España se prepara para un verano que volverá a poner a prueba su capacidad turística y que puede suponer un nuevo hito para el principal sector del país. La llegada de 43 millones de visitantes internacionales entre junio y septiembre, lo que supone un 6 % más que hace un año, según las previsiones del Ministerio de Industria y Turismo, lo que significa que el ejercicio tiene el potencial de superar el umbral de los 100 millones de viajeros a lo largo del mismo y alcanzar en verano una afluencia mayor que la registrada hasta la fecha. Las estimaciones, presentadas este lunes por el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, prevén también un aumento del 10 % en el gasto turístico con respecto al año anterior, hasta alcanzar los 64 000 millones de euros. El crecimiento del gasto supera al de las llegadas y refuerza la estrategia del Gobierno de dar prioridad a un modelo basado en un mayor valor añadido, según ha señalado el ministro. Seguir leyendo
El gasto de los visitantes crecerá un 10 %, hasta los 64 000 millones de euros, mientras el ministerio intenta contener la presión sobre los destinos más saturados
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España se prepara para un verano que volverá a poner a prueba su capacidad turística y que puede suponer un nuevo hito para la principal industria del país. Las previsiones del Ministerio de Industria y Turismo apuntan a la llegada de 43 millones de visitantes internacionales entre junio y septiembre, un 6 % más que hace un año, lo que abre la posibilidad de superar el umbral de los 100 millones de pasajeros a lo largo del año. Las estimaciones, presentadas este lunes por el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, también prevén un aumento del 10 % en el gasto turístico con respecto al verano anterior, hasta alcanzar los 64 000 millones de euros. El crecimiento del gasto supera al de las llegadas y refuerza la estrategia del Gobierno de dar prioridad a un modelo basado en un mayor valor añadido, según ha señalado el ministro. A pesar del valor histórico del flujo turístico, Hereu ha insistido en que no hay ninguna obsesión con la cifra de los 100 millones, ya que la atención se centra en la «apuesta cualitativa» y en el impacto social. «Nos interesa mucho más el valor añadido del turismo, porque eso es lo que permite redistribuir mejor los beneficios, generar mejores salarios y mejorar la equidad». En este sentido, subrayó que la «consecuencia» de la política que está desarrollando el Ejecutivo no es el volumen de llegadas, sino más bien el objetivo. En cualquier caso, este impulso llega tras una primavera especialmente sólida. El mes de mayo registró los mejores datos de la serie histórica, con la llegada de 10, 2 millones de viajeros internacionales, un 9, 5 % más que en el mismo mes de 2025. Durante este periodo, el gasto de los visitantes extranjeros ascendió a 13 553 millones de euros, una evolución que confirma la solidez de la demanda a pesar de la persistencia de la incertidumbre geopolítica y las presiones inflacionistas. Con más de 36 millones de llegadas acumuladas hasta la primavera, España afronta la temporada alta con perspectivas de cerrar otro ejercicio histórico para el turismo. Las grandes cadenas hoteleras, como Meliá, Barceló y Riu, prevén ocupaciones cercanas al 90 % en los principales destinos de la costa. El Ministerio atribuye parte de este dinamismo a la percepción de que España es un destino seguro en un mundo en el que crece la tensión en Oriente Medio. Los viajeros que tradicionalmente eligen destinos como Egipto o Turquía se han visto influidos por este hecho. El eclipse solar del 12 de agosto se sumó a ello, lo que contribuyó a los altos niveles de ocupación a lo largo de la franja más visible, desde Galicia hasta las Baleares, con altos niveles de ocupación durante meses. Sin embargo, el nuevo impulso turístico vuelve a poner de relieve los costes asociados al éxito del modelo. La presión sobre el mercado inmobiliario, el aumento indiscriminado de los precios en determinados destinos y el impacto en los servicios públicos alimentan uno de los
