de 7, 26 millones de euros, 420 000 euros menos que en 2025 en el mismo periodo, y la venta de 430 845 ejemplares hasta las 21:00 horas del jueves 11 de junio.
La feria alcanza una facturación de 7, 26 millones de euros, 420 000 euros menos que en 2025 en el mismo periodo, y vende 430 845 ejemplares hasta el jueves 11 de junio.
La 85. ª Feria del Libro de Madrid presentó este domingo un balance provisional de su edición, a falta de incorporar los datos del último fin de semana de actividad, con una facturación de 7, 26 millones de euros (y 600 000 visitantes), 420 000 euros menos que en 2025 en el mismo periodo, y la venta de 430 845 ejemplares hasta las 21:00 horas del jueves 11 de junio. El año pasado se vendieron quinientos cincuenta libros. Es decir, la reducción de ventas alcanzaría los 164 155, a la espera de lo que ocurra en los últimos tres días. En el mismo periodo, la organización ha contabilizado unos 600 000 visitantes con teléfono móvil, según el sistema de medición de flujos utilizado por la Feria. Los resultados definitivos de la edición se darán a conocer el próximo miércoles 17 de junio, una vez se disponga de los datos del último fin de semana de Feria y se haya completado la información facilitada por los expositores. Eva Ore, directora de la feria, ha señalado que estos resultados se han visto condicionados por las «dificultades» de una edición en la que, según ha declarado, el fin de semana central ha registrado una menor afluencia al centro de la ciudad debido a los problemas de movilidad. «Hemos competido con grandes acontecimientos de importancia histórica, como la visita del papa León XIV, y las repetidas advertencias a los ciudadanos para que no se desplazaran al centro», señaló Orúe. «Nada de lo que ocurre en la ciudad nos es ajeno. A la espera de los resultados de este último fin de semana, mientras se espera saber si ha habido una recuperación, los resultados recopilados reflejan las dificultades de una feria en la que, durante el fin de semana central, muchos prefirieron evitar el centro de la ciudad para evitar complicaciones», explicó durante la presentación del balance. Las primeras impresiones recabadas entre los expositores participantes apuntan a una consolidación de los días laborables como días especialmente relevantes para la compra de libros. Los expositores, según la organización, señalan que una parte considerable de la población acude semanalmente con una intención de compra más definida y aprovecha esos días para recorrer los centros comerciales con mayor tranquilidad. Por otro lado, los fines de semana siguen concentrando la mayor afluencia de visitantes, especialmente en torno a los stands de autores y autoras con mayor capacidad de atracción. La organización de FLMadrid destaca también la buena acogida del público a la programación cultural desarrollada en los diferentes pabellones y espacios de la Feria. Los datos definitivos sobre la asistencia a las actividades se incorporarán al balance final de la edición. De cara a la próxima edición, la dirección de la feria ha adelantado que la temática de 2027 girará en torno a las memorias, un eje que tratará de reflexionar sobre las diferentes formas de construcción, transmisión y conservación de los relatos personales, colectivos y literarios. La elección coincide con varios aniversarios especialmente significativos para el ecosistema del libro y para la propia historia cultural española. En 2027 se cumplirán 60 años de la celebración de la Feria del Libro de Madrid en el parque de El Retiro y 50 años tanto de la Asociación de Bibliotecas de Madrid como de la Asociación de Editores de Madrid. La Generación del 27 y el centenario de Gabriel García Márquez, dos referencias fundamentales de la literatura en español, se celebrarán ambos en ese mismo año. La Feria abordará los múltiples recuerdos que existen en nuestros propios libros: recuerdos personales y familiares, recuerdos literarios, recuerdos de territorios y ciudades, recuerdos colectivos que conforman nuestras sociedades, y también los recuerdos que existen en nuestros propios libros. Las librerías, entendidas no solo como espacios de venta de libros, sino también como lugares de encuentro, recomendación, conversación y transmisión cultural, ocuparán un lugar destacado en este recorrido. A lo largo de cinco décadas, las librerías madrileñas han contribuido a preservar catálogos, a mantener vivas las voces literarias de diferentes generaciones y a acompañar a los lectores en la construcción de sus propias bibliotecas y recuerdos. La programación se articulará en torno a diferentes ejes de reflexión, entre los que se incluyen la memoria como celebración, las relaciones entre memoria y territorio, los vínculos entre memoria y ficción, y la memoria como herramienta para imaginar el futuro. Estos ejes abordarán tanto la memoria literaria y editorial como la memoria de las ciudades, las comunidades de lectores y los grandes autores y movimientos que han marcado la historia de la literatura en español.
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