Persisten las preocupaciones de la gran empresa italiana establecida en España. Según el III Barómetro sobre el clima y las perspectivas de la inversión italiana en España, la elevada presión fiscal y la regulación laboral son, por tercer año consecutivo, las categorías peor valoradas por las 62 empresas transalpinas establecidas en territorio español consultadas para elaborar este análisis, encargado por la Cámara de Comercio e Industria Italiana para España a International Financial Analysts (AFI). Seguir leyendo
El III Barómetro de la inversión italiana en España señala que la inestabilidad geopolítica es el principal riesgo para sus negocios a corto plazo, tras un ligero descenso de la inversión en 2025
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Persisten las preocupaciones de las grandes empresas italianas establecidas en España. Según el III Barómetro sobre el clima y las perspectivas de la inversión italiana en España, la elevada presión fiscal y la normativa laboral son, por tercer año consecutivo, las categorías peor valoradas por las 62 empresas transalpinas establecidas en territorio español consultadas para elaborar este análisis, encargado por la Cámara de Comercio e Industria Italiana para España a International Financial Analysts (AFI). El documento, presentado el lunes en la Embajada de Italia en España, señala que «casi dos tercios de las empresas encuestadas perciben el nivel de presión fiscal como “alto” o “muy alto”, lo que convierte a esta categoría, por tercer año consecutivo, en uno de los principales puntos débiles del clima empresarial». Los otros dos aspectos que peor valoran las empresas encuestadas —entre las que se encuentran gigantes como Endesa, Eni, Generali, Cellnex, Mediaset o Iry— son la normativa laboral y el apoyo público a la I+D+i. «La normativa laboral sigue siendo el componente más débil del ámbito (en referencia al mercado laboral), con solo 2, 8 puntos. Una de cada cuatro empresas la considera “buena”, frente a casi un tercio que la califica de “regular”. El debate sobre la reducción de la jornada laboral y los cambios en la subcontratación sigue pesando en esta valoración», explica el barómetro. Entre los temores de las multinacionales transalpinas se encuentra la creciente preocupación por la inestabilidad geopolítica mundial. El informe explica que «el 80 % de las empresas encuestadas considera que el contexto geopolítico actual es el principal factor de impacto a corto plazo en su negocio, lo que supone casi el doble de la cifra registrada en la edición de 2025, y que esto es lo que explica el deterioro del entorno internacional entre ambas consultas». Este aumento refleja la acumulación de focos de inestabilidad que ha marcado el inicio de 2026, siendo la prolongación del conflicto en Ucrania, la escalada bélica en Irán y la persistente incertidumbre arancelaria transatlántica los principales vectores de riesgo». «A su vez, la preocupación por la ruptura de las cadenas de suministro (45 %) está estrechamente vinculada al factor geopolítico, ya que las interrupciones logísticas derivadas de las tensiones en Oriente Medio afectan a los costes de transporte y a los plazos de entrega», añade el Barómetro de esta edición. La estabilidad institucional es el indicador que más se ha deteriorado para las empresas consultadas. La transparencia y la buena gobernanza, así como el coste de vida razonable, también reciben una valoración peor que en 2025. El resto de las categorías analizadas mejoran o se mantienen con respecto al año anterior. Con este panorama, las cifras del barómetro reflejan que los lazos comerciales entre España e Italia se están consolidando, aunque han sufrido algunos baches. La cuestión no es menor: Italia es el quinto país que más invierte en España y, para las empresas transalpinas, España es su tercer destino en cuanto a inversión directa. «En un contexto de mayor cautela inversora y desinversión, los flujos de IED (inversión extranjera directa) italiana hacia España se reducirán a la mitad para 2025, y la inversión neta será de tan solo 100 millones de euros. Sin embargo, el dinamismo observado en 2024 desde la perspectiva de la Banca d’Italia y el volumen acumulado en la última década confirman el carácter estructural y persistente del vínculo inversor», señala el análisis, que explica que «en 2025 se ha producido un repunte significativo de las desinversiones, que se situaron cerca de los 400 millones de euros, lo que refleja un ejercicio de ajuste de las posiciones existentes más que de expansión». Este comportamiento, según el informe elaborado por la AFI, responde en gran medida a «factores coyunturales». Por un lado, el entorno macroeconómico ha sido menos favorable para la materialización de grandes operaciones, con una caída significativa del número de transacciones corporativas y un aumento de la cautela en materia de inversión. Por otro lado, la incertidumbre geopolítica y energética ha condicionado las decisiones de inversión, fomentando la reestructuración de las carteras existentes y la optimización de los activos actuales, según destaca el documento. No obstante, el informe ofrece motivos para el optimismo. Para 2026, más de siete de cada diez empresas italianas tienen la intención de aumentar su volumen de negocio y sus inversiones en España, y aproximadamente la mitad (47 %) de esas empresas crearán puestos de trabajo. Las nuevas inversiones estarán destinadas a impulsar la productividad y la innovación, así como a ampliar las instalaciones existentes, siendo Madrid, Andalucía y Cataluña los principales destinos. A pesar de los recientes baches, la tendencia a largo plazo es positiva. «La inversión italiana en España sigue siendo estructural, a pesar del reciente ajuste del stock. El stock superó los 46, 7 mil millones en 2024 (7, 7 % del total), con una ligera corrección respecto a 2023». A pesar de la mayor diversificación, el sector energético sigue siendo el pilar de la inversión italiana. Con 30, 8 mil millones de euros, el sector energético concentra la mayor parte del stock, pero aumenta el peso de los sectores financieros y se refuerza el liderazgo en ámbitos como el audiovisual. 126 000 empresas italianas tenían en nómina a 126 000 empleados en España en 2024. La calidad de vida en el territorio español es uno de los principales puntos fuertes a la hora de atraer capital humano de estas empresas.
